Los muy ricos que mueven el mundo

Entre los cinco personajes más ricos del mundo en estos inicios del año 2017, que como siempre elabora la revista Forbes, hay tres que deben su fortuna al mundo de la tecnología, que una vez más se consolida como la actividad dominante y ascendente en el mundo de los negocios. De los diez más ricos, ocho son de Estados Unidos y sólo dos son no estadounidenses, aunque hispanos (Amancio Ortega, español, cuarto en discordia a nivel mundial y el mexicano Caros Slim, el sexto del mundo). Los súper millonarios no son gente joven, como suele ser habitual, pero en la lista de este año, entre los diez primeros, se ha colado un chaval de 32 años, Marck Zuckerberg, la estrella de Facebook.

Esta lista suele ofrecer cada año novedades que sorprenden. Amancio Ortega, el representante español que más alto ha llegado y que ocupa plaza destacada desde hace unos pocos años, se ha caído a la cuarta plaza tras ocupar la segunda el año anterior. Le han arrebatado dos puestos por un lado el veteranísimo Warren Buffett y por otro el comerciante de Internet por antonomasia, Jeff Bezos, promotor y dueño principal de Amazon, la tienda que vende de todo a domicilio a través de la Red. El principal accionista de Facebook, Zuckerberg, ha logrado una importante progresión pero de momento se queda en la quinta plaza.

Ni la vieja Europa ni Asia ni China aportan apenas representantes (salvo Amancio Ortega) a esta lista de ilustres del dinero. Bien es verdad que los mil millonarios han llegado ya en todo el mundo a la cifra de 2.000. En la “clase media” de este selecto conglomerado hay cada vez más chinos y asiáticos, pero ninguno ha logrado capitanear una idea empresarial rompedora como lo han conseguido la mayor parte de los representantes del selecto grupo de los diez grandes, que por algo están en donde están. El caso de Europa es particularmente llamativo ya que ni Alemania, ni Francia ni Gran Bretaña aportan pesos pesados de su vida empresarial al selecto elenco de los millonarios mundiales.

Otra de las cosas que llaman la atención es la del inmovilismo relativo del club de los súper ricos, ya que los diez primeros del año anterior repiten. Lo único que cambia son las posiciones, unos arriba, otros abajo y en cabeza siempre Bill Gates, el fundador y socio mayoritario de Microsoft. Este inmovilismo es, sin embargo, de corto recorrido, ya que hace diez o quince años, salvo Gates, ninguno de los demás pertenecientes actuales a esta selección de millonarios había alcanzado posiciones de relevancia en el mundo de los negocios o, todo lo más, empezaba a escalar posiciones desde zonas muy alejadas de la cabeza. En el caso del fundador de Facebook o en el de Amazon, sus negocios eran prácticamente inexistentes. La lista de los diez mejores es por lo tanto abierta en el medio plazo, aunque los cambios año a año son lentos.

También merece la pena resaltar que la casi totalidad de los integrantes de este club de vanguardia del capitalismo universal son personas que han salido casi de la nada o de muy poco, es decir, gentes que han progresado de la mano de sus empresas, todas ellas de nuevo cuño, algunas pertenecientes al mundo de las nuevas tecnologías, otras más clásicas y convencionales. Pero la capacidad creativa, tanto en los empresarios que regentan negocios convencionales como en los que se han aupado de la mano de ideas completamente innovadoras /casos de Microsoft, Amazon, Facebook y alguna otra) es una importante seña de identidad. En este aspecto, la cultura empresarial y económica estadounidense parece ser ingrediente principal para facilitar la floración de esta especie, la de los emprendedores con ideas rupturistas, innovadoras y susceptibles de un seguimiento masivo.

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