La maldita foto y las cinco corbetas

Don Felipe no solo es el rey sino el Jefe del Estado de España, que es mucho más importante. Para este articulista, solo es esto. El último rey fue don Juan Carlos, quien, con todo lo que está cayendo, cada vez más de triste memoria y bien sabe Dios que lo siento.

El 14 del pasado mes de Enero, y al frente de una delegación compuesta por 27 miembros del IBEX y representantes de multinacionales, Felipe emprendió el viaje, tres veces aplazado, a Arabia Saudita.

Se trataba no de un viaje de Estado sino de negocios. El más importante. Firmar un millonario contrato, dos mil millones de euros, para Navantia. Por ello, la presencia en el séquito de José Manuel Revuelta, presidente de dicha empresa. El viaje era vital para los astilleros de Cádiz y de Ferrol.

Pero, desgraciadamente, Felipe regresó a España sin firmar el millonario contrato. Aunque todo estaba preparado para escenificar la firma. ¿Era este el problema?

Varios factores inexplicables lo impidieron. Al parecer, y después de la campaña de Podemos, Izquierda Unida y otros del mismo pelaje, los muy insensatos pensaban que un país democrático como España no podía firmar contratos con un país que no respetaba los derechos humanos, ni a la mujer ni a la madre que los parió.

La Casa Real no quería tampoco ligar el viaje con ese contrato de las cinco corbetas. Pero bueno, ¿a qué habíamos ido? De cualquier forma, me gustaría saber quién del gobierno o de la Casa le comentó que no sería conveniente hacerse la foto de la susodicha firma.

De cualquier forma, el ministro de Defensa y hombre fuerte del régimen, Mohamed bin Salman, hijo del rey, inexplicablemente no dio señales de vida durante la visita. ¡Menudo desprecio!

Pablo Iglesias puede estar satisfecho. Felipe no se ha fotografiado con “dictadores sanguinarios”, según él. Su amigo Maduro, ¿también lo es? ¿Y el dinero de los iraníes que le subvencionan La Tuerca?

Estoy seguro que con don Juan Carlos no hubiera sucedido tal cosa: se habría venido con las cinco corbetas bajo el brazo. De eso no me cabe la menor duda.

José Manuel Revuelta, presidente de Navantia, y los 6,000 empleados de los astilleros de Cádiz y El Ferrol, tendrán que esperar “aunque la empresa trabaja como si el contrato estuviese ya firmado”. ¡Que Dios les proteja!

Hasta el alcalde de Cádiz, el polémico “Kichi”, y representantes de Comisiones Obreras han criticado la postura de Podemos. “Es un discurso fácil de vender a los suyos”.

Los astilleros de Cádiz miran al rey de Arabia pensando “¡Ojalá haya trabajo, nos lo jugamos todo durante varios años!”.

Que fracaso el de este viaje donde se jugaba tanto y tanto se esperaba.

No puedo evitar volver a recordar a Juan Carlos, cuando fue capaz de mediar, con el rey Fahd de Arabia, para que a España no le faltara petróleo, que no le faltó, durante la crisis de 1973.

Por esta mediación, Franco le autorizó, oficialmente, a que recibiera unos céntimos por cada barril que de Arabia Saudita llegara a España. Esto fue el origen de la polémica fortuna del rey Juan Carlos. Estas comisiones se las respetaron Adolfo Suárez y Felipe González.

Si Felipe no fue capaz de firmar dicho contrato (¿para no disgustar a la izquierda radical?), esperemos que el ministro de Asuntos Exteriores y el del ramo puedan, no solo hacerse la foto, sino traerse el contrato firmado que miles de trabajadores, incluidas las empresas auxiliares, están esperando como agua de mayo.

¡Maldita foto!