Zapatero no descarta adelantar las elecciones generales y unirlas a las municipales de 2011

Según fuentes próximas al palacio de la Moncloa, el presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, varios de los asesores de la presidencia y algunos dirigentes del PSOE, entre los que se encuentran los ministros más políticos del Ejecutivo, como José Blanco o Alfredo Pérez Rubalcaba, han estudiado en las últimas semanas la posibilidad de disolver las Cortes y convocar las elecciones generales anticipadas, incluso en coincidencia con las municipales y autonómicas de 2011, antes de que concluya la presente legislatura y una vez que acaben las cuatro grandes y tensas citas políticas del otoño como son la huelga general del día 29, las elecciones primarias del PSOE en Madrid del 3 de octubre, las elecciones catalanas del 28 de noviembre y la aprobación de los Presupuestos de 2011 antes de fin de año.

rajoy_zpMientras en el Partido Popular solo trabajan con el escenario político del desgaste paulatino del gobierno y del calendario electoral oficial de elecciones catanas en Noviembre, comicios autonómicos y municipales en mayo de 2011 y elecciones generales en marzo de 2012, en el Palacio de la Moncloa y en la cúpula del PSOE llevan semanas analizando la situación política, económica y social, y están evaluando posibles alternativas para hacer frente al deterioro del liderazgo de Zapatero y del retroceso electoral del POE en todas las encuestas, y que tendrá en los comicios autonómicos catalanes del próximo 28 de noviembre su primera prueba de fuego. De ahí el esfuerzo en la campaña electoral catalana que desplegara que Zapatero, quien ayer inició su gira catalana –y otros dirigentes como Felipe González- en pos de conseguir frenar la anunciada caída del PSC y sobre todo una victoria de CiU por mayoría absoluta.

Entre los escenarios electorales que han estudiado a fondo en el palacio de la Moncloa está la posibilidad de adelantar las elecciones generales a los primeros días mayo de 2011 para que coincidan con los comicios autonómicos –todas las comunidades salvo Galicia, País Vasco, Cataluña y Andalucía– y municipales con la intención de lograr una gran movilización del PSOE frente al Partido Popular, y una vez que se hayan alejado los “idus” del otoño donde Zapatero, su gobierno y el Partido Socialista podrían sufrir un severo desgaste en la huelga general, en la batalla de Madrid, en las elecciones catalanas e incluso en la aprobación de los Presupuestos de 2011, donde el PNV exige el pago de un alto precio político y económico para ceder sus seis diputados al PSOE y hacer posible la aprobación de las cuentas del Estado para 2011 con ayuda también de Coalición Canaria y UPN.

El retraso de una profunda crisis del gobierno –aunque se puedan producir relevos puntuales con referencia a los ministros de Sanidad y Trabajo, Jiménez y Corbacho– también estaría en línea con la estrategia global de Zapatero quien a su vez no descarta dejar la cabeza del cartel del PSOE si para primeros de 2011 el deterioro económico y el desgaste del duro otoño político han mermado su credibilidad y la de su gobierno hasta límites insostenibles que conduzcan al PSOE a una severa derrota en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011.

En todo caso, para Zapatero y el PSOE el peor escenario sería el de los fracasos continuados en el otoño y culminados con una severa derrota en las elecciones municipales y autonómicas lo que, amén de suponer una pérdida de poder local y regional para las socialistas, se convertiría en la antesala imparable de una derrota final en las elecciones generales, en el momento en el que según los analistas de Moncloa la crisis económica empezaría a tocar fondo camino de una clara recuperación en el crecimiento y el empleo.

Por todo ello y a la espera de los importantes acontecimientos del otoño, Zapatero y sus más directos colaboradores han estudiado la posibilidad de adelantar las elecciones generales y de hacerlas coincidir con las municipales y autonómicas tomando por sorpresa al PP. Además, en la Moncloa no se descarta que de aquí a esa fecha ETA pueda anunciar la entrega de las armas y la apertura de un proceso de reinserción política que en todo caso sería muy largo y nunca se podría concluir antes de las elecciones generales de 2012.

Asimismo, los analistas de Moncloa que abogan por el adelanto electoral consideran que si el PP va a ganar de todas maneras las elecciones generales de 2012 por el desgaste de Zapatero y a causa de la crisis económica, como ya ha ocurrido con los partidos conservadores en otras naciones de nuestro entorno europeo, lo mejor para el PSOE y la izquierda en general es que el PP se enfrente lo antes posible desde el gobierno a los meses más duros de la crisis y a las que se esperan como inevitables tensiones sociales, a las que podrán de añadir otras como las de las demandas soberanistas de CiU y PNV si no consiguen la mayoría absoluta, lo de dificultará mucho mas su estabilidad al frente del gobierno.

En cuanto a la permanencia o relevo de Zapatero la incógnita permanece y el presidente se ha negado a anunciar si se presentará o no a los próximos comicios generales mientras deja tras de sí frases misteriosas, como “haré lo que tenga que hacer, me cueste lo que me cueste”, o “lo importante es España y no mi futuro político y personal”, o “a estas alturas, a mi no me va a afectar el resultado de las primarias de Madrid”. Comentarios todos ellos que respiran cierto aroma de despedida, o al menos un disimulo para reconocer su propio desgaste político y falta de ambición continuada a ver como se mueven a su alrededor los posibles sucesores.

Candidatos para liderar el PSOE

Los candidatos a liderar el PSOE si Zapatero desiste parecen ser por ahora Rubalcaba y Blanco los dos ministros de Interior y Fomento –además de Javier Solana, como “el tercer hombre” de Felipe González, o Juan Fernando López Aguilar como “outsider”- los que de un tiempo a esta partes despliegan una gran actividad de iniciativa y presencia mediática continuada, aspirando a una vicepresidencia primera en la crisis del gobierno que tarde o temprano habrá de llegar para que se los visualice –al que resulte ganador- como el heredero de Zapatero. Una lucha por el poder del PSOE en la que por el momento Rubalcaba y Blanco parecen ir de la mano y coinciden en la necesidad de controlar con Jiménez y Lissavesky el poder de la muy poderosa Federación Socialista de Madrid que, con las de Andalucía y Cataluña serán definitivas para decidir en un Congreso del PSOE el nombre del posible sucesor de Zapatero.

Naturalmente, al margen del escenario de unificación de los comicios generales y municipales, existen otros como: el adelanto electoral de las generales antes de las municipales; o incluso después y sin dejar de acabar la legislatura si el PP no lograra en municipales y autonómicas el salto político hacia delante que esperan logar en algunas autonomías como Castilla La Mancha, Baleares y Aragón, o en ayuntamientos de capitales de provincias de Galicia y de Andalucía. De igual manera cabe la posibilidad –la más lógica en la tradición política española- como es que Zapatero agote la legislatura y el disfrute del poder y que deje el calendario oficial como está a la espera de una mejora económica y social que le permita una recuperación de su liderazgo y de las expectativas electorales del PSOE, o incluso la apertura de una crisis en el PP, por difícil y remotas que sean estas cosas. Pero en todo caso a sabiendas Zapatero y sus asesores que ellos tienen el poder de la iniciativa electoral mientras que al PP –que solo tiene a mano la moción de censura y sin visos de ganarla- solo le queda esperar.