Pieles

Hoy he ido al pase de prensa de PIELES. Desde que supe que Omar Sy volvía como protagonista de Mañana empieza todo (la mejor película del lustro, confíen en mí), acumulaba ganas de verla. Sabía que el por qué de la aparición en los Goya, tan criticada como alabada, de Eduardo Casanova en total pink se me desvelaría tras visionar la cinta. Ahora bien, o la medicación me provoca arcadas o esto es cosa de la película… Aún tengo el cuerpo revuelto. Dicho esto, empiezo con mis impresiones.

PIELES es una película única. Ahora, mi duda es si termino aquí la fase, con un punto y aparte, o si añado: “gracias a Dios”. Total ambivalencia.

Única colección de fetiches, de parafilias, de abominaciones… Única como experimento. Una pesadilla preciosista en rosa y lila. Que tiene una factura impecable, hay que reconocerlo. Que es horrendo todo lo que ves, también. El reparto impresiona casi tanto como la oscuridad de cada uno de los personajes ¿inventados? por Eduardo Casanova, que escribe y dirige. Y me ha fascinado cómo escribe y cómo dirige, he de decir. También diré que me da pavor asomarme a su mente.

Seguro que ya habrán ustedes leído muchas críticas sobre PIELES, seguro que otros antes que yo ya han afirmado que es el relevo de los consagrados y pasados de vueltas y de moda Almodóvar, Amenábar. Sin duda, lo es. Pero Casanova es más valiente, más loco, más pervertido, más audaz y más transgresor que la versión más extrema y lisérgica del manchego. Y además, demuestra mayor talento que Amenábar cuando éste aún era capaz de contarme algo crear universos interesantes.

Las historias se entrecruzan como por desastre, más que por casualidad. Todo tiene pinta de limpio porque lo colorea de rosa y de malva, a pesar de que las situaciones pertenecen al lado del ser humano más decadente.

La sinopsis lanza un mensaje de esos de libro de autoayuda, de los que ganan por pura inercia miles de likes de los tontos que navegan como modo de existir, de esos que te crees que por decirlos vas a ir al cielo por pensar cosas tan bonitas para los seres humanos… y que a mí me cuesta creer. En la nota de prensa figura esa reivindicación en contra de que la sociedad margine a los diferentes. Dejen que les diga que PIELES nos restriega por las narices que no todos somos iguales. Y lo hace increíblemente. No sé aún si para bien o para mal. Una colección de sujetos inusuales que podría describirles ahora aquí, pero sería imperdonable reventarles la experiencia. Si yo fuera actriz, y esto fuera una escena, les confesaría: “no sé por dónde tirarlo”. Culpa mía todo, que no soy tan buena gente como para que me encante ver esto y mucho menos una mentirosa dispuesta a alabar algo que me estomaga, y yo me exijo todo el rigor cuando publico.

Siendo una película inolvidable, dudo mucho que vaya a arrasar en taquilla. Tiene todo para no resultar comercial. No puede ser más distinta de los bodrios que triunfan (hablo de los putos 8 apellidos…, de los Torrentes y otras miserias). O igual ahí está la clave, pero no veo que esta cinta vaya a ser objeto de prescripción boca a boca ni entre las marujas, ni entre poligoneros y tronistas, ni entre ejecutivos… Es incómoda hasta para retinas como las mías, curtidas en lo peor que pueda mirarse. Nadie está preparado para enfrentar tanta fealdad sin analgesia… o, al menos yo no lo estoy. Igual los espectadores acuden en masa haciendo gala de modernidad, y para ver pollas, porque Casanova muestra sin tapujos dos penes y un relicario de parafilias de lo más variado. Amputados, quemados, enanos, obesos, deformes… Todos follan. Y todos son criaturas de Dios, por descontado. A Hitchcock le gustaba aparecer en algún plano. Woody Allen se otorga personajes en sus propias películas. En PIELES vemos la versión encarnada en cuerpo femenino del propio director que es Macarena Gómez (¿separados al nacer?). Decir que cuenta con Jon Kortajarena no sirve para llenar las salas de hombres, mujeres y niños que sueñan con follárselo, porque lo que resulta incontestable y valioso del top model, en esta película sencillamente no se utiliza. Prescindiendo que es gerundio. Y luego, la chula soy yo.

Además de que la impecable fotografía merecería un premio de los gordos, hay que hablar de la música: la selección de temas, gana un peso específico desde el principio. El elenco merece una ovación sin fisura. El puzzle de personajes desequilibrados, quebrados y totalmente anormales convierten en único el guión. Y aquí, de nuevo, dudo entre el punto y seguido o el “gracias a Dios”. Me gustan varias, muchas frases: “Las pieles cambian. La piel se opera”. “Yo soy algo más que una mujer deforme”. “Nunca te has preocupado de conocer a las mujeres y de entenderlas”.
Si no fuera porque me ha horrorizado diría que me ha encantado.

Estreno el 9 de junio.

SINOPSIS

Nadie elige cómo nace.

La forma física nos condiciona para con la sociedad, lo hayamos o no elegido nosotros. PIELES, es la historia de gente físicamente diferente que por este motivo se han visto obligados a esconderse, recluirse o unirse entre ellos. SAMANTHA, una mujer con el aparato digestivo al revés, LAURA un niña sin ojos o ANA una mujer con la cara mal formada. Personajes solitarios que luchan por encontrarse en una sociedad que solo entiende una forma física, que excluye y que maltrata al diferente.

PIELES, primer largometraje como director de EDUARDO CASANOVA protagonizado por Jon Kortajarena, Carmen Machi, Candela Peña, Ana Polvorosa, Macarena Gómez, Secun de la Rosa, Joaquín Climent,  Carolina Bang,  Ana María Ayala, Mikel Godoy e Itziar Castro.

0 comentarios
  1. Chesmaloli says:

    Mi libertad depende de muchas cosas. Una de la más importantes es la libertad de crítica, la libertad de prensa.
    Como dice el autor van contra la esencia de “lo nuestro”, contra nuestra libertad, como individuos y como organización social.
    Honor a los mártires de Charlie Hebdo.

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  2. mariangeles says:

    Gracias, Daniel, por poner sobre el “papel” lo que muchos pensamos. Es lástima que no pueda compartir el artículo en facebook. Un saludo.

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  3. Alberto Amézaga says:

    “Hay que combatir lo políticamente correcto, los fundamentalismos pujantes que surgen en nuestras propias religiones, los extremismos políticos, los fanatismos ideológicos, la corrupción política, el nihilismo moral y todas las corrientes que socavan los principios sagrados […] de la libertad, la igualdad, la fraternidad, la tolerancia y la democracia”.
    Este es el meollo del acertado comentario de Daniel Martín, que suscribo plenamente, aunque sospecho que será en el “modo de combatir” donde aparezcan serias diferencias en la desestructurada sociedad española.

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  4. Carmen says:

    Honor también al policía Ahmed y a los rehenes de la tienda kosher. Todos han muerto por la misma razón.

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