Cristiano y la conciencia fiscal

La Agencia Tributaria, un buen invento de Josep Borrell para combatir el fraude fiscal, se enfrenta a un caso que afecta a su reputación y que es revelador de la conciencia fiscal de los españoles. El precedente más inmediato, el caso Messi, que aunque se parece mucho ha tenido menos recorrido inscrito en el imaginario del separatismo que interpreta que la persecución fiscal a Messi tiene que ver con la perversidad del Estado contra Cataluña.

Lo de Ronaldo ha traspasado algunas fronteras que no saltaron con Messi. Años atrás la investigación fiscal a famosos (caso Lola Flores versus Borrell) se volvió en contra de Hacienda por las habilidades de la folklórica para ganarse la simpatía del público. Lo de ahora tiene más flecos porque se inscribe en un contexto de mayor excitación tras la fallida amnistía fiscal de Montoro del año 2012 que pasó pronto a formar parte del cabreo nacional.

Ronaldo es más que un jugador de fútbol, un millonario del pueblo, meritorio, un símbolo del “forofismo futbolero” que tiene mucho de religión y todo de emociones alejadas de la razón. Tanto el Real Madrid como el Barcelona se pusieron de parte de sus estrellas en pleitos fiscales que están fuera de las relaciones mercantiles con los jugadores ya que afectan a sus negocios de publicidad e imagen. Las prácticas fiscales de estas estrellas del balón son peculiares por su propia naturaleza, mucho dinero,  muy diversificado, mucho asesor con imaginación y bastante codicia.

Los contratos con los clubes se hacen en términos netos, lo cual aleja a los jugadores de algunos riesgos por salarios y primas de ficha o desempeño, que quedan sometidas al sistema de retenciones que cada club practica con rigor para no incurrir en falta. Pero fuera de ese ámbito están los negocios publicitarios y de patrocinio que, en el caso de las estrellas, son más importantes que los salarios que reciben de los clubes.

¿Tiene algún sentido que Real Madrid o Barça emitan comunicados en apoyo de sus estrellas por actividades que no les incumben? Solo se explica por la reclamación de cariño e influencia que las estrellas exigen a sus clubes. O me quieres o me voy, es el argumento de las estrellas. Más sorprendente aun es que algunos forofos organicen una protesta en la red para pedir que le perdonen las deudas a Cristiano, por ser vos quien soy. Hay que estar muy ofuscados para sostener semejante argumento.

Estos futbolistas son como niños grandes malcriados e interesados, a los que su talento como jugadores coloca en una órbita sobrenatural. Un mal amparado por los directivos de los clubes, con un protagonista destacado el presidente de la Liga, el señor Tebas, que defiende el negocio y advierte que sin Cristiano la Liga pierde valor.

La Agencia Tributaria ha hecho su trabajo y ha establecido unas conclusiones que son recurribles en el ámbito administrativo y tributario. Hay procedimientos para resolver diferencias tributarias y no son pocos los futbolistas que han asumido sus responsabilidades, han aceptado las actas tributarias y han pagado, en muchos casos con la mayor discreción posible. En los casos de Messi y Cristiano se ha alcanzado otro nivel más peligroso, el del delito fiscal según la calificación de la fiscalía (y de un juez en el caso de Messi) que ha dispuesto de documentación para calificar la denuncia de la Agencia Tributaria. De manera que actuaciones que han pasado por distintas meses y funcionarios.

Que los clubes y los forofos defiendan a las estrellas acusadas de defraudar indica que la conciencia fiscal es caprichosa, inconsistente y arbitraria. El desenlace de estos casos dirá bastante sobre la calidad del estado de derecho en España y del rango del capitalismo de amiguetes que afecta a la debilita la democracia.