Los padres de Nadia, canallas y criminales

El caso de la pequeña Nadia ha bajado a los infiernos tras descubrirse, en unas fotografías encontradas por la policía en casa de sus progenitores, que su padre Fernando Blanco la ha explotado sexualmente, además de usarla como cebo para estafar a cientos de personas pidiendo ayudas económicas para curar una supuesta extraña enfermedad que en realidad puede ser el resultado del mal trato, vejaciones y abusos de los padres a su hija.

Estamos ante una pareja de canallas y criminales -porque crimen es lo que han hecho con la niña- que deben los dos estar en prisión porque la madre Margarita Garau también colaboró en la infamia, y es en la cárcel donde los progenitores deben estar la espera de un juicio y una condena que debe ser implacable y ejemplar.

Las últimas revelaciones sobre la aparición de fotos sexuales de Nadia realizadas y probablemente comercializadas por su padre han provocado estupor y una ola de indignación nacional. La que debe concluir con la pérdida definitiva de todo derecho de los padres -patria potestad- sobre la pequeña y el alejamiento de la madre, claramente corresponsable de tan graves hechos, del entorno Nadia. Una mala madre que sigue en libertad y con acceso a la niña lo que resulta tan sorprendente como indignante a la vista de todos estos acontecimientos.

Sobre todo cuando la madre y terceras personas aparecen, según últimas informaciones, en fotografías de la explotación sexual de Nadia. Lo que debería ser más que suficiente para su ingreso en prisión, una vez que el juez del caso tome declaración a los padres el próximo viernes sobre estas nuevas revelaciones de última hora que todavía pueden ampliarse con relatos aún más macabros de los ya conocidos.

Casi un millón de euros consiguieron estafar los padres de Nadia a cientos de personas de buena fe para presuntamente atender su enfermedad, cuando en realidad ese dinero o la mayor parte se lo apropiaron los padres en su solo beneficio y en ejercicio de una premeditada maldad. La que ahora alcanza cotas terribles con las noticias sobre la presunta explotación sexual de la pequeña, a la vista de las pruebas aportadas sobre las que el juez ha dicho que ‘no son una simple sospecha sino la constancia y evidencia de claros indicios’ delictivos de elaboración y tenencia de pornografía infantil.

Lo que agrava hasta límites insospechables este caso de la pequeña Nadia que en un principio conmovió a la sociedad española y que ahora se acaba de convertir en un criminal episodio de terror paternal frente a la pequeña e indefensa Nadia la que ahora empieza a salir de su infancia infernal.