Leonor ya tiene su retrato

retratoDurante años, en la sala de conferencias del Siglo XXI, de Madrid, siempre aparecía un gran retrato del rey Juan Carlos acompañado de su heredero, el príncipe Felipe. Pero, desde noviembre, este cuadro fue sustituido por otro, también del mismo autor, Ricardo Sanz, que ya había pintado a doña Sofía, al príncipe cuando tenía veintinueve años y éste con su esposa, Letizia.

Se trata del nuevo pintor de cámara de la corte, como en su día lo fueron Ricardo Macarrón, Félix Revello de Toro y Antonio López, autor del último y polémico retrato de la Familia.

Según el periodista José de Santíago en “Pronto”, el artista “huye de este tipo de calificativos. No le gusta figurar y apenas concede entrevistas. Es discreto, cauto y silencioso”. Ello no impide que su nombre figurará siempre como autor del primer cuadro de la princesa Leonor, una obra en la que aparece junto a su padre, el rey, con un vestido claro “que recuerda a uno de la firma “Nanos” que llevó en la ceremonia de abdicación de su abuelo, el rey Juan Carlos y con una chaquetita muy similar a las de “Pili Carrera”, que vistió en la Misa de Pascua de Palma de Mallorca”.

Al igual que Antonio López, ha preferido huir de los trajes de gala y retratarles con la ropa de todos los días. Tanto para la niña como para su padre.

Gracias a los pintores de la Corte, conocemos los rostros de los reyes de España a lo largo de la historia. Aunque para muchos constituye solo una galería de cuadros, y, en todo caso, nada más que de rostros, lo cierto es que son algo más: una radiografía, a partir de la cual los historiadores pueden reconstruir el alma del retratado y la moda en la que se desarrollaron sus vidas.

La diferencia entre los grandes pintores de la época con los actuales, como Revello de Toro, de cuyos pinceles han salido los mejores cuadros que hoy existen de don Juan Carlos, Antonio López y también Ricardo Sanz, es que éstos los pintan como los ven y aquellos como los pensaban. Incluso el estrabismo de Fernando VII no se aprecia en el gran cuadro de la Familia.

Al parecer y según el autor del reportaje, Ricardo Sanz se valió de la ayuda de fotografías que hizo al rey y a su hija en distintos posados ya que Felipe no podía perder mucho tiempo posando aunque si lo hizo en varias ocasiones.

Antonio López también recurrió a esta ayuda fotográfica para el cuadro de familia. Y Ricardo Macarrón, me confesó en una entrevista, que don Juan Carlos siempre acudía a posar en su estudio y que, a su juicio, era un gran modelo que hacía fácil, en lo posible, la siempre difícil tarea de encontrarse delante de un rey. Las sesiones eran laboriosas y, por disponer de poco tiempo, se aprovechaba este al máximo.

En algunas de las sesiones para los cuadros de don Juan Carlos, Félix Revello me recordaba que el rey le pedía, si podía, cambiar de posición la pierna para mayor descanso y que se daba golpecitos evitando así que se le durmiera.

Se trata de un tiempo siempre corto para el pintor y siempre largo para el modelo, como me reconoció Macarrón.