Trump, rueda de prensa de otra galaxia

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El electo Trump ha comparecido en la primera comparecencia que concede en meses y la última antes de ocupar la Casa Blanca con todas sus consecuencias. No ha defraudado, vuelve a acreditar que pertenece a otra galaxia en sus relaciones con la prensa. El esquema es binario, amigos y enemigos, los primeros son buenos y dicen la verdad; los segundos son malvados y publican mierda. Por eso a estos no les otorga la palabra en el turno de preguntas.

El estilo es el habitual, rudo, egocéntrico, autoritario, carente del más mínimo respeto hacia quienes no le gradan o secundan. El mismo Trump de la campaña, el peso de la púrpura presidencial no le ha hecho mella, no le ha alentado a la prudencia, ni a la grandeza de ideas.

Varias de las afirmaciones del electo son, cuando menos, asombrosas. Me detendré en dos de ellas. La primera referida a los conflictos de intereses que le importan una higa ya que sostiene que podría gestionar sus negocios y la presidencia del país más poderoso del mundo y desempeñar ambas tareas: “muy bien”. No hay precedentes de una afirmación tan brava. Incluso los dictadores que no tienen que someterse a control alguno, disimulan sus negocios privados mientras ocupan el poder. En esto Trump copia a medias a su admirado Putin, negocios privados, los hay, pero mientras el ruso disimula con testaferros, el norteamericano no ve problema alguno. Para evitar comentarios cede las funciones ejecutivas a sus hijos que le informarán de cómo van los negocios. Asombroso.

No menos asombrosa es la pretensión de él mismo es el mayor campeón del empleo, el que ha creado más puestos de trabajo en el mundo o en la historia. La autoestima de Trump es conocida, su sentimiento de ser el ser más extraordinario, también es notorio. Pero con ese título de campeón del empleo es pretencioso, impostado e infundado. Trump no ha sido un empresario empleador, más bien especulador, una marca comercial, pero la realidad importa poco a este insólito presidente.

No son pocos los que estiman que con estas credenciales, los antecedentes y lo que se puede ir descubriendo las posibilidades de que el 45º presidente de los Estados Unidos (más de doscientos años de historia y continuidad) no acabará su mandato. No es el primer presidente que pasa por semejante trance, un supuesto infrecuente peor no imprevisto en las reglas de juego.

Esta primera conferencia de prensa del 45 Presidente que jurará el cargo la próxima semana forma parte de los acontecimientos singulares en su género, tanto por el lugar de la cita (la Torre Trump en Nueva York) como por su propio desarrollo y contenido. Si las siguientes discurren por cauces semejantes tendrán siempre eco mundial, aunque sea poco ejemplar. El formato clásico pero con una ejecución de nuevo cuño, de otra galaxia, la de Trump.