Ignacio González, una bomba de racimo para el PP

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Conmoción y miedo en la sede central del PP; juego de cuchillos en la sede madrileña del partido, entre los que quedan partidarios de Esperanza Aguirre; auténtica rebelión en la Judicatura y en la Fiscalía, ante el sorprendente comportamiento del fiscal jefe anticorrupción Manuel Moix que, horas antes de iniciarse la Operación “Lezo”, intentó por todos los medios, paralizar parte de los registros y detenciones, algo que provocó una auténtica rebelión entre los fiscales que decidieron desobedecer esas órdenes y, preocupación generalizada dentro del partido por las consecuencias que pueden derivarse de la investigación sobre Ignacio González, que espera detenido en la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos, pasar a la Audiencia Nacional para ser interrogado por el juez Eloy Velasco.

Hace unas horas este cronista se hacía eco de lo que suponía la detención del expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González (Ver Republica.com “La detención de Ignacio González destapa un escándalo de grandes proporciones”), que había convertido el Canal Isabel II, la joya de la corona de la Comunidad madrileña, en su principal centro de operaciones para enriquecerse, según investiga el juez de la Audiencia Naciones Eloy Velasco. Y además, con la ayuda de su esposa, que vio como miembros de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) registraban ayer su tienda de antigüedades, su hermano y su cuñado. Velasco acusa a González , junto a once detenidos el miércoles, de delitos tan graves como los de banda criminal, prevaricación, malversación de caudales públicos, cohecho, blanqueo de capitales, fraude, falsificación de documentos y corrupción en los negocios.

Para el Partido Popular, desde el miércoles, Ignacio González se ha convertido en una bomba de racimo que irá explotando, poco a poco, a partir de la investigación sobre el sobrecoste de empresas compradas por el Canal Isabel II en Brasil, Colombia y República Dominicana, con un sobrecoste que, en ocasiones, multiplicaban por cuatro, su verdadero valor. Pero es que, además, de este sobrecoste que se está averiguando a dónde ha ido a parar y en qué cuentas fuera de España se encuentra el dinero, hay otra parte de la operación que también se investiga y que son las obras que el Canal Isabel II ha realizado en República Dominicana y Haití, en este último país, después del terremoto que dejó al país semidestruido. Se ignora por qué el Canal entra en estas reconstrucciones en las que también se sabe que ha habido comisiones.

Una tercera deriva termina en Mercasa (Mercados Centrales de Abastecimientos SA) donde fue detenido también su hermano Pablo González, alto directivo de la empresa, y testaferro suyo, una empresa que viene siendo investigada por otro juez de la Audiencia Nacional. La cúpula de Mercasa está imputada por comisiones en el extranjero, pero en las investigaciones pueden aparecer conexiones de muy alto nivel en América Latina, especialmente en Panamá, que en estos momentos, tiene preocupados a importantes miembros del Gobierno. Una cuarta deriva pasa por las decenas de millones de publicidad que ha repartido el Canal, a medios informativos amigos para la compra de favores, así como la adquisición de algún digital que durante todos estos meses ha mantenido una campaña mediática contra la actual presidenta de la Comunidad Cristina Cifuentes (el mismo medio que tiene una notable deuda con antiguos colaboradores, en demandas ganadas en los Tribunales pero que se niegan a pagar).

Igualmente, saldrán a relucir las relaciones del Canal con la Operación Púnica, y con la concesión de obras en la Comunidad, especialmente con el Tren de Navalcarnero, en el que se le exigieron comisiones millonarias a través de un amigo de González (López Madrid) a la familia de Villar Mir. Y, por último, toda la financiación ilegal del Partido Popular madrileño con la que tanto Esperanza Aguirre como el propio González, contaron para ganar todas las elecciones en la Comunidad. “En Madrid, siempre nos ha sobrado dinero para las campañas y nunca nos ha faltado de nada“, dice un antiguo responsable de las campañas, convencido de que era algo que sabían todos… y que es algo que sólo acaba de empezar. Porque González, él solo, es una bomba de racimo.