Soraya y Polifemo

Se presenta la pequeña Soraya en Barcelona y acude solícita y animosa, como un David al encuentro de Goliat, a la guarida donde habita Oriol Junqueras, ese gigantón catalán de ERC que, como un Polifemo de única mirada, se está quedando con todo lo que había de ‘seny’ y de sólido en el nacionalismo de Cataluña.

Sobre todo una vez que: los Pujol -unos trincones a los que la fiscalía del Estado llama ‘los intocables’- andan enredados en escándalos variados; Artur Mas fue liquidado por la CUP y ya está camino de los tribunales como Homs; Puigdemont y Forcadell dicen que quieren dejar la política en unos meses; y a Duran i Lleida el hombre del saco se lo llevó. Es decir de CiU no queda ni el rabo y ese espacio se lo come ERC, como también se zampó el del PSC por obra y gracia del charnego Montilla y de Iceta, el bailarín del Bruc.

Pues bien, como Caperucita con su cestita correteando por el bosque del señor Feroz así de ufana va la pequeña Soraya por las ramblas de Barcelona en la compañía de su tata Maria Pico y camino del despacho oficial de Oriol Junqueras, el Polifemo de un solo ojo que todo lo ve negro desde su atalaya corporal y que, insaciable, le pide a Soraya más y más mientras amenaza al Gobierno de España con un referéndum ilegal.

O sea, Polifemo no viene a Madrid a la conferencia de vicepresidentes de Comunidades Autónomas y la vicepresidenta de España tiene que llevarle a Junqueras a su despacho de Barcelona la merienda en un acto de sumisión política. O puede que de una infinita paciencia castellana -hasta que el Cid cabreado vuelva a derrotar al conde Berenguer- para que nadie nos diga en Cataluña que Rajoy no quiere dialogar.

Pues sí que estamos bien. Aunque sabemos que la paciencia es el arma secreta y mortal con la que Rajoy se ha cargado a todos sus adversarios, amigos o extraños del PSOE como Pedro Sánchez que como un fantasma deambula por la calle Ferraz de Madrid donde los suyos le acaban de abrir un quiosco para vender castañas asadas, lo que ha enfadado a la Gestora socialista que controla ‘Susana España mía’.

Rajoy los mata callando. Y si no vean ustedes cómo a través de Cospedal (Miss elegancia en la Pascua Militar) le ha endosado a Aznar el caso del Yak-42 reconociendo la responsabilidad del gobierno de entonces. Pero si don José María le sigue tocando las narices a don Mariano pues en ese caso doña Elegancia Cospedal, en un arrebato de sinceridad, reconocerá también las mentiras de Aznar en la guerra de Irak y en los atentados del 11-M y a José María, quien lo diría, se lo llevarán los demonios por las lejanas montañas y por remotos desiertos para que pueda descansar y meditar.

Lo malo de Caperucita Soraya y de Elegancia Cospedal es que ambas dos se llevan a matar. La una con el CNI a sus órdenes y la otra con la División Acorazada, lo que es para preocupar. Aunque de momento parece que las dos están muy ocupadas con las misiones que les encarga Rajoy, Soraya con Polifemo y Cospedal con Aznar.