Trump y algo sobre la política de defensa de los EE.UU.

Trump

Lo ha dicho reiteradas veces el presidente Trump. Su intención es hacer América grande otra vez, lo que en román paladino quiere decir incrementar su potencial militar. Tal parece que Trump considera perniciosos los importantes recortes, tanto presupuestarios como la entidad de la fuerza, sufridos bajo el Presidente Obama. Una cuestión denunciada varias veces por los republicanos en el Congreso por lo que parece evidente que cualquiera que sea la propuesta de reforzar las capacidades militares no será rechazada en las cámaras. Y en esta línea cabe enmarcar la exigencia al resto de países de la OTAN de incrementar el gasto militar hasta alcanzar un 2% del PIB.

Desde la caída de la Unión Soviética en 1991 cabe considerar a los EEUU como la única superpotencia mundial, algo incontestable merced a su doctrina planetaria y a los medios de los que dispone; sin embargo no se puede obviar que desde el momento en que las guerras en Irak o Afganistán se van prolongando bajo formas asimétricas la superioridad americana muestra algunas vulnerabilidades en un contexto geoestratégico que ha variado notablemente. Por otro lado nos encontramos con los fuertes planes de modernización de Rusia y China que les sitúan como actores incuestionables en determinadas áreas y de hecho la crisis de Georgia en 2008 o la presente de Ucrania nos muestran la clara determinación de Rusia de no dejarse amilanar en lo que siempre fue su zona de influencia. China por su parte nos muestra de forma creciente su deseo de control del océano Índico y los mares orientales de Asia.

Hablaba antes de la doctrina planetaria de los EEUU y sólo como muestra de ello expongo a continuación que el ejército de los EEUU tiene presencia en Afganistán, Bosnia, Djibuti, Cuba ( Guantánamo), Australia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia saudí, Qatar, Bahréin, Bélgica, Turquía, Diego Garcia, Canadá, Colombia, Egipto, Alemania, España, Portugal, Países Bajos, Reino Unido , Grecia, Groenlandia, Guam, Honduras, Italia, Japón, Jordania, Corea del Sur, Tailandia, Singapur, Filipinas, Kuwait y Serbia.

Un despliegue ciertamente impresionante al que habría que añadir la presencia naval en todo el globo. Un despliegue que ubicado en diferentes bases circundan Rusia y China cumplimentando tanto las teorías geoestratégicas de Spykman y Mahan.

Napoleón dijo que lo único que necesitaba era dinero, dinero y dinero. Es obvio que mantener la supremacía mundial cuesta muy cara y a Trump le parecen pocos los casi 700.000 millones de dólares empleados en el presupuesto de defensa de 2014, casi la mitad de todo el presupuesto de defensa de todos los países del mundo y, de hecho, pide ahora un incremento de 54000 dólares. Pese a todo insiste una y otra vez en un aumento de gasto de los países de la OTAN y ya me dirán Vds. que puede importarle, a la vista de estos números, que por ejemplo España incremente sus gastos en defensa en 5000 millones de euros. Simplemente una gota de agua en un mar y más aún si uno piensa que en definitiva al final ese esfuerzo va en beneficio de los intereses globales de los EEUU. Otra cosa es que sí es cierto que España debería incrementar sus gastos en defensa toda vez que tiene riesgos a los que hacer frente de forma no compartida, pero esta no es aquí la cuestión.

Una razón segura de ese interés de Trump por liberarse de cargas en Europa es el claro giro de su estrategia hacia el teatro de Asia Pacifico y así vemos como la instalación de nuevas bases militares en Darwin (Australia), Isla de Cocos, Filipinas, Vietnam y Singapur al tiempo de tener el 60% de la USNAVY desplegada en el Pacifico e Indico son objetivos difícilmente alcanzables a pesar de los deslumbrantes números antes citados; de ahí su interés en que Europa asuma su propia defensa y que incremente sus gastos en defensa algo que permitiría a Trump el giro deseado hacia Asia. Una posición factible siempre y cuando desaparezca esa especie de nueva guerra fría que el despliegue de la OTAN en las zonas de influencia secular de Rusia parece apuntar y del que España no es ajena a la vista del previsto despliegue de una unidad acorazada de nuestro ejército en Letonia. El entendimiento que se vislumbra entre Trump y Putin es no sólo aparentemente el deseo del Presidente norteamericano sino vital para la paz en el mundo. Y creo honradamente que Rusia ya no es la Unión Soviética ni tiene por tanto el anhelo de poder global. Esta entente es seguro bien deseada también por Putin conocedor del hecho de que nunca podría competir militarmente con los EEUU. Y como los números aclaran muchas cosas es bueno saber que el presupuesto de defensa de Rusia, unos 70.000 millones de dólares es diez veces inferior al de los EEUU, evidentemente una diferencia tan enorme que seguramente conforma lo aquí dicho.