Vuelve Sánchez ¿A dónde?

El Congreso del PSOE que ha ratificado la entronización en la Secretaría General de Pedro Vuelvo Sánchez es una mal noticia para la política en España y muy mala noticia para los socialistas.

La primera reflexión que surge al analizar lo sucedido desde las elecciones de 2016, exige responder a la pregunta de si un modelo de partido asentado  en la militancia y distanciado de los votantes es gestionable en 2017 para conseguir el Gobierno. Un dilema que ya  se planteó hace años cuando se debatía si los partidos debían ser maquinarias electorales, como sucede en EEUU o por el contrario estructuras organizadas alrededor de la militancia y de la nomenclatura que controla la organización.

En definitiva, si la tensión y la emoción del partido político están en el vector interno o, por el contrario, mira hacia fuera y siente la pulsión y la respuesta de la sociedad ante los distintos retos, sin esclerotizarse en luchas internas.

Las referencias a los barones extrañados, a los Congresos regionales y la elección/ designación de un Comité ejecutivo federal de leales que aportan poco valor individual expresa, desafortunadamente, un modelo político anticuado y reduccionista, sostenido por una militancia irreductible que ha aportado una mayoría suficiente en las primarias, pero que solo refleja un sector de los afiliados y  un limitado porcentaje de votantes de la izquierda.

Si, además, Pedro Sánchez pretende competir con Podemos en su espacio natural  cuando esta organización refleja un modelo de partido diametralmente contrario –cúpula mas círculos diversos con distintas tonalidades- permite pronosticar que Pedro Sánchez, sin acta de diputado, tiene bastantes posibilidades de perder por tercera vez las elecciones.

El ejemplo de Macron en Francia, de Iglesias con Podemos y de Tsipras con Siryza y otro menos relevantes,  prueban que la ruptura del modelo tradicional de partidos, asentados sobre rígidas organizaciones, está transformando el mapa político en Europa. Hoy los partidos se articulan sobre uno de estos dos pilares: o gobiernan, por lo que la amalgama interna y la auctoritas la proporciona el poder o las nuevas vías de comunicación junto a la TV, aportan  el aurea del liderazgo en un espacio que requiere presencia constante, estrategia e intuición para leer la realidad. Con una competencia a tumba abierta entre ellos para ganarse el favor ciudadano.

Si junto a una organización cerrada que responde a una militancia envejecida políticamente, Pedro Sánchez proclama dos principios, la plurinacionalidad de España que es un concepto difuso que solo significa acentuar las distorsiones del Estado de la Autonomías, es decir más burocracia y menos  solidaridad, y continua con su obsesión contra Rajoy, las apuestas a favor del PSOE en las próximas generales, cuando se convoquen, serán de alto riesgo y pagaran altos dividendos.

El escaso interés de los ciudadanos por la vida interna de los partidos es una evidencia. En el PP las primarias de Madrid en las que fue elegida Cristina Cifuentes,  tuvieron una participación muy limitada. Hoy por hoy la democracia interna en los partidos no puede limitarse a los afiliados, a riesgo  de ofrecer una imagen limitada y desenfocada del escenario electoral.

Rajoy observará desde la colina de La Moncloa la batalla de la izquierda y los movimientos de las tropas para ocupar los espacios electorales, con una mano  sobre el botón de convocatoria de elecciones. Y Pablo Iglesias que ha venido para quedarse, ya le ha puesto la primera condición a Sánchez: con Rivera y Cs a ninguna parte.

Como en la canción, la vida sigue igual.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario