Rajoy no quiere oír hablar ni de Referéndum, ni de Escocia

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El Gobierno ha rechazado de plano la propuesta del presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y de su vicepresidente, Oriol Junqueras, para la celebración de un Referéndum de independencia en Cataluña pactado por la Generalitat y el Gobierno central, similar al que se celebró en Escocia el pasado Septiembre de 2014 que perdieron los independentistas y ganaron los Unionistas con mas diferencia de las que anunciaban las encuestas, y que ahora se quiere volver a repetir tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en lo que se conoce como “Brexit”, ya que los escoceses se manifestaron mayoritariamente partidarios de seguir en la UE.

De todas formas, el apoyo a la independencia en Escocia es menor en estos momentos, que cuando en 2014, el 55,3 % de los participantes en el Referéndum optaron por continuar en el Reino Unido, según una encuesta que publica hoy el diario The Sunday Times. Un 56 % de los escoceses votarían ahora por mantener la estructura del Estado, mientras que el 44 % se decantaría por la secesión.

Según la Moncloa un Referéndum para la escisión de una parte de España, no se puede negociar ni pactar, porque está en contra de la legalidad vigente. Las mismas fuentes han añadido que el Ejecutivo de Mariano Rajoy lamenta que los partidos independentistas sigan empeñados en ese Referéndum, que se quiere celebrar en Septiembre pero que algunos sectores quieren adelantar a Mayo, de forma que no le dé tiempo a reaccionar al Gobierno ni al Tribunal Constitucional, tras aprobar una reforma exprés del Reglamento del Parlamento que bordea la legalidad, según se han encargado de insinuar los propios letrados de la Cámara. Esa “reforma exprés “, sólo la apoyan Junts Pel Si y la CUP (Candidatura de Unidad Popular), frente al resto de los partidos políticos que se han negado a participar en la ponencia que elaboraría la reforma, un ejemplo del carácter antidemocrático con el que se comportan los nacionalistas.

Aunque la Moncloa no lo ha dicho, la realidad es que los casos de Cataluña y Escocia tienen poco que ver, en tanto la soberanía de Cataluña, según la Constitución española, reside en el pueblo español, y en el caso de Escocia, la soberanía del Reino Unido, reside en el Parlamento británico. En el artículo que publican hoy en El País, Puigdemont y Junqueras aseguran que realizarán el Referéndum de independencia sí o sí “Nosotros ya estamos sentados a la mesa del diálogo. ¿Tardarán mucho el resto de invitados? ¿Vendrán?”, se preguntan el Presidente y el Vicepresidente catalán de forma grandilocuente. Además, también afirman que la actitud del Gobierno español ha hecho que la mayoría de la sociedad catalana esté “harta” porque “el Estado ha abandonado a todos los catalanes”.

“No sólo es preocupante la total ausencia de voluntad de diálogo sino que todo va en la dirección exactamente inversa: querellas, judicialización de la política, guerra sucia o amenazas de uso de medidas excepcionales”, han enumerado los dos políticos catalanes, que han finalizado recordando que un 80% de los catalanes quieren ser consultados sobre el futuro político de Catalunya respecto a España y que está en marcha un Pacto Nacional por el Referéndum formado por Govern, Parlament y sociedad civil. “El Pacto tiene como propósito reiterar la voluntad de celebrar un Referéndum, acordado, como prioridad. Quizás alguien nos considere ilusos. Es mejor ser iluso que irresponsable, es mejor esforzarse para encontrar soluciones que optar por no desgastarse y hacer del quietismo virtud”, manifiestan los políticos catalanes en un último intento de acercarse al Gobierno.

Por otra parte la independencia que quieren los escoceses no tiene el grado de politización ni de agresividad que tiene la catalana. Los escoses quieren la independencia porque piensan que no disfrutan de la riqueza del petróleo del Mar del Norte, porque están mal gobernados desde Londres, porque apenas tienen representación en el Parlamento de Westminster, pues solo ocupan el 9% de los puestos de la Cámara de los Comunes, porque pagan por persona más impuestos que el resto del país, porque han sufrido injustamente la crisis económica que les ha traído desempleo y pobreza, mientras que Inglaterra y otras regiones han sido mejor protegidas, que no quieren armas nucleares en su territorio. Algunas de esas peticiones ya están reconocidas en el Estatuto de Autonomía. Solo hay que oír al ex ‘premier’ Gordon Brown al proponer una “tercera vía” como alternativa a la independencia de Escocia y en cuanto se consume el Brexit. “Ha llegado el momento de convertir el Reino Unido en una auténtico estado federal y ceder a Escocia transferencias como la política fiscal o la asistencia social, y plenas competencias en agricultura y pesca”, acaba de declarar Brown.