La FIFA, la mejor empresa del mundo

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Los rescoldos de la Liga y los partidos de Copa, probablemente, servirán de tapadera al atraco que se acaba de producir por parte de la multinacional FIFA que, de nuevo, se ha convertido en empresa depredadora. Ha decidido que con los empleados de empresa que pagan a sus jugadores, montar, en su beneficio, un Mundial en 2026, con cuarenta y ocho selecciones. En nuevo mandatorio, Gianni Infantino, ha conseguido que se autorice un campeonato en el que hacer más caja que nunca. Infantino ha puesto su punto de mira en China con sus mil millones de habitantes.

Es más que intolerable la falta de respeto de la FIFA a los clubes. Son estos los que mantiene el tinglado y es ella la que quiere seguir manejando la antigua farsa. El Mundial ha crecido en participaciones. Desde 1950, con dieciséis equipos, se pasó a veinticuatro y ahora, Infantino promueve un torneo con dieciséis grupos de tres selecciones y pasar de los 64 encuentros actuales a 80, un 35 por ciento más. Más televisión, más publicidad, más ingresos y el riesgo de los clubes de quedarse sin sus jugadores a los que paga más tiempo del deseable.

El ritmo de la competición sería de la clasificación de dos equipos por grupo para la siguiente ronda. Un mes de competición y otro de preparación, más los obligados para alcanzar la clasificación. Todo ello supone enorme desgaste para los futbolistas y una pérdida de potencialidad de los clubes que les pagan. A tal propuesta añádase la Eurocopa, la Copa América, la Asiática y la de África, que se está jugando en este momento, y que ha recurrido a recuperar futbolistas de equipos europeos.

Sorprende que los grandes clubes, los que son más perjudicados, no pongan pies en pared. Temer la descalificación si se opone alguna reticencia es caer en el error. Los grandes clubes del mundo tienen fuerza suficiente para organizarse y prescindir de la FIFA. Pueden montar otra a su gusto. No es preciso llamarse FIFA, sino buscar otro nombre para la organización y convertirse en el auténtico poder del fútbol mundial.

Los clubes deberían reunirse y estudiar la fórmula. Los mejores de Europa ya plantaron cara a la UEFA y ganaron la batalla. Con la FIFA cabe hacer lo mismo. Un grupo de individuos, que no son siempre honrados como se ha demostrado suficientemente, no pueden manejar el gran negocio en el que no arriesgan un euro. Con los dineros de otros, los empleados de otros, hacen negocio. Es la empresa mejor del mundo. No arriesgan un euro y siempre ganan.

Posdata. Javier Tebas es el único hombre del fútbol que confía en la labor de Peter Lim al frente del Valencia.

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