Semana de pasión en tribunales

Artur Mas

Es como un circo de tres pistas y promete ser un buen espectáculo. Eso sí con un precio excesivo para los contribuyentes que son al final los que pagan una factura millonaria entre desfalcos de un lado y robos por otro porque esperar que los condenados devuelvan lo defraudado o robado es perder el tiempo. Para la ciudadanía esa sería la mejor condena.

Esta semana en la pista central por méritos propios el gran Artur Mas y como figurantes sus dos colaboradoras en el famoso referéndum o “proceso participativo”. A la vista, el aforado Homs. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acaba de dictar sentencia. Para muchos, esa sentencia es benigna porque condena a dos años de inhabilitación y multa pero solo por desobediencia y no por prevaricación rebajando sensiblemente la petición de Fiscalía de diez años. Pero hay sentencia condenatoria lo que es muy importante porque reafirma que nadie está por encima de la ley y que no estamos ante un juicio “político” como argumentan los independentistas y sus mariachis. Me comentaba ayer un amigo que Más se ha comportado como un niño diciendo que la decisión del Constitucional sobre la consulta era confusa y que “fueron los voluntarios”. Mi respuesta: se ha comportado como un niño cobarde mintiendo para tratar de responsabilizar a otros. Demuestra todo esto su categoría humana y política.
En una pista lateral, la vista oral por el “caso Pretoria” tras cerca de diez años de espera lo que, otra vez, pone de relieve como funciona nuestra administración de justicia. A muchísimos ciudadanos ni les suenan los principales actores de este drama, dos del PSC y otros dos, no podía ser de otra manera, dos personajes muy importantes por aquel entonces de Convergencia. Sobre todo uno de ellos, Lluis Prenafeta, íntimo colaborador de Pujol y para muchos el poder detrás del trono para labores sucias. Que fueron muchas a la vista de lo que se ha ido descubriendo. Pero es igual, parece que toda esa porquería nacionalista no impresiona a sus fieles y acólitos en busca de la Tierra Prometida. Se envuelven en la “estelada” siguiendo al primero que lo hizo, el propio Pujol en los ochenta con el escándalo de Banca Catalana con salida incluida al balcón de la Generalitat. Aclaremos que la bandera envoltorio entonces era la “cuatribarrada”, eran sólo nacionalistas y no “indepes”. Tiempos aquellos en que el ABC proclamó a Pujol “Español del Año”(es cierto, véanse hemerotecas).

En la pista tercera, la más modesta y retirada del público para ventaja de los actores, el caso Bankia con la presencia de éstos en calidad de lo que antes se llamaba “imputados”. Caso sin duda complejo por la índole del mismo pero sin duda con responsables de una gigantesca factura de muchos miles de millones de euros, más de veinte mil. Es necesario que haya responsables por la vía judicial y por la vía política. Pero a la vista del comportamiento absentista del fiscal y del FROB, que se supone defienden el interés público, parece que la primera vía tiene escaso recorrido. Que solo haya responsabilidades políticas es magro consuelo porque algunos de ellos están hoy muy bien colocados en grandes empresas privadas y el ser más o menos criticados por algún medio no les importa nada. El tiempo pasa y hace que se olvide todo porque además cada semana hay nuevos escándalos que ocupan los lugares preferentes. En este país la responsabilidad política es igual a nada.

No nos preocupemos porque el espectáculo seguirá. Lamentablemente. Parece que la paciencia del público se está agotando. Afortunadamente. Atentos además al circo externo que se inicia este miércoles en Holanda.