Gemas espaciales, un trozo del jersey de Steve Jobs y otros objetos únicos que caben en tu bolsillo gracias a este minimuseo

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Quien más, quien menos cuenta con alguna colección en casa. Desde las antiguas enciclopedias distribuidas en varios tomos hasta el último serial de DVDs pasando por los míticos sellos, cómics o incluso una posible afición a acumular las más peculiares botellas de cerveza. Sin embargo, muchas veces no nos aventuramos al coleccionismo por el poco espacio con el que contamos en nuestras casas. Algo que ha intentado solucionar el aficionado estadounidense Hans Fex, que ha construido un minimuseo con el que cualquiera puede convertirse en el albacea de varias reliquias que caben incluso en una mesilla de noche al uso.

Aun así, este minimuseo que ya tiene lista su tercera edición no es peculiar solo por su tamaño, sino que también lo es por su contenido. En marcos de apenas 12 centímetros cuadrados aglutina objetos tan variopintos como pequeños fragmentos de las gemas formadas en el corazón de un asteroide durante la formación del sistema solar o incluso un trozo de tela del legendario jersey de cuello alto usado por Steve Jobs durante la reunión del PC Forum de 1990, pasando por un pequeño pedazo de la tarta de boda de Carlos de Inglaterra y Diana de Gales o un resto de un hueso de la especie extinguida de lobo terrible encontrado en Florida. Objetos y especímenes más que curiosos que podrían llegar a tu casa este mismo verano tras encargarlos a través de su web por precios que van desde los 129 dólares hasta los 299 dólares (entre 137 y 281 euros al cambio actual) según su tamaño.

De un meteorito de la luna al balón de Pelé en tu casa

Desde que este coleccionista de objetos raros y fascinantes comenzara con su afición ha conseguido reunir los más inimaginables. En verano de 2014, Hans comenzó su singular serial con la primera edición. En ella contó con 33 ejemplares recogidos por él mismo a lo largo de varias décadas, entre los que se encontraban muestras de un meteorito, un diente de T-Rex, una palmera de la Antártida o una pieza del módulo de comando del Apollo 11.

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Para Hans la idea resulta sencilla de explicar: reunir los objetos más curiosos en un espacio mínimo. Sin embargo, la complejidad llega a la hora de conseguir estos objetos y, sobre todo, lograr que cupieran en una estructura transportable que hace las veces de minimuseo. Así que, tras más de tres décadas coleccionando objetos, Hans se encargó de romperlos cuidadosamente en pequeños trozos e incrustarlos en resina acrílica, lo que permite que se conserven intactos con el paso del tiempo. Y todo hecho a mano. La primera edición le llevó 9 meses de intenso trabajo, momento a partir del cual los minimuseos, avalados por su certificado de autenticidad, comenzaron a llegar a sus destinos.

Dado el éxito de su primer minimuseo, que consiguió más de un millón de dólares (unos 950.000 euros) y un total de 5030 patrocinadores distribuidos por 68 países a través de su primera campaña en Kickstarter, su creador no se lo pensó dos veces y lanzó la siguiente edición. En esta ocasión, fueron 26 objetos insólitos entre los que había lava del monte Fuji, piel de dinosaurio o restos de una antorcha olímpica de Atenas 2004. También creó una versión reducida con porciones de solo 10 objetos y todos los demás añadidos que incluyen el minimuseo, como caja de presentación, certificado de autenticidad, bolsa de microfibra personalizada y una guía complementaria. Hoy, la primera y la segunda edición, ambas limitadas, están agotadas.

Así, Hans ya tiene lista la tercera edición de su minimuseo, la cual recoge desde los circones (minerales) más antiguos hallados en la formación australiana Jack Hill con más de 4.000 millones de años hasta un balón de Pelé (subastado en Londres) pasando por un papiro egipcio o una espada samurái. Por el momento, su campaña en Kickstarter está dando sus frutos y ya cuenta con más de 3.000 patrocinadores gracias a los que ha conseguido algo más de un millón de euros.

Esta tercera entrega puede adquirirse por precios que van desde los 129 dólares (137 euros) en su versión más reducida con 12 objetos, hasta los 600 dólares (565 euros), con la colección completa y sin contar gastos de envío. El reparto comenzará en junio de este mismo año. Además, a través de la actual campaña de Kickstarter también se ofrece hacer un minimuseo junto a Hans que incluye un fin de semana de visita a museos y la búsqueda de dientes de megalodón y otros fósiles, por 4.000 dólares (unos 3.766 euros sin incluir viajes y estancia).

¿Cómo surgió esta idea?

Hans ha coleccionado objetos raros y fascinantes durante la mayor parte de su vida, aunque la idea original del mini museo, como él mismo cuenta en su web, surgió con un regalo de su padre, el doctor Jörgen Fex (1924-2006).

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Desde niño, Hans vivió con intensidad la ciencia. Su padre, investigador científico, le transmitió su pasión por el coleccionismo. Cada gran revista científica que existía llegaba a su casa y visitaban cada fin de semana el Museo Nacional de Historia Natural de Smithsonian, muy cerca de su natal Washington D.C. Además, a lo largo de todo ese tiempo, Hans Fex vio cómo su padre acumuló una asombrosa colección de objetos en su laboratorio y también en casa.

Pero fue concretamente a la vuelta de su padre de un viaje de Malta, cuando Hans tenía solo 7 años, cuando le regaló una serie de objetos del país incrustados en resina. En ese momento, y tras ver cómo los manipulaba su padre para que quedarán perfectos para su regalo, Hans se dio cuenta de que algo así podía permitir tener una gran colección en un espacio manejable para compartir con otros. Entonces solo era un niño, pero esa idea le acompañó hasta la actualidad, cuando por fin pudo hacerla realidad. Un museo en la palma de tu mano.

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Con información de Mini Museum y Kickstarter.

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