Sin traductor y en inglés: que nuestros políticos hablen con Trump es misión imposible

Parece que al actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no le gusta comunicarse en nada que no sea inglés. Al menos, el castellano es para él algo directamente in existente: “Estados Unidos es un país en el que hablamos inglés, no español”, ha llegado a afirmar el magnate. Así las cosas, en una hipotética visita diplomática de Trump a nuestro país, todo parece indicar que la mejor forma de hacerle la pelota es hablándole directamente en inglés. Sin embargo, en España puede que esto sea extremadamente complicado (sin ayuda de traductores).

Por supuesto, Trump no habla español (ni creemos que tenga ganas de aprenderlo) y los políticos de España parecen no llevar muy bien eso del inglés. Tras años y años de titánicos esfuerzos por aprender algo de la lengua de Shakespeare, sigue siendo la asignatura pendiente para muchos. De hecho, no es un problema únicamente de la clase política. Así lo demuestra el último informe de Cambridge University Press España, realizado a finales de 2016, que concluye que el 44% de los españoles reconoce un nivel bajo o muy bajo del inglés, mientras que solo un 22% dice tener un conocimiento alto o muy alto.

Así, si Trump incluyera en su agenda para esa visita hipotética distintas reuniones con los principales líderes políticos españoles, el drama estaría servido: ¿Con quién podría hablar sin necesidad de traductores?

Con Mariano Rajoy es prácticamente imposible. A pesar de haber sido el primer contacto de Trump con nuestro país desde que fuera nombrado presidente estadounidense, la llamada telefónica que se intercambiaron tuvo que ser asistida por un traductor. El inglés se le resiste a nuestro presidente; aun así él no dudó en ofrecerle a Trump ser “interlocutor en Europa, América Latina y también Norte de África y Oriente Medio”, según detallaron desde Moncloa.

Rajoy asegura que lleva años asistiendo a clases de inglés pero parece que tres horas a la semanason pocas para este gallego ilustre. Y así lo demuestra el ‘spanglish’ del que hace gala en las reuniones informales con otros mandatarios europeos, como el ex primer ministro británico David Cameron o el presidente francés François Hollande.

Si en ese supuesto viaje también quisiera entrevistarse con alguien del PSOE, el problema sería aún mayor: en primer lugar, habría que ver con quién podría reunirse. Si fuera el actual presidente de la Comisión Gestora, Javier Fernández, no podrían entenderse sin ayuda de un traductor. Ahora bien, si la reunión fuera más allá de mayo, cuando el PSOE tiene previsto elegir a su secretario general, la cuestión cambiaría. Los que por ahora son los dos únicos candidatos, Patxi López y Pedro Sánchez, algo saben. López dice tan solo defenderse; pero Sánchez parece que podría mantener una conversación más fluida. Y todo, enfrente del mismísimo Trump.

Por su parte, el reforzado líder de Podemos, Pablo Iglesias, también podría conversar con Trump. Aunque puede que sus ideas, junto con su marcado acento español, ponga nervioso al poco paciente presidente yanqui:

De igual modo, según cuentan los expertos, el presidente de Ciudadanos estaría a la altura de la situación y sorprendería a Trump con “un buen nivel” de inglés, incluso de los mejores. Aún así, todavía no hemos visto a Albert Rivera desplegar sus dotes en público, algo que, teniendo en cuenta cómo está el panorama, inquieta bastante.

En principio, tampoco habría ningún problema si Trump habla directamente con el jefe del Estado, el rey Felipe VI. Su nivel es de nativo ya que desde pequeño ha hablado con su madre, la reina emérita Sofía, en esta lengua; algo que también ha querido mantener él con sus hijas.

Su soltura es tal que el rey Felipe se percató rápidamente de un error de traducción durante una reunión con Obama en Washington. El entonces presidente de Estados Unidos habló de comprometerse en relaciones con una “España fuerte y unida”, lo que la traductora convirtió en “una relación cada vez más fuerte y unida”. Un error que no se le escapó al monarca, como se puede comprobar en el siguiente vídeo:

Aun así, el inglés sigue siendo la asignatura pendiente de gran parte de los políticos españoles, al igual que el resto de ciudadanos con un nivel B2 en sus currículums y una conversación de A1 en la realidad que no va mucho más allá del clásico “How are you? I´m fine. Thank you!”.

Las mayores meteduras de pata

En nuestra memorias guardamos (casi como reliquias) los intentos de Ana Botella, entonces alcaldesa de Madrid, por defender en inglés la candidatura de la capital española de cara a los Juegos Olímpicos de 2020. Durante su intervención se pudieron escuchar perlas de ‘spanglish’ tales como “relaxing cup of café con leche”, “Madrid is fun” o la “romantic dinner in Madrid de los Austrias”. Un vaivén entre el contenido y la forma de su discurso que dio para cientos (miles) de chistes dentro y fuera de las redes sociales.

De igual modo, hemos visto a Rajoy haciéndose un lío más de una vez con el inglés. La última vez que lo pillaron las cámaras fue en Bruselas. A su famoso “It´s very difficult todo esto”, se ha unidobueno, in one hour. Además de la mezcla de idiomas, lo sorprendente es que esta fue su respuesta al ser preguntado sobre la fecha de su debate de investidura. Probablemente quería decir que sería en una semana y se equivocó con tanto ajetreo entre horas y días de la semana. Pobre Mariano.

Aun así, tampoco nos llama exageradamente la atención estas confusiones de Rajoy, cuando nos tiene acostumbrados a frases en su lengua materna del tipo “es el vecino el que elige al alcalde, es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” o “somos sentimientos y tenemos seres humanos”

No obstante, los políticos españoles no son los únicos que no aprobarían ningún examen en la lengua Shakespeare. El exprimer ministro italiano Matteo Renzi también lo pasa bastante mal cada vez que tiene que hablar en inglés. Sin embargo, es persistente y ya lo hemos visto en numerosas ocasiones lanzándose a la piscina como en este discurso de partido o en su intervención ante las Naciones Unidas. Su esfuerzo es tal que ha dado lugar a parodias tan virales como esta, que ha alcanzado ya más de 7 millones de reproducciones:

En 2009, el entonces ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, también se negó a responder una pregunta en inglés. Una situación que nos recuerda a este momento con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que le dijo a la periodista que le preguntó si podía responderle en inglés un escueto “hablo en español”.

Mientras tanto, el Parlamento Europeo es un lugar donde se da buena muestra del nivel de inglés de los políticos. Según relatan algunos trabajadores de la institución, es común ver a eurodiputados españoles en los pasillos intentando mantener alguna conversación con un político de otro país sin resultado coherente. Al final, la solución de muchos es optar por el recurrente ‘yes’ y aguantar el tirón hasta que el interlocutor se de cuenta de que no se está enterando de nada y tenga a bien acabar la conversación.

Será esta la táctica la que les quede a los políticos de nuestro país (y de otros muchos) que no hablan en inglés como aparezca Trump por nuestras fronteras. Por lo pronto, a los británicos, ya les ha prometido una visita (eso sí, envuelta en polémica). Pero claro, allí se habla inglés y con la primera ministra Theresa May se entiende a la perfección en todos los sentidos (también en sus duras políticas migratorias)

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Con información de Citylab, El Confidencial y Libertad Digital.

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