Zapatero y Blanco empiezan a despedirse de La Moncloa

Platero se adentra al anochecer en el arroyo de los chopos para beberse la luna que baila en el agua, mientras las luciérnagas juegan con sus orejas atentas al ruido cristalino del pequeño torrente que se confunde en el aire con el golpe seco y cadencioso de las doce campanadas. Platero es libre y feliz, no es burro de noria ni de carga sino el amigo callado y fiel de Juan Ramón, su poeta del alma. No corren buenos tiempos para la lírica en este país tan venido a menos que es España, donde los ministros como el de Fomento, Pepiño Blanco, hacen de borrico uncido a “La Noria” de la peor fama donde se columpian la Esteban, el Matamoros y otros personajes de la peor calaña.

No hay presidente –a buenas horas se acuerda Zapatero de España-, no hay gobierno, la economía está muerta y la inquietud y la desesperanza invade los campos del reino de Castilla hoy disperso en diecisiete taifas. ¿Cómo se ha podido llegar tan lejos en el mal gobierno y con tan bajo estilo? Si los ministros recurren a la telebasura para salvar la cara y explicar lo inexplicable, mal van y mal vamos, mientras corretean por la capital los coches y caravanas de los presidentes extranjeros que han venido a España a ver el entierro de Zapatero. El rey del paro, del déficit y del crecimiento cero patatero coma uno, al que los líderes mundiales llaman para ajustarle las cuentas, leerle la cartilla y decirle ¡basta! Porque el loco de la Moncloa juega con fuego y puso en peligro el euro y la credibilidad hispana.

Vecinos de la Moncloa cuentan y no paran: el sábado por la noche de ese horrible palacio presidencial se escapaban unos ruidosos alaridos mientras por los tragaluces del desván se veían pasar con velas encendidas a unos extraños fantasmas. Pueden ser las sombras de Aznar, González, Suárez o Calvo Sotelo que al cielo claman. O las niñas góticas y enlutadas del presidente que procesionan esperando el amanecer, mientras la presidenta Sonsoles hace las maletas y canta un aria.

Zapatero ha comenzado a despedirse y un primer adiós se le escapó en Cantabria cuando resignado declaraba -a buenas horas tardías- que lo importante es el futuro del país y no su “futuro político y personal”. Sabe que está perdido, que se hunde en las encuestas, que ha dejado la nación hecha unos zorros y que puede incluso que no termine la legislatura y por ello empieza a lanzar señales de despedida hablando de su futuro personal. Menuda presidencia europea esta que la Pajin nos prometió planetaria. Menudo final espera al peor presidente de la Historia de España y menuda herencia la que nos deja, como para no perder la calma.

Y don Pepiño en “La Noria”, dando vueltas y más vueltas para sacar de este erial unos cubos de agua. Ya es demasiado tarde, porque está con los pies por alto, patas arriba, el torno negro de Osborne en las carreteras de toda España. Adiós al juez campeador, presunto prevaricador que ya está fuera de la judicatura donde se creyó el intocable. Adiós al estatuto catalán si, como parece, le llega la esperada sentencia esta misma semana, y adiós al presidente del Congreso de los Diputados, Pepe Bono, que tuvo la desfachatez de subirse al carro del impostado martilorogio de Garzón con un artículo en El País con el que se adhirió a la infame teoría de la conspiración franquista y judicial para derrocar al juez. Y esto lo hace Bono descalificando la Justicia desde la presidencia del Poder Legislativo y pidiendo a Dios ayuda porque dice que “el diablo trabaja duro”. Imaginamos que en la construcción de viviendas de lujo, de esas que Bono tiene una cuantas.

¿Aguantará Zapatero los dos años que quedan de legislatura? Platero sale del agua que más abajo mueve la noria de la que tira el rucio Pepiño, y levanta al cielo su pálida y sonriente cara a ver si encuentra la respuesta en las estrellas. Por allí está Casiopea, por allá la Vía Láctea, al frente la estrella polar y pronto se verá el lucero del alba. Zapatero está tocado y a buen seguro que sabe que en la Bodeguiya de la Mocloa González y su pandilla le están haciendo la cama. Es la hora de los “Brutos”, de Solana, Solbes, Rubalcaba, Almunia y Solchaga que ya estarán afilando las dagas. Aunque en los grandes periódicos, endeudados, arruinados y tramposos, a Zapatero aún le cubren la espalda. ¿A qué esperan Cebrián y Pedro J. para pedir sin piedad la dimisión o el cese del presidente? Los de El País y El Mundo están echando las cuentas de lo que deben y les falta para cerrar los balances y todavía esperan que la momia De la Vega les conceda unas gangas. El uno con el Moreno y sus muñecos garzoneando el diario; y el otro con un falso Cultural que dirige el hombre pingüino de Batman.

Platero mueve la cola y retoza entre las lilas que están frescas y mojadas de rocío esperando la mañana. Aún es de noche en la pradera y a lo lejos, entre lejanas farolas y oscuras montañas, se escuchan las bocinas del pueblo futbolero que festeja enloquecido la Liga del Barça, mientras en Madrid esperan que Mourinho desembarque en la vieja casa blanca.