El programa de citas más surrealista encuentra a ocho clones idénticos de la pareja ideal del concursante

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A juzgar por el nivel de surrealismo de ‘reality’ británico de moda, ‘Game of clones’ no va a tardar demasiado en llegar a España. Imagina que te recibe Luján Argüelles, Carlos Sobera o tu presentador de programas de citas favorito y te coloca delante de un ordenador, junto a un profesional que irá dando forma en la pantalla a todos tus deseos y preferencias.

Has de describir a tu hombre o mujer ideal. Metro noventa, rubio/a, ojos azules, medidas perfectas… Por pedir que no quede. Es más, como si se tratara de un personaje de videojuego, podrás incluso decidir la ropa que ha de llevar puesta. Cáscale un sensual vestido rojo a la chica de tus sueños o una gorra de malote al chico que podría enamortarte. ¿Lo tienes? Pues que empiece el espectáculo.

Como participante de ‘Game of clones’, que así se llama el nuevo engendro del canal británico Channel 4, tus deseos son órdenes. No solo buscarán a la pareja ideal que has diseñado, sino que harán lo que sea necesario para ofrecerte un buen puñado de versiones casi idénticas. Ocho personas de apariencia muy muy similar que encajan perfectamente en tu descripción estarán esperando para competir por tu corazoncito.

De golpe se eliminan varios de los más engorrosos problemas de los programas de ‘dating’. El Cupido televisivo ya no volverá a emparejarte con alguien que para nada se parece a lo que estabas buscando. Tampoco tendrás que preocuparte por el físico, pues eso ya lo has elegido de antemano. En este estrambótico programa de la tele inglesa, los concursantes solo tendrán que decidir en base a la personalidad. De entre cuatro pares de clones, se irán quedando con los que mejor les engatusen.

Para los aspirantes, el momento del rechazo puede ser, si cabe, más doloroso y denigrante que en un ‘reality’ de citas convencional: como está clarísimo que la pega no es su aspecto, si les mandan a casa será solo por su forma de ser. Además, el propio proceso de expulsión resulta hiriente. El participante cita a dos potenciales excluidos por mensaje de texto, charla con ellos por última vez y le da papeleta a uno de ellos, que tendrá una última oportunidad de defenderse antes de abandonar el programa.

Esto sucederá varias veces a lo largo de una semana, tiempo que tendrá el protagonista para conocer a sus pretendientes (a través de citas y de las típicas pruebas de este tipo de programas de televisión) e ir deshaciéndose de los que menos encajen en su prototipo (pues, a primera vista, todos encajan en mayor o menor medida).

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Como cabría imaginar, el mensaje del programa es ese tan tradicional y romántico de que “la belleza está en el interior”. Cuando la exterior está garantizada por un ejército de clones a medida, ¿qué otra cosa te queda que encontrar a tu media naranja en base a las afinidades más profundas? Se supone que de eso va el programa. Se supone…

En la práctica, ‘Game of clones’ solo se sostiene en el primer episodio y solo durante poco más de media hora. Cuando pasa el momento en que el participante entra en una habitación llena de versiones de carne y hueso del personaje irreal que ha diseñado, el programa se convierte en un ‘reality’ más de citas, con sus tópicos repetidos hasta la saciedad. Cuando llega un nuevo concursante, ya no sorprende. El efecto “¡son todos idénticos!” se disipa enseguida para dejar paso a las fórmulas de siempre. ¿Tedioso? Ni más ni menos que el resto de formatos de ‘dating’.

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“Parece el sueño de cualquier soltero, crear a su pareja perfecta en forma de avatar y luego convivir con ocho copias”, ha dicho David Flynn, cofundador de Youngest Media, la empresa creadora del concurso. “Sin embargo, con el aspecto fuera de la ecuación, nuestro soltero tendrá que trabajar duro para descubrir la personalidad que más le atrae. Es un giro completamente nuevo a los programas de citas”.

Ya será para menos, señor Flynn. Pero lo cierto es que el guiño inicial es suficientemente novedoso como para que triunfe (aunque sea por el mismo morbo estúpido que nos lleva a ver programas como ‘First Dates’, ‘Hombres y mujeres y viceversa’ o ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’) y llegue más pronto que tarde a las pantallas españolas.

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Con información de The Guardian, Oddity Central y VerTele

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