Patria y el relato

Aramburu

“Termino ahora de leer “Patria”. Impresionante y emocionante testimonio de la miseria moral de muchos/demasiados. Gracias Fernando Aramburu”.

Este tuit lo puse ayer lunes y se refiere a la novela de Fernando Aramburu. Dudo al llamarla novela, es más bien una narración novelada de una tremenda, dolorosa realidad y por eso, porque sabemos que es una realidad, nos entristece y nos avergüenza. ¿Cómo ha podido suceder ese horror durante años?

No pretendo hacer una crítica literaria. No estoy capacitado para ello. La mejor crítica, la más contundente votación la están haciendo las decenas de miles de lectores de todo el país que están comprando el libro y lo están leyendo. Felicitémonos todos por ello porque una condición necesaria, aunque no suficiente por desgracia, para que un mal no se repita es conocer primero cómo es y cómo actúa ese mal.

Conozco algo Euskadi por vínculos familiares y por haber estado allí varias veces. Me gusta el entorno y su gente. Pero al juzgar esos años de plomo, de terrorismo, de iniquidad me siento digamos con limitada “autoridad” por no haberlos vivido “in situ”. Pero este apasionante libro me ha ayudado a conocer mejor el tema y a apreciar, siquiera como lector, el irrespirable entorno de terror, hipocresía, miedo, crueldad, miseria moral de muchos, sin duda demasiados, habitantes del País Vasco, sobre todo en las zonas descritas en la narración.

“Solo en su cárcel, Joxe Mari, 43 años, diecisiete de ellos en prisión, abandonó ETA… sus cavilaciones, las de una conciencia en la que poco a poco habían dejado de resonar consignas, argumentos, toda esa chatarrería con la que durante largos años él había oscurecido su verdad íntima. ¿Y cuál era esa verdad? Cuál va ser. Pues que había hecho daño y había matado. ¿Para qué? Y la respuesta le llenaba de amargura: para nada…abrigaba la firme convicción de haber sido víctima de una estafa”.

Este resumen que me he permitido hacer de unos párrafos finales creo que es lo más importante del libro. No es otra cosa que la derrota del terrorismo, la derrota de ETA y el convencimiento de la misma por parte de sus militantes, simpatizantes, “indiferentes” y “equidistantes” por mucho que lo quieran camuflar. Faltan todavía cosas imprescindibles como es sabido pero lo más importante es eso, el fin de una pesadilla, Ahora hay que echar eso que ellos llamaron “la lucha armada” adonde debe estar, al basurero de la historia.

Se habla ahora de “construir un relato” de lo ocurrido. La primera duda es si eso es posible. La respuesta es negativa si entendemos “único” por “uno”. En una democracia con pluralidad de opiniones y de opciones no cabe un relato único, aceptado por todos. No lo hay ni de la guerra civil o, sin irnos tan lejos, de la transición a la democracia. El relato sobre ETA no va a ser el mismo en ciertas regiones como las del libro que en el resto de España. Por lo menos en los próximos años. Lo que hay que ir construyendo es un relato predominante, que cuente la versad y difundirlo y para eso este libro, Patria y lo que narra, es imprescindible porque no es fantasía, es realidad.

Una cita final, la bien conocida de Edmund Burke:”Para que el mal triunfe basta que las personas de bien no hagan nada”. Nunca más.