Cinco escenarios para el futuro de la Unión Europea

Tratado de Roma

La Unión Europea celebrará el 25 de marzo su sesenta aniversario con una gran fiesta en Roma. Como suele pasar a esa edad, se está empezando a interrogar sobre qué hacer con su futuro. La respuesta debía proporcionarla la Comisión europea, en un Libro Blanco dedicado a ese asunto y presentado hace pocos días. Tras el serio aviso para la salud que ha supuesto el soponcio del Brexit, el plan de recuperación se aguardaba con impaciencia. El resultado ha sido un tanto decepcionante.

El breve documento, de 29 páginas, comienza con un ejercicio de autocrítica que es de agradecer. Tras demasiado tiempo cerrando los ojos a las realidades desagradables, se reconoce la mediocre gestión de la crisis, las respuestas insuficientes adoptadas sólo al borde del precipicio, la imagen de desunión entre acreedores y deudores… La Unión, en consecuencia, se enfrenta ahora a una lucha existencial.

¿Cómo solucionar los problemas? Al llegar a este punto clave, la Comisión opta por un formato de novela postmoderna, para que cada lector pueda elegir entre varios relatos alternativos y construya su propio desenlace. En concreto, plantea cinco posibles escenarios de futuro:

1)      “Seguir como hasta ahora”. Mantener la situación actual, desarrollando tan solo la agenda prevista para dar algunos pasos adicionales en seguridad, defensa y asuntos exteriores. No parece una solución sostenible. Esta misma inercia es la que ha llevado a la Unión Europea a la situación actual.

2)      “Sólo el Mercado Único”. Este escenario es el más novedoso, pues plantea la posibilidad de dar marcha atrás en el proceso de integración, algo hasta ahora impensable. Así, se ha pretendido aplacar a los críticos, aparentando neutralidad. Tampoco se trata de una opción realista, pues anticiparía la crisis terminal de la Unión. Un mercado único sin moneda única sería inestable: como ya se comprobó en el pasado, las alteraciones de los tipos de cambio nacionales interferirían en los intensos flujos de comercio e inversión entre los socios. A su vez, una unión monetaria a medio terminar, como la actual, corre el riesgo de no subsistir sin pasos adicionales hacia la mejora de su gobernanza. En este escenario, ni siquiera resultaría probable que el propio mercado único fuese capaz de mantener una de sus cuatro libertades, la de movimiento de las personas.

3)      “Los que quieren hacer más, hacen más”. Este caso se corresponde con la famosa “Europa a varias velocidades”, que realmente ya existe en la práctica desde hace tiempo. Unos países han participado en el euro, o en Schengen, y otros no. Los Tratados existentes ya contemplan el procedimiento de cooperación reforzada, que permite (con ciertas limitaciones) a un mínimo de nueve países adoptar iniciativas al margen del resto. Lo limitado y complejo del procedimiento ha hecho que apenas se utilice en la práctica. Los países han preferido salirse a veces del marco de la Unión Europea y firmar nuevos Tratados intergubernamentales, limitados a un grupo de socios, en asuntos como la creación del MEDE.

La verdadera novedad consiste en que esta Europa a dos (o más) velocidades quedaría institucionalizada como la norma, en vez de ser la excepción como hasta ahora. Se trata del escenario más probable y realista. Dada la actitud obstruccionista de algunos países del Este, como Polonia y Hungría, resulta prácticamente imposible avanzar todos juntos casi en ningún tema. Este nuevo método permitiría sortear el problema, de forma que (en aspectos como la defensa, la seguridad, la fiscalidad o algunas políticas sociales) un “núcleo duro” de países pueda seguir avanzando, sin que lo acordado sea obligatorio para el resto.

No obstante, cabe temer que incluso esos avances sean limitados, pues existe otro país que los frena: Alemania, con su intransigente postura actual en contra de cualquier tipo de transferencia de recursos o asunción de riesgos compartidos. En cualquier caso, los cuatro países más grandes ya se han decantado, en su reciente reunión de Versalles, por el apoyo a esta vía.

4)      “Hacer menos, más eficientemente”. Este escenario es novedoso e intelectualmente estimulante. Pretende romper la dicotomía entre más o menos integración, señalando la posibilidad de profundizar en aquellos aspectos en los que la Unión puede resultar más eficiente, dando marcha atrás en otros. La insalvable dificultad consistiría en lograr que todos los países se pongan de acuerdo en cuáles son unas áreas y cuáles otras.

5)      “Haciendo mucho más juntos”. La última opción coincide con el viejo sueño federal, plasmado hasta no hace tanto en la idea de “una Unión cada vez más estrecha”, hasta llegar a unos Estados Unidos de Europa como ideal último. Personalmente, sigue siendo la mía. Es cierto, sin embargo, que hoy día no parece viable. No es posible avanzar en esa dirección sin cambiar los Tratados, lo que requiere la unanimidad. Falta voluntad política.

La Comisión ha pecado de cobardía al no decantarse por una opción concreta. Su obligación es liderar el camino, algo que siempre hizo en el pasado. Cuando en una batalla se cede en las propias convicciones, aceptando la derrota aunque sea como mera posibilidad, ya se ha comenzado a perder. Además, una presentación tan aséptica no resulta muy ilusionante. Las fuerzas del europeísmo, todavía mayoritarias, necesitan recuperar la moral y el entusiasmo, frente a unos rivales llenos de fe en sus siniestros credos.

Serán las próximas citas electorales en Holanda, Francia, Alemania y tal vez Italia las que decidan el futuro de la Unión. Si vence Le Pen, cabe esperar un escenario 2 agravado, porque sería difícil detener el proceso de autodestrucción en una fase concreta, una vez iniciado. Si las fuerzas xenófobas y populistas resultan derrotadas, el escenario más probable es el 3. Esta tercera vía podría tener dos versiones: una menos ambiciosa (si continúa Merkel en el poder) y otra más radical (en el caso de una victoria de Schulz). Pronto saldremos de dudas. Más vale que no caigan mal los dados. Es mucho lo que hemos construido juntos y está ahora en juego.