¿Por qué nos gusta la tarta de chocolate?

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Hoy mi niño cumple dos años y yo ando metida en los preparativos de su fiesta de cumpleaños. Hay globos de colores, guirnaldas, los abuelos, los amigos, los grandes y los pequeños, están invitados. Tras haber dudado si encargar la tarta o hacerla yo, finalmente me decanté por la segunda opción. Y ya no volví a dudar más: ¿qué mejor elección para un cumpleaños que una tarta de chocolate?

La tarta de chocolate es muchas cosas a la vez: es la tentación gastronómica por excelencia, es opulencia asequible, complejidad alcanzable. La tarta de chocolate es como la vida misma, dulce y amarga a la vez, por eso se le da tan bien materializarse cada vez que tienes que celebrar algo o, al contrario, salir de un bache.

La mejor tarta de chocolate que he probado jamás es, cómo no, una Sacher. No la comí en Viena –y lo haré, tarde o temprano– sino en la cafetería de la sala de cine del director italiano Nanni Moretti. Sí, el de Caro Diario. Él tiene un débil por esa célebre variante de la tarta de chocolate y tanto es así que la sala de cine en cuestión y su productora se llaman respectivamente Nuovo Sacher y Sacher Film.

Otros que cedieron a los encantos de una tarta de chocolate y en un día muy señalado son los Reyes de España. Para rematar el banquete de boda, Don Felipe y Doña Letizia optaron una tarta de chocolate firmada por el gran Paco Torreblanca.

En un documental, Torreblanca revela que Don Felipe es un apasionado de los chocolates fuertes, mientras a Doña Letizia le gustan los chocolates con leche y las magdalenas de su abuela. Todas esas preferencias quedaron plasmadas en una tarta llamada Gianduia Real a base de chocolate con leche, avellana y un bizcocho de aceite de oliva.

Ya sé que soy mucho menos importante, pero que conste que cuando me casé, también opté por una tarta de chocolate. Y no una cualquiera sino la tarta de tres chocolates –blanco, con leche y negro – de la que para mí es la mejor pastelería de Madrid: Moulin Chocolat. Sí, allí hacen cosas maravillosas con el chocolate.

Justo al lado de esa pastelería, en frente del Parque del Retiro, hay un establecimiento que presume de servir la mejor tarta de chocolate del mundo, una franquicia internacional con base en Lisboa. La he probado en varias ocasiones y aunque quizás no sea la mejor del mundo, tengo que admitir que está muy rica. ¿Que cómo se llama la tienda? Por supuesto, La Mejor Tarta de Chocolate del Mundo.

La tarta de chocolate as adictiva, inhibe nuestra capacidad de autorregulación, siempre que nos guste el chocolate, claro está. Que me traigan al que es capaz de comer sólo un trozo de una tarta de chocolate.

La tarta de chocolate siempre tiene que ser más grande que el hambre de los comensales. Por eso para la fiesta hoy he hecho dos, que dan para más de cuarenta porciones mientras los invitados sólo llegan a veinte. Y aunque sobre, ¿qué más da? El día después hasta está más buena. La tarta de chocolate no tiene defectos.