Los curiosos exabruptos de Piqué

Piqué

He defendido a Piqué cuando lo acusaban de dar muestras de furibundo antiespañolismo. Le he instado a que no abandone la selección nacional. Encuentro, sin embargo, extraño su comportamiento en relación a los arbitrajes.

Piqué no es jovencito impulsivo de diez y ocho primaveras. Lleva años, bastantes años, jugando en el extranjero y en su club. Ha visto arbitrajes que perjudicaban a su equipo y otros, si no está ciego ni fanatizado, que lo favorecían. En San Mamés el penalti de Bruno pudo ser más claro en la intención que el de Mascherano, pero en esta misma temporada la actuación arbitral fue claramente favorable al Barcelona en Mestalla y en algún otro campo del Norte.

En consecuencia, dar a entender, como Piqué está haciendo, que hay una conjura para perjudicar a su equipo en beneficio del Real Madrid resulta infantil y sorprendente. Deslizar frases como la de que ya se sabe que esto iba a ocurrir, es lo de siempre… nos retrotrae a la época del franquismo y de las Copas de Europa ganadas por el Madrid, cuando más de un hincha barcelonista sostenía no solo que los arbitrajes en España buscaban la gloria del equipo blanco, sino que el régimen de Franco, su diplomacia, hacia manejos fuera para que los colegiados internacionales pitasen a favor de los pupilos de Santiago Bernabéu.

Si en aquella época la acusación tenía todos los ribetes disparatados, era negarse a reconocer que el Real Madrid de Di Stéfano y Gento, conjunto al que por cierto ayudó un poco la suerte, resultaba el mejor equipo de Europa y deslumbraba, ahora, en la era en que el Barcelona deslumbra frecuentemente y se embolsa muchas más ligas que el Madrid y que el Atlético juntos, sostener que los árbitros reciben instrucciones para jorobar al Barça resulta temperamental sesgado, e incluso insultante para equipos como el Bilbao que obtuvo un resultado muy merecido en la confrontación que ha provocado la actual polémica.

Luis Enrique ha dado a entender que el futbolista debería callarse. Pensará con acierto que esto va a encrespar a bastantes aficiones en contra de su buen equipo. Pero, ¿qué mueve a Piqué a seguir mostrando su rabieta? Reiteremos que no es un debutante inexperto. ¿Está tan sumergido en el victimismo que afecta a no pocos catalanes (“España nos roba”) que no puede ver que un día, sin aviesas intenciones, el soplo arbitral surge hacia un lado y al día siguiente hacia otro? ¿Está haciendo méritos, desmarcándose como algunos políticos se desmarcan de la línea oficial de su agrupación, para el día de mañana aspirar a regir los destinos del club? ¿Es solo un impulso irrefrenable?