Caso Nóos: Una sentencia claramente política

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Iñaki Urdangarin ha sido condenado a seis años y tres meses de prisión y su esposa, la Infanta Cristina de Borbón y Grecia, ha sido absuelta según se ha hecho publico este viernes en la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca despues de ocho meses de debate de un tribunal compuesto por las magistradas Samantha Romero, Eleonor Moyà y Rocío Martín, que han elaborado una sentencia que como adelantaba este cronista este jueves abrirá una gran polémica.

Son muchos los analistas y observadores que sostienen que estamos ante una sentencia claramente política , especialmente en lo que se refiere a Iñaki Urdangarin, cuñado del Rey Felipe VI, que era acusado de delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude a la Administracion, falsedad documental, estafa, delito fiscal y blanqueo de capitales, para el que el fiscal anticorrupción pedía 19 años y medio de cárcel. El hecho de que sea condenado a seis años y tres meses de prisión, ese borde que le puede permitir a la Fiscalía el no solicitar el ingreso del marido de la Infanta o, si entra, sea de una forma puramente simbólica porque permanecerá el tiempo mínimo, abre una gran polemica como adelantaba este jueves este cronista en esta misma sección, especialmente sobre un tema delicado como es la igualdad de todos los españoles ante la Ley.

Desde el punto de vista jurídico, la absolución de la Infanta Cristina tiene soporte, ya que la fiscalía no pedía penas de cárcel y solo una acusación particular, la del sindicato ultraderechista ‘Manos Limpias’, que se ha demostrado que era una organización para la extorsión y que su principal responsable está en prisión desde hace más de un año, pedía para ella ocho años de cárcel. Igualmente desde el punto de vista jurídico, sorprende que la pena de Diego Torres, el socio de Urdangarin, supere a la del marido de la Infanta, que era el verdadero conseguidor de la trama del Instituto Nóos.

La sentencia se ha hecho publica despues de varios meses de debates entre las tres magistradas que la han elaborado, y los dos principales procesados, la Infanta Cristina de Borbón, hermana del rey Felipe VI, y su esposo Iñaki Urdangarin, principal acusado de la trama delictiva, han recibido la noticia en su residencia de Ginebra, donde instalaron su domicilio tras el estallido del escándalo, aunque este jueves la Infanta se encontraba en Barcelona asistiendo a un acto organizado por laCaixa para la que ella trabaja. La Infanta, según ha declarado su abogado Miguel Roca, “todavía está levitando”.

El llamado ‘caso Urdangarin’, la utilización de un instituto supuestamente sin afán de lucro para cobrar de las administraciones autonómicas de Baleares, Valencia y Madrid seis millones de euros con una serie de contratos firmados al margen de las condiciones que deben regir en las concesiones publicas por ser el Duque consorte de Palma, algo que para la Fiscalía Anticorrupción supondría malversación, estafa, fraude a la Administración, prevaricación, falsedad, delitos contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales. Su esposa, la Infanta Cristina, estaba acusada de colaboración con su marido en dos delitos fiscales, por los que la acusación particular de Manos Limpias pedía ocho años de cárcel.

El escándalo Urdangarin es lo que más daño le ha hecho a la Monarquía, a la Familia Real, desde entonces dividida y rota, e incluso al actual Rey, aunque desde que estalló el caso, que produjo una profunda división en toda la familia, tanto él, como la reina Letizia , rompieron prácticamente toda relación con el matrimonio de los Duques de Palma e, incluso, pidieron a Cristina que renunciara a los derechos de sucesión como Infanta. Sin embargo, fue el Rey emérito Juan Carlos de Borbón el que más sufrió las consecuencias del escándalo, hasta el punto que tuvo que abdicar en junio de 2014, aunque esa abdicación fue presentada como un simple traspaso de poderes a una nueva generación que representa su hijo Felipe VI.

Las declaraciones del socio de Urdangarin, Diego Torres y de otros procesados, insistiendo en que nada se movía en el Instituto Nóos sin el visor bueno del Palacio de la Zarzuela y el hecho de que un hombre de la Casa del Rey, Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, estuviese al tanto de todas las operaciones de Nóos, según testimonio del propio Urdangarin y de su esposa la Infanta Cristina, ha sumido el caso en una nube de sospechas que ha llegado hasta el propio tribunal que ha emitido sentencia.

Este tema habría sido la principal causa de que el fallo judicial se haya retrasado más de lo previsto, ya que en el propio tribunal formado por las magistradas Samantha Romero, Eleonor Moyà y Rocío Martín no se ponía de acuerdo sobre ese delicado tema. La magistrada Rocio Martín no solo estaba en contra de una rebaja en las condenas de Urdangarin, sino que insistía en que había que introducir un párrafo sobre el comportamiento de la Casa Real en el caso, teniendo en cuenta, sobre todo, la declaración de los principales imputados que durante el juicio utilizaron a la Casa Real como defensa para eludir su propia responsabilidad. Desde el banquillo de los acusados, el exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, que filtró numerosos correos del Duque de Palma, afirmó repetidamente que la Casa Real realizaba un “control total” de las actividades del Instituto. “No decidíamos nada sin su consentimiento”, afirmó.