Asociaciones militares y foros

La Asociación Unificada de Militares Españoles ha anunciado recientemente la convocatoria de una gran manifestación en Madrid el 16 de octubre contra los “problemas” derivados de la Ley de la Carrera Militar y contra la futura norma de Derechos y Deberes.

Esta Asociación es una, entre otras muchas – más de 40 –, surgidas fundamentalmente, al amparo de dos leyes, la Ley Orgánica 1/2002 para las asociaciones de ámbito general y la Ley Orgánica 9/2011 reguladora del Derecho de Asociación en las Fuerzas Armadas, en la que se registran las Asociaciones Profesionales de las FAS. Las Asociaciones son entidades, normalmente sin ánimo de lucro, que persiguen una meta prediseñada en sus estatutos con el fin de defender los derechos de sus asociados gestionando cuantos apoyos sean necesarios para mejorar la situación moral, económica y social de sus miembros incluyendo también la defensa jurídica.

No son sindicatos pero su actividad convierte a algunas en algo muy parecido.

Su existencia, al margen de otras consideraciones – que las hay – supone en parte el fracaso de la acción del mando pues desde las propias Reales Ordenanzas se establece que este deberá velar por los intereses profesionales y personales de sus subordinados y que recibirá y resolverá o tramitará, con el informe que proceda, las peticiones, recursos, reclamaciones o quejas formulados por un subordinado en el ejercicio de sus derechos. Tal parece que lamentablemente algunos no confían en esta vía – en realidad no muchos si comparamos el número de afiliados con el número total de profesionales de las FAS: apenas un 10% – y así, consecuentemente, vemos aflorar infinidad de asociaciones cuyas actividades, por muy legales que sean, tienen una incidencia nada positiva sobre el concepto de disciplina que caracteriza a los ejércitos.

Con la finalidad de poner algo de orden en todo esto surgió el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas con el cometido de formalizar las relaciones entre el Ministerio de Defensa y las asociaciones profesionales de miembros de las Fuerzas Armadas y poner en marcha mecanismos de información, consulta y propuestas sobre el régimen del personal militar, materias relacionadas con el estatuto y la condición de militar, el ejercicio de los derechos y libertades y las condiciones de vida y trabajo en las unidades.

La convocatoria de esta manifestación parece indicar que el funcionamiento de dicho Consejo de Personal no acaba de alcanzar el objetivo para el que se creó. Es evidente.

Lo lamentable de todo esto es que – como era de prever – la influencia de diferentes corrientes políticas se manifiesta en las diferentes asociaciones que surgen en defensa de los derechos de los militares y así nos encontramos con algunas afines a movimientos conservadores mientras que otras lo son a otros contrarios.

Ya digo que son muchas, si bien por el número de afiliados las principales son la Asociación de Militares Españoles (AME), La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) y la Organización de Apoyo a Tropa y Marinería (OATM). No me extenderé en la descripción de cada una de ellas pero sí expresaré que toda esta situación me lleva siquiera a recordar tiempos pasados cuando, por ejemplo, durante la Segunda República, tomaron fuerza dos asociaciones como la Unión de Militares Españoles (UME) y la Unión de Militares Republicanos Antifascistas (UMRA) y ya sabemos cómo acabó aquello.

Francamente, este tipo de asociacionismo no presagia nada bueno para nuestras FAS pues lo que está consiguiendo es dividir y romper la cohesión imprescindible en cualquier ejército que se precie de serlo. Tal parece que aquellos que lo promueven coadyuvan, por muy buenas intenciones que se le supongan, en las acciones legales – ley tras ley – emprendidas hace ya mucho tiempo para la desmantelación efectiva de las FAS como Institución y de paso como cortafuegos de la defensa constitucional.

Independientemente del aspecto asociativo o sindical de los movimientos citados nos encontramos también con foros de encuentro cultural o intelectual de diferentes tendencias políticas que intentan influir sobre la opinión de los militares; unos con matices tradicionales donde se exalta la lealtad a las Fuerzas Armadas españolas como columna vertebral de la Patria y otros con una clara vertiente radical de izquierdas bajo la criptica idea de defender los valores democráticos en el seno de las Fuerzas Armadas. Esta situación no puede producir más que desagradables desencuentros, si bien todavía nimios, toda vez que quienes componen estos últimos – los cercanos a partidos de izquierda – apenas tienen relevancia dada su escasa o nula influencia en los ejércitos a la vista de sus perfiles profesionales; de hecho un simple vistazo a quienes los componen nos demuestra que apenas hay alguno que haya ejercido mando ni haya tenido responsabilidad alguna de ningún tipo y menos aún en aspectos operativos. Ya digo que alguno hay pero la inmensa mayoría es desconocida en cualquier unidad operativa por la sencilla razón de que nunca han estado en ellas ni por asomo lo que se traduce consecuentemente en un desconocimiento real de lo que son los ejércitos.

Ignoro cuál será el resultado de la manifestación programada pero en cualquier caso, y aún estando de acuerdo con algunos de los postulados que defienden, no veo nada positivo en todo esto.

Tenemos en España suficiente memoria histórica para saber por dónde vienen los tiros con estas acciones y como acaban.