“Somos la izquierda”… y cómo sigue

Quizá Pedro Sánchez es hombre de su tiempo y de futuro, capaz de conectar con los ciudadanos, movilizarlos y captar sus votos para ganar elecciones. Tiene a su favor juventud  y por lo visto, pasión, tesón, autoestima. No tengo tan claro que sea un maestro del menaje, aunque nunca se sabe, quizá él sí está en la onda. Lo de “No es NO” me pareció vacío y simple, pero le funcionó con la militancia que le entregó la Secretaría General del partido; incluso las encuestas apuntan que hay repunte en la intención de voto socialista a costa del voto de Podemos. Que sea mérito de Sánchez o demérito de Iglesias es menos relevante que el dato en sí mismo.

En el Congreso que concluyó ayer la gente de Sánchez acuñó otra de esos eslóganes de época “Somos la izquierda” tan rotundo y vacío como el “No es No”. En ambos casos la pregunta inmediata es ¿…y cómo sigue? Nunca supimos como seguía aquello del No es No, y por lo que vamos conociendo en libros y memorias la tesis de que Sánchez tenía apañado un gobierno con los separatistas y Podemos no se puede sostener.  Puede ser verosímil, incluso probable, pero no hay ningún dato que lo avale, y han pasado meses como para que alguien lo aclare.

Sánchez ha acreditado que olfatea y se orienta con el viento dominante; también ha acreditado que ficha y despide colaboradores con rapidez (alta combustión de capital humano). El equipo que ha conformado ahora no se parece en nada al que compuso hace tres años. Entonces tenía menos margen de maniobra, más tutelas que atender, ahora dispone de todo el poder y lo ha utilizado, estaba en su derecho y lo ha hecho. Si eso es lo más inteligente lo sabremos con el paso del tiempo.

Un veterano dirigente socialista que ya ha hecho todo el recorrido político al que pudo aspirar me decía esta misma semana que su estado, como el de otros dirigentes veteranos, es el de “durmiente”, al estilo masón, aunque no era masón. Los durmientes no van a interferir porque han salido abrasados de las primarias, un procedimiento que propicia la “combustión del capital humano”.

Así que habrá que estar atento al cómo sigue eso de “ser de izquierdas” que lleva un objetivo inmediato al que se ha dado mucho vuelo en las primarias y en el Congreso: desalojar del poder al PP.  Un objetivo poco verosímil en la legislatura por lo visto hasta ahora en el Congresos. Entretanto Rajoy mantiene el botón de la disolución, para utilizarlo antes o después de mayo del 2019 (elecciones europeas, autonómicas, municipales), y, en cualquier caso, tras el desenlace del desafío separatista catalán de octubre que puede dar otra patada al tablero político español.

De momento nos quedamos con la observación de cómo entiende, explica y aplica Sánchez eso de “ser de izquierdas”.