Radicalización integrista en la Turquía de Erdogan

Insistentemente, son cada vez más los problemas internacionales que convergen y se enredan sobre Turquía: espacio crítico en la articulación geográfica de Asia con Europa. Y ocurre, en primer lugar, que la deriva autoritaria de la presidencia de Recip Erdogan es como el trazo vigoroso que hace destellar el peso y la gravedad de los problemas concertados en la actual situación: la crisis entre el Gobierno de Ankara y el Gobierno de la Federación Rusa, como derivada de las muy complejas cuestiones que dimanan de la guerra civil de Siria, que han permitido medrar geopolíticamente a los intereses rusos en el Mar Negro y en el Mediterráneo Oriental, consolidando posiciones conservadas en Lataquia – que se abrochan con lo logrado en la península de Crimea luego de la injerencia político-militar de Moscú en la crisis nacional de Ucrania -.

La renta estratégica obtenida por Rusia con el pretexto de castigar militarmente al “Estado Islámico”, le ha permitido posicionarse con más ventajas frente a Turquía, que además de ser miembro de la OTAN, es concurrente con ésta en los mollares cambalaches que se derivan del comercio de los hidrocarburos extraídos por ese yihadismo de los entornos del Mosul que militarmente domina en el norte de Iraq: en la parte occidental del Kurdistán.

Es decir, del territorio en que afloraron las fuentes petrolíferas poco después de que la Conferencia de París – dónde se “negoció” la paz luego de la Primera Guerra Mundial, y en la que dentro de uno de sus apartados, se convino el protocolo en cuya virtud las potencias aliadas, vencedoras del conflicto, demolieron el Imperio Otomano y otorgaron a los kurdos Estatuto Nacional, su reconocimiento como Estado por parte de la comunidad internacional.
En aquel entonces, visto lo que brotaba del subsuelo, con los buenos oficios de Gubelkian se negoció la reconversión del Estado Nacional del Kurdistán en la proclamación de Iraq como Estado Nacional, tutelado por la Corona Británica y apadrinado por la British Petroleum y por la Schell. Al tiempo que el crudo de Arabia Saudí emergía a la Historia bajo la tutela norteamericana de lo aportado por la espada de Ibn Saud el fundador de la dinastía que gobierna el Estado tutor de los lugares santos del Islam.

Una ojeada retrospectiva a lo que todo aquello fue, al cabo de la Primera Guerra Mundial, ayuda a caminar, en términos de recuento, por el enorme enredo en el que bracea la política turca de ahora mismo. Como queriendo esgrimir la “otomanía” (el poder político pasado por el Corán) como polar que oriente los rumbos para el rescate de su pasado imperial. Converge en tal hipótesis, la percepción antitética del kemalismo (por Mustafá Kemal) como la veta autoritaria, parafascista, con que Erdogan vertebra actuaciones como las suyas contra la libertad de Prensa.