Sin mirar atrás

935576_491611890908782_2043832612_nEra muy reacia al sexo con mi marido, con él no me apetecía. Ahora, con mi nuevo amante, no me canso, no tengo suficiente. Lo más irónico es que, técnicamente, mi marido era probablemente mucho mejor en la cama. Me siento culpable, como si, de haberme esforzado más con él, quizá no nos habríamos separado.

Apuesto que sí lo intentaste con tu marido, al menos en determinados momentos. Lo malo es que decididamente no hay nada excitante en la circunstancia de estar casado. Como amantes “vivimos en pecado”, pero eso cambia una vez nos colocamos el anillo de oro en el dedo y nos convertimos en “marido y mujer” -personas respetables con el permiso garantizado por la sociedad para tener sexo-. Y quizá por ello, tantas personas casadas dejan de tener ganas de practicarlo. Pasarse todo el domingo en la cama follando parece frívolo cuando estás casado (y te sientes hasta culpable porque esas horas deberías estar dedicándoselas a arreglar la cisterna o a ir a cambiar las tapas de los zapatos). A eso, añádele los problemas que hubiera en la relación, que los había sin duda, o de lo contrario no os habríais separado, y empezarás a darte cuenta de por qué el sexo con él no era tan estupendo.

No es posible disfrutar de un sexo genial con una pareja estable a menos que la relación en sí también sea genial. Te separaste por un motivo. Y cualquiera que fuese esa razón, afectó también a tu vida sexual. Te parece que el sexo que tienes ahora con tu amante es maravilloso porque él no es tu marido y con él no necesitas afrontar los problemas de la vida real, de la cotidianidad. A ello, has de añadirle un detalle: él es nuevo, y todo el mundo sabe que las novedades nos resultan fascinantes. Por otro lado, intuyo que tu amante es más apasionado que tu ex. La lujuria y el entusiasmo siempre ganan a los conocimientos y a las técnicas depuradas (aunque, naturalmente, lo ideal sería que la pareja reúna ambas cosas). Deja de sentirte culpable. Incluso si cometiste fallos y errores, ya se acabó. Supera el pasado y permítete disfrutar de una vida sexual que parece envidiable junto a tu nuevo maromo.

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