Un mito derribado: el country, el jazz y el pop hablan más de drogas que el rock y el rap

Al menos desde que los lobos de mar cantaban a la botella de ron para pasar el rato entre abordaje y abordaje, la música y el uso recreativo de sustancias adictivas han sido una pareja de lo más empalagosa. Miles de canciones de los géneros más variopintos han mencionado (e incluso promovido) a las drogas, desde el cada vez más aceptado (y legalizado) cannabis hasta el ácido o las ‘pastis’ de todos los colores.

Si preguntas a la primera persona que encuentres por la calle qué estilo musical es el que más apego por los estupefacientes demuestra, seguramente responderá, sin pensárselo mucho, que el rap o el rock and roll. También podría mencionar la electrónica, que no siempre tiene letra (ni, por lo tanto, mención expresa a los alucinógenos) pero sí suele asociarse al consumo de casi cualquier cosa que permita soportar el ritmo machacón del ‘chunda chunda’.

Lo que no saben ni ese hipotético desconocido ni el común de los mortales es que están equivocados. Según un reciente estudio, los prejuicios que se suelen tener contra el hip hop, el heavy metal o la ruta del bakalao son infundados. Con los datos en la mano, el mito se derrumba estrepitosamente.

Tras analizar las letras de miles de canciones recogidas en la base de datos de Songmeanings, los expertos de Addiction.com han concluido que el genéro musical que más menciona las drogas en sus temas es el country. Este melancólico sonido del sur de los ‘states’, con sus guitarras y sus bajos, sus penas y sus tribulaciones, está plagado de referencias a las sustancias adictivas. Y algo de culpa tendrá Willie Nelson, que no solo tiene su propia marca de cannabis, sino que además ha confesado que fumó un porro en el tejado de la Casa Blanca con uno de los hijos del presidente Jimmy Carter.

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Los siguientes en la lista, lejos de ser los sospechosos habituales, son el jazz y el pop. Después llegan la electrónica y el rock, más tarde de lo que cabría esperar, a continuación se cuela el folk, que tampoco suele estar en las quinielas, y ya en la séptima posición, muy rezagado, aparece el rap con sus ‘negratas’, sus vistosos collares y sus prendas holgadas.

“Creo que hubo una cultura de las drogas enorme en los años 90 que floreció en la música rap y que ahora, simplemente, ya no es tan grande”, afirma Logan Freedman, ‘data scientist’ de Addiction.com. “Es verdaderamente increíble. Creo que, como la marihuana se ha normalizado tanto en nuestra cultura, un montón de artistas de country están cantando sobre ella más que nunca”.

No obstante, la cosa cambia si, en vez de analizar géneros en su conjunto, analizamos artistas individuales y la asiduidad con que mencionan las drogas. Aunque el country toma la delantera en los estilos, cuando se trata de señalar a los cantantes más ‘drogatas’, los raperos recuperan la iniciativa.

El escalón más alto del podio es para Kottonmouth Kings, que ya desde su nombre, que hace referencia a uno de los efectos menos agradables del cannabis, dejan clara su afición por la planta. A ellos se suman en la lista otros raperos como Eminem (el enemigo número uno de los guardianes de la moral a finales de los 90 y principios del milenio), The Game, Jay-Z o Tech N9ne.

Hay, sin embargo, notables excepciones a la norma. En las letras de la banda inglesa de rock Kent se cuentan 34 referencias a la heroína, mientras que Fauve, un cantante suizo, ostenta el dudoso honor de ser quien más habla de ‘pastis’ con 67 menciones. Los también rockeros Queens of the Stone Age merecen mención aparte por las 15 veces que repiten la sucesión “nicotina, valium, vicodina, marihuana, éxtasis y alcohol” en el mismo tema, ‘Feel Good Hit of the Summer’, que es una auténtica oda a los estupefacientes.

Así, los mitos en cuanto a los géneros que más promueven el consumo de sustancias adictivas quedan parcialmente derribados. Sin embargo, lo que sí responde más o menos a las expectativas del desconocido al que te encuentras por la calle y le preguntas es la clasificación de las drogas más citadas en la historia de la música.

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Con un 30% del total de alusiones, el claro favorito es el cannabis, legal en cada vez más puntos del planeta (al menos para uso medicinal). La cocaína viene detrás, a cierta distancia (22%), seguida del ácido, las pastillas, la metanfetamina, la heroína y el éxtasis, que cierran la lista. En cuanto a géneros, la hegemonía de la marihuana se mantiene en todos salvo en dos, el folk y el jazz, que prefieren la cocaína y el ácido, respectivamente.

Por otra parte, los expertos de Addiction.com han estudiado también la evolución de las referencias a las drogas en la música a lo largo de los años. El mayor aumento se produjo entre los años 70 y mediados de la primera década de los 2000, momento en que comienza una moderación que llega a nuestros días. En 2013, el nivel de menciones estaba a la par con el de 1990; desde entonces no ha dejado de bajar.

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“Hay alguna información nueva y sorprendente”, sentencia Freedman. “Hicimos este estudio para crear conciencia sobre cómo las referencias a las drogas en la música pueden afectar a la adicción, y para alertar a la gente en caso de que quieran evitar oír sobre las drogas en la música que escuchan a diario”.

De ser así, la recomendación es clara: hay que evitar el country. Ciertos raperos tampoco son recomendables, pero, en general, las músicas que habitualmente asociamos con el consumo de sustancias adictivas (hip hop, electrónica y rock) no son las que más mencionan las drogas en sus letras. El mito ha sido derribado.

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Con información e imágenes de Addictions.com

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