Un deporte para cangrejos: este es el campeón del mundo de correr hacia detrás

En muchos sentidos, lo natural en la vida es ir hacia delante. De hecho, la mayoría de la gente no ve lo contrario con buenos ojos y desde diferentes ámbitos (nuestra madre, en la universidad o en el trabajo), nos hacen ver que ir hacia atrás no significa otra cosa que ir a peor. Sin embargo, hay una modalidad deportiva en la que llevarle la contraria al mundo puede valerte un récord Guinness, además de algún que otro beneficio para la salud.

Puede que los amantes del ‘running’ se hayan topado alguna vez con un extraño compañero corriendo hacia atrás, de espaldas. No es de extrañar: aparte de ir contra natura, también parece el paso previo a pegarse un buen castañazo contra el suelo. Sin embargo, esta singular forma de desplazarse se conoce con el nombre de ‘retrorunning’ y se ha convertido en una auténtica competición internacional.

Más allá de lo insólito, lo cierto es que ser el mejor en esta modalidad deportiva no es sencillo. Hacen falta años de experiencia como corredor y altas dosis de paciencia para llegar a recorrer una distancia considerable sin caerse de culo. A día de hoy, el americano Aaron Yoder es el ‘retrorunner’ que puede presumir de ser el campeón del mundo. En España también tenemos a nuestra estrella: Sandra Corcuera ha ganado el título mundial cinco veces y pelea por repetir posición.

sandra corcuera

En el caso de Yoder, la pasión por el atletismo le viene desde pequeño. Este corredor, que ahora tiene 31 años, comenzó su andadura en sentido inverso gracias a un fuerte dolor en las rodillas: “Llegó un punto en el que sentía las rodillas molidas cada vez que salía a correr”. En ese momento, el atleta tuvo una premonición según explica él mismo: “Basta con darle la vuelta y sacar algo bueno de lo malo”. Fue a partir de entonces cuando decidió probar con un entrenamiento de seis semanas en sentido contrario y observar los resultados.

Para sorpresa de Yoder, después de llevar a cabo este particular ejercicio su cuerpo y mente experimentaron una notable mejoría: “Correr hacia atrás es doloroso, pero es un buen tipo de dolor”. Según los expertos de esta modalidad, las molestias que se sufren corriendo en sentido inverso son, supuestamente, beneficiosas para nuestro organismo. Esta afición supone un formidable entrenamiento cardiovascular para el atleta, que ejercita más grupos musculares, especialmente los cuádriceps. Además, una sola vuelta de carrera hacia atrás es igual de efectiva que dar seis vueltas hacia delante, por lo que es una buena opción para aquellos que quieran ponerse en forma sin pasar demasiado tiempo con el chándal puesto (si les da igual lo que digan los demás, claro).

También se ha demostrado que el ‘retrorunning’ es una alternativa para mejorar la visión periférica y el equilibrio, así como un método efectivo a la hora de obtener unos abdominales que serán la envidia de las tabletas de chocolate. Por otra parte, Yoder también descubrió que correr hacia atrás supone un auténtico remedio (al menos, en su caso) para combatir las lesiones de las rodillas. Al haber descubierto el alivio en esta particular forma de correr, el atleta se propuso ir más allá: ganar el récord Guinness de la modalidad. Lo consiguió en febrero y, un par de meses después, decidió participar en la competición mundial de ‘retrorunning’ que se celebraba en la ciudad alemana de Essen.

Para Yoder, hacer un esprint es lo más difícil de la carrera, ya que puedes desviarte de tu carril y, en el peor de los casos, caer al suelo de un tropezón. A pesar de ello, el norteamericano triunfó en la competición celebrada en Alemania: se hizo con el primer puesto en las modalidades de 800, 1.500 y 5.000 metros, aunque no pudo ganar el oro en la prueba de relevo 4 x 100 metros, donde terminó en un digno segundo puesto. “He cumplido muchos objetivos en mi vida, pero ni en mis mejores sueños habría imaginado que sería campeón del mundo. Después de eso, correr hacia atrás es solo por diversión”, concluía Yoder.

Mientras tanto, en España también contamos con una ‘retrorunner’ que se ha hecho con el título mundial hasta en cinco ocasiones. Responde al nombre de Sandra Corcuera y se considera deportista desde que tenía uso de razón. Ha probado con casi todo: tenis, gimnasia, natación o atletismo, y ha encontrado su hueco emulando a los cangrejos.

Como Yoder, la catalana pronto descubrió los beneficios de esta técnica y enseguida incluyó quince minutos de carrera hacia atrás en su rutina: “Había tenido problemas de lesiones preparando una maratón, pero comprobé que con estos ejercicios el cuerpo se refuerza más, mi musculatura lo notó a mejor y fui avanzando en la preparación”, asegura Corcuera.

Más tarde, se enteró de que había países donde existían profesionales del asunto de la marcha atrás en carrera y hasta una federación internacional, creada en 2005 con la participación de Alemania, Suiza, Austria y Francia. Puesta manos a la obra, esta atleta es la única mujer española que practica esta minoritaria disciplina que cuenta con apenas 200 participantes de las que solo 60 son mujeres.

No obstante, practicar este deporte no solo es complicado, sino que también es caro. De hecho, Corcuera debe costearse por sí misma su presencia en los campeonatos y, a pesar de haber demostrado su valía, en su cuenta de Twitter aún publica que necesita un ‘sponsor’. Gracias a una campaña en las redes sociales y a apariciones públicas – una muy sonada en la revista ‘Interviú’ – la catalana pretende dar a conocer este deporte, aunque dada su escasa representación en la sociedad es tarea complicada.

sandra

En julio de este año, la catalana recogía su quinto título mundial como ‘retrorunner’, una noticia que recogieron pocos medios de comunicación interesados en su hazaña: “Ahora sólo me preocupa disfrutar de lo conseguido”, concluye Corcuera. Así, parece que este deporte está pensado solo para unos pocos seres humanos capaces de correr hacia atrás y no romperse la nunca en el intento. ¿Alguien se anima?

Con información de El Confidencial, La Vanguardia, narrative.ly y El Comercio.

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