Tuberculosis ética

COMIENZA EL REGISTRO EN EL DESPACHO DE IGNACIO GONZÁLEZ

Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en la muerte. No acometerán el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos… Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco podemos tener fe en la grey revolucionaria… No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos. La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quemando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental.

He tomado prestadas estas palabras para titular y arrancar este andén. Las escribió Benito Pérez Galdós en 1912. Han pasado ciento quince años. Y estamos en las mismas, o sea, muchísimo peor. Es un sin vivir. Noticias cada minuto. Estamos viviendo un momento crítico, con la corrupción como amenaza del sistema. El PP en entredicho, Rajoy a lo suyo, sin asumir responsabilidad alguna, y se permite además el lujo de decir que acudirá “encantado” a declarar como testigo en un juicio de la Gürtel. ¿Encantado? Es una anormalidad, debiera estar preocupado, hondamente, pero él está encantado. Y los populistas aprovechando el lodazal. Y los medios en entredicho, a la vista de las conversaciones de Casals y Marhuenda sobre las “putas zorras” de Cristina Cifuentes y su responsable de prensa. Un espectáculo indecente. Pero no es solo el PP. No. Antes y ahora fueron CiU, el PNV y el PSOE. Han sido todos los que han tocado poder. Desde el PSOE se inflan a darle palos a Rajoy y el PP, pero ellos siguen sentando en lugar preferente en sus mítines, como si fueran políticamente inocentes, a quienes debutaron como maestros de la corrupción. Filesa fue el no va más, nos desvirgó de la inocencia sobre la financiación de los partidos políticos.

Ahora, con la detención de Ignacio González y sus mariachis, salen a la luz inmundicias que suponíamos, porque el juez Velasco, que salió rebotado de la política al servicio del PP valenciano, está que se sale. Hoy se ha sabido que una juez alertó a González de que estaba pinchado e iban a por él. Una juez “de la casa” que se lo cuenta a Eduardo Zaplana, y este se lo dice al príncipe de las tinieblas Casals, consejero delegado de La Razón, que advierte al implicado, Ignacio González, columnista del periódico que dirige Marhuenda: “Edmundo está acojonao. Una magistrada amiga de la casa ha llamado para decir que nos graban”. Todo muy ejemplar.

Y Moix, el fiscal general, que después del escándalo de los relevos, se sabe que pretendió frenar la investigación, y solo una rebelión de los fiscales en la Junta posibilitó que se practicaran los registros y las detenciones. O sea, el Gobierno, que va de pureta, tratando de cercenar la investigación.

Y la investigación que sigue respecto a los corruptores, que siempre se van de rositas. Indra, Cuatrecasas, ONH, Price y otras en portada, registradas por el pago de comisiones, algunas de ellas conocidas por el PP de Rajoy, que está encantado. A ver si, viéndole tan feliz, le tienen que citar también en esta causa, que sería lo lógico. Y en las que quedan.

Y, tras años viendo como aparecían en los trapos sucios los amigos del Rey ahora emérito, ahora detienen como hombre clave de este lodazal y las comisiones de OHL al PP de Madrid a Javier López Madrid, amigo del alma de Don Felipe y Doña Letizia, el compiyogui que puede terminar también entre rejas.

Y Casals, cuando le ponen la grabación, o sea, tras escucharse decir “no es solo La Razón, ¿eh?, también Antena 3, Onda Cero y la Sexta”, que se queda tan ancho declarando que si alguien puede creerse que un medio de comunicación amenace a un político. Y Marhuenda, que dice que fue una conversación normal sacada de contexto, y que solo se arrepiente de haber llamado “zorra” a la asistente de Cifuentes. Pero esta parte de la causa quedará en nada, porque Cifuentes dice que a ella nadie le ha amenazado.

Y Esperanza Aguirre, con todos los hombres de su confianza imputados por delitos graves, que entre lágrimas dice que “lo de Ignacio es un palo”. Pero ahí sigue, al frente del PP en el Ayuntamiento de Madrid. Y Rajoy encantado con el espectáculo. En el PP hay una guerra abierta de intereses y una carrera en pelo por alejarse del asunto, pero lo tienen imposible. Y Aznar, ¿dónde está Aznar, a cuya sombra llegaron y crecieron todos estos golfos apandadores que no han dejado un euro público en su sitio? Quizá esté preparando la siguiente conferencia dando lecciones de democracia en todo el mundo, con una jeta de cemento, y el riñón forrado.

No se me ocurre nada mejor que lo escrito por Galdós, que debiera resucitar para preparar otro episodio nacional. Tuberculosis ética. Y esta es una enfermedad que mata.