El saquito “feliz” para tus testículos que ha salido triunfante de un ‘crowdfunding’

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Las chicas, para su fortuna, jamás han tenido que padecer esa sensación tan incómoda. Ese momento en que esa parte tan delicada del cuerpo masculino, que quién nos crease tuvo a bien dejar colgandera, no logra acomodarse de ninguna forma. Por mucho que lo intentemos, no encuentra su sitio en los calzoncillos y, para qué engañarnos, duele. Por suerte, hay quien piensa que ya hemos tenido suficiente, que ha llegado la hora de que los pendientes reales dejen de incordiarnos. Este es el próposito de los HappySacs.

Por mucho que tratemos de buscarle los tres pies al gato, han sido pergeñados para cumplir solamente esta función. “Los HappySacs fueron diseñados con un un único propósito”, como deja bien claro su creador en Kickstarter, la plataforma de ‘crowdfunding‘ donde han arrasado. Ha sido allí donde los padres de esta criatura han podido comprobar la buena aceptación que, tal y como pensaban, tendrían entre los muchos hombres que ansiaban disfrutar de algo así entre sus piernas.

Casi con total seguridad, los primeros pasos no fueron nada fáciles. Durante varios meses de intenso trabajo, sus creadores tuvieron que soportar las mofas de sus allegados. Cuando familiares y amigos supieron qué andaban tramando, debieron utilizar frases del tipo “¿de verdad pensáis que alguien comprará eso?”, “eso no le interesa a nadie” o “¡menuda patochada! Deberías hacer algo provechoso con tu vida…”

Si todavía hay alguien capaz de cuestionar la utilidad de esta peculiar creación, basta con recordar cómo ha superado con creces la cifra que necesitaban para ponerse manos a la obra. Alcanzaron sobradamente los 10.000 dólares (más de 8.700 euros), después de rebasar los 7.500 dólares (6.580 euros) que habían fijado como primera meta.

Muchos leyeron que este saquito feliz evita las “rozaduras y malestar general” y no se lo pensaron dos veces a la hora de hacerse con uno (o varios). Puede que fuera eso o puede que leyeran la historia de cómo surgió todo. Un caluroso día en Houston, Texas, Christian Smith llamó a su esposa, que estaba de paseo con los niños, y le dijo que no tardase demasiado en volver a casa porque le tenía que ayudar a coser una bolsa para guardar sus testículos. Como no podía ser de otra forma, su mujer se echó a reir sin piedad. Lo peor es que sabía que no estaba bromeando.

Según cuentan, no era la primera vez que el señor Smith se sentía incómodo a este respecto. Ya fuera en Houston o en Utah, las bolas no terminaban de ajustarse, sudaban demasiado y le daba bastante la lata. Así surgió esta idea tan genial. Comenzaron entonces a perfeccionar una bolsa cada vez más apropiada, que no incordiase a quienes la llevasen puesta.

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Distintos tejidos, diferentes diseños y, por supuesto, tres tallas en función del tamaño de los pendientes reales. Actualmente exiten tres HappySacs: el Original que, hecho con material blando, absorbe el sudor y reduce el olor; el ColdSac que está confeccionado con tela de nylon Jade para enfriar la piel (dice que puede refrescar esa zona tan complicada hasta 14 grados centígrados); y, por último, el WarmSac, que tiene las mismas propiedades que el Original, pero, en caso de que nos encontremos en mitad de un clima frío, puede mantener calientes las partes pudendas.

Por si todo esto no fuera suficiente, hasta tal punto necesitaban muchos hombres algo así que incluso les llegaron a mandar peticiones. Uno pedía que le hicieran uno de cuero porque era un apasionado de la motos, otro con tela de camuflaje porque era un amante del aire libre… Y aún no han terminado. La creatividad en este pequeño nicho de mercado parece no conocer límites. “Estamos en constante búsqueda de nuevas telas que proporcionarán beneficios diferentes, diseños nuevos y mejorados y técnicas de costura”.

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Ahora nos reímos de estos saquitos de la felicidad, de la misma forma que en su día muchos lo hicieron cuando a Enric Bernat se le ocurrió ponerle un palo a un caramelo. Pero no olvidemos que el nombre de este genio español ha quedado para la posteridad como inventor del Chupa-Chups. ¿Os imagináis que, allá por el año 2.997, incluyen los HappySacks como uno de los mejores inventos del siglo XXI? Visto lo visto, cualquiera tiene la osadía de descartar un disparate de este tipo.

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Con información de Kickstarter, HappySacs y Observer

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