Corea: ¿Actúas o no miras?

Cuando el primer Secretario General de las Naciones Unidas, el noruego Trygve Lie, fue informado en la madrugada del 25 de junio de 1950 de que las tropas de Corea del Norte habían invadido el Sur exclamó: “¡Ay, Dios, esto es una guerra contra las Naciones Unidas!”.

Las Naciones Unidas reaccionaron. El Consejo de Seguridad, que contaba 11 miembros en aquella fecha, aprobó, aprovechando que Rusia estaba ausente, una resolución con 9 votos y la abstención yugoeslava, que declaraba que Corea del Norte era culpable y pidiéndole que retirara inmediatamente sus tropas. El abuelo del actual Presidente coreano no las retiró y el Presidente estadounidense Truman dijo a su Secretario de Estado: “Dean, tenemos que parar a esos hijos de puta a cualquier precio”.

Las Naciones Unidas apoyaron políticamente a Washington aunque su aportación militar fue reducida. La guerra, que terminó en tablas cuando China, que no estaba en la ONU, envió tropas a luchar con los invasores, duró tres años. Truman declararía más tarde que su país habría intervenido aunque las Naciones Unidas no hubieran bendecido la operación.

Pasados 67 años, Corea del Norte, el régimen político más execrable de la tierra, continua con sus pruebas balísticas y nucleares desafiando a la comunidad internacional pero las Naciones Unidas, aunque detesten al líder norcoreano, no intervendrán. Entre otras razones porque tanto China como Rusia lanzarían el veto. Dar una lección a Corea del Norte, a quien no le importa declarar que hace los experimentos con misiles para tener a Estados Unidos, Japón y Corea a su alcance, depende de Trump. Lo que no deja de ser inquietante.

Después del bombardeo de Siria, que le ha dado popularidad, la tentación de Trump debe ser constante. La situación, empero, es distinta. El coreano King Jon Un puede reaccionar y, dato capital, tiene la bomba atómica. Está claro que sus proyectiles no están aún afinados para colocarla en las costas americanas, en unos pocos años puede que lo estén, y ni siquiera en las de Japón, pero la capital de Corea del Sur, Seúl, está situada sólo a unos 80 kilómetros de la frontera del Norte. Sólo con armamento convencional King podría sembrar el caos y la tragedia en la muy poblada capital surcoreana.

Estados Unidos puede realizar una operación limitada que tenga por objeto neutralizar las rampas de lanzamiento. Con una dificultad considerable: no es seguro que sus servicios de inteligencia conozcan donde se encuentran todos los lugares de lanzamiento. ¿Cómo reaccionaría el megalómano King Jon Un si le queda capacidad ofensiva?

Las noticias de estos dos últimos días, la discutida victoria del sultán turco Erdogan, Siria, las elecciones francesas, el adelanto electoral de la británica May convencida de que puede aplastar a los laboristas…, han robado grandes titulares a Corea. El peligro, no obstante, sigue ahí. ¿Que hará Trump ante una nueva grave provocación coreana? ¿Reculará o dará una lección? Menos mal que tiene como Asesor de seguridad a un general Mc Master que escribió un libro denunciando que los militares, en la época de Vietnam, no dieron indicaciones honestas a sus jefes políticos.