Presupuestos socialdemócratas ¿Alguien da más?

El cuadro de distribución del gasto público de los Presupuestos Generales del Estado consolida una política económica y fiscal de corte claramente socialdemócrata.

La partida que más crece es la destinada al Fomento del empleo, un 5,5 por ciento. Un porcentaje un punto inferior al que disminuye el gasto público destinado al pago de los parados, un 6,6 por ciento, por lo que el Gobierno parece que confía en las políticas públicas como medio de creación de empleo. Así lo ratifica la nueva oferta pública para cubrir puestos de trabajo en la Administración General del Estado.

Si se suman las partidas de gasto de mayor crecimiento, según la distribución que publica el Ministerio de Hacienda que son Fomento del Empleo, Pensiones, Sanidad y Educación, el crecimiento de gasto de estas partidas llega al 12,6 por ciento.

Este crecimiento del 12,6 por ciento es muy superior al incremento total del gasto público de los Presupuestos Generales, ya que las demás partidas, salvo la destinada a Investigación, decrecen o tienen incrementos muy poco significativos. Por ello la afirmación del Gobierno en la presentación de los Presupuestos de que son unas cuentas del Estado que dan prioridad al gasto social que representa el 55,8 por ciento del total, está ratificada por la evidencia de la distribución del gasto público.

Dejando a un lado los números que son muy descriptivos, desde el punto de vista político este modelo, gasto presupuestario mayoritariamente social y crecimiento de la presión fiscal que llega al 38,2 por ciento del PIB, sería fácilmente adaptable con escasas variaciones al que pudiera presentar un Gobierno socialista con el apoyo parlamentario de Ciudadanos.

En el interesante estudio publicado por Fedea “Observatorio sobre el reparto de los impuestos entre los hogares españoles” se acredita que la reducción de la desigualdad es más efectiva desde el gasto público que desde la presión fiscal. En todo caso el estudio, con datos de 2014, reconoce dos premisas fundamentales. Que el 80 por ciento de los hogares españoles recibe prestaciones públicas superiores a los impuestos que paga. Y que el 1 por ciento más rico soporta una presión fiscal en su renta bruta 10 puntos superior a la media.

El estudio destaca el consenso académico de que los impuestos tienen como función primordial conseguir los recursos suficientes para sostener las políticas redistributivas del gasto público, más que reducir la desigualdad. Y como ejemplo cita a Dinamarca con un tipo de IVA del 25%.

El Gobierno de Rajoy que tuvo que administrar con una holgada mayoría absoluta el plan de ajuste impuesto por la UE y las directrices del BCE, se encuentra ahora atrapado en una minoría parlamentaria que le impide tomar iniciativas sustanciales en la agenda de reformas. El incremento del gasto de las pensiones públicas, agotada la hucha de reserva, con un previsible crecimiento en los próximos años, demanda una reforma urgente de su sistema de financiación pareja con la reducción del gasto público consuntivo de las Administraciones Públicas y la reforma en serio del sistema fiscal que responsabilice a las CCAA de su política de ingresos.

Las líneas del Gobierno no parece que vayan por este camino. Con un margen de acción limitado el Gobierno no tiene otra puerta de escape que asegurar la continuidad de la recuperación económica.

Por eso la estabilidad que es una simple condición, se ha convertido en sí misma en un programa de gobierno. Y a partir de esta estabilidad, la estrategia es dejar pasar el tiempo para que los partidos de la oposición se rebocen en sus propias contradicciones.

Dentro de poco escucharemos todo tipo de ocurrencias en el debate de enmiendas de totalidad a los Presupuestos en distintos tonos de mitin electoral. Habrá que armarse de paciencia ciudadana.

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