Pillan a un narco por subir fotos de tostadas con la cara de Hitler a su Facebook

La discreción es un don cada vez menos frecuente en la ciudadanía del mundo. Ya sea porque nos gusta fardar o, simplemente, porque no tenemos nada mejor que hacer, no dudamos lo más mínimo en compartir lo que ocurre en nuestras tediosas vidas a través de las redes sociales. Poco importa el acontecimiento: sea lo que sea, no dudamos en colgarlo aquí y allá sin pensar los riesgos que eso puede entrañar. Porque sí, quizá comprar un chicle y compartirlo en Instagram resulte tan irrelevante como inofensivo, pero compartir tostadas con la cara de Hitler en Alemania, no es ni una cosa ni la otra. Y menos aún si la policía intenta darte caza.

Por disparatado que parezca, hay quien ya podrá contar a sus nietos (si es que algún día sale de chirona) una hazaña así. Su nombre es Sven Pohl, de 37 años, y no tuvo la mejor idea de su vida el día que decidió que era un buen momento para compartir en su cuenta de Facebook una imagen de un buen puñado de rebanadas de pan tostadas con la cara del dictador nazi.

Por su trayectoria, no parece un tipo demasiado avispado. Pero aquel día se despertó especialmente inspirado para meter la pata y exhibirse en redes sociales. Además de esa imagen de las tostadas, compartió otras publicaciones en las que ensalzaba la figura del hombre que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. No cayó en la cuenta de que, en Alemania, las leyes sancionan duramente cualquier manifestación pública relacionada con la propaganda nazi. Quién sabe; quizá ni estaba al tanto de que existían tales normas.

Y siendo un habitual de la propaganda nazi, ya podemos deducir que de memoria no anda demasiado sobrado. De ahí que, por si fuera poco eso de jugar con resucitar fantasmas del pasado en un país que condena por ello, se olvidó que tenía en casa algunas sustancias que no debía. Cuando las autoridades entraron en su casa de Dresde para arrestarle, encontraron que tenía montado un complejo entramado de distribución de drogas.

policia

Parece ser que el haber estado en la cárcel un tiempo atrás no sirvió de mucho para que Sven aprendiera la lección y ahora parece dispuesto a repetir la experiencia. Porque no se trata solamente de que contra él hubiera cargos por posesión de 1,3 kilogramos de metanfetamina y 64 kilos de marihuana desde 2014 sino que se ha crecido y ahora parece tener el firme propósito de retar a las autoridades alemanas.

En aquel momento, para tratar de eludir su ingreso en prisión, Sven pudo salvarse simplemente negando los cargos que le imputaban. Al parecer, nada de eso era suyo. Ahora, todo apunta que lo tendrá algo más complicado para escabullirse y no entrar en chirona. No solamente porque son más los cargos que tiene, o por el hecho de desafiar esas leyes alemanas que tratan de evitar todo tipo de propaganda nazi, sino porque además la que fuera su pareja se ha puesto de parte de la justicia y parece dispuesta a presentar pruebas que demostrarán que este narcotraficante tan pardillo, ha cometido los delitos de los que se le acusa.

carcel

Ahora será juzgado ante un tribunal y de poco le valdrá la excusa que utilizó al ser pillado in fraganti en su casa. Este delincuente tan patán alegó que se había adentrado en el tráfico de drogas ya que, al salir de la cárcel, se encontró sin hogar y sin un trabajo con el que ganarse el sustento. Sin duda, un argumento muy pobre para justificar la posesión de sustancia prohibidas.

Si bien hay autoridades, como el mismisimo FBI, que necesitan de años y años para dar con quienes han cometido alguna fechoría, con Sven Pohl no parecen haber tenido ese problema. No sabemos si todo se debe a un mal colocón o a una simple chiquillada, pero fardar en redes sociales de tener una tostadora que dibuja distintas caras de Hitler en el pan le va a salir sumamente caro. Eso será señal de que, por un lado, no es conveniente presumir de todo en las redes sociales y, por otro, que la justicia aún funciona en algunos rincones del mundo.

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Con información de Munchies, The Sun, Mirror y New York Post

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