Curso político de 2017

Trillo

El natural parón de las Navidades y del Fin de Año se cierra y la agenda política se activa con el comienzo del nuevo curso. Empieza el año con un Gobierno sin presupuestos y sin que las negociaciones para su aprobación den la impresión de estar avanzadas.

Al contrario. No parece que el Gobierno ni la oposición estén muy interesados en forzar las negociaciones para el acuerdo. Aquí todos se han ido de vacaciones y no hay noticias de reuniones de trabajo en estas dos últimas semanas, a no ser que hayan sido muy discretas, lo que no es habitual en un escenario político como el que tenemos.

Aprobado el techo de gasto, las medidas fiscales dirigidas a cuadrar las cuentas con Bruselas y resueltos algunos problemas urgentes de ciertas Comunidades Autónomas como la asturiana y la andaluza, la oposición deambula en una dualidad estratégica.

Por un lado, derogar las reformas de la pasada legislatura, resistiendo las iniciativas el Gobierno mediante el veto a su tramitación en base a que provocan incremento de gasto. Por otro, presionar sobre la herida de cualquier caso pasado, como el accidente del Yak 42 que pueda provocar sangre en el Gobierno.

La noticia de política interna que ha ocupado los titulares en las últimas dos semanas ha sido el dictamen del Consejo de Estado en el procedimiento de responsabilidad patrimonial instado por los familiares de las víctimas del accidente en el año 2004. Federico Trillo abandona la embajada del Reino Unido y la oposición pide la comparecencia de la ministra de Defensa en el Congreso de los Diputados.

La responsabilidad patrimonial del Estado deriva de dos condiciones: que la actuación se integre en un funcionamiento normal o anormal de un servicio público y que no haya un deber jurídico de soportar el daño producido, lo que determina un derecho de resarcimiento que el Consejo de Estado no reconoce en este caso al haberse satisfecho el Estado las indemnizaciones correspondientes con anterioridad.

Pero estamos simplemente ante un expediente administrativo, finalizado el procedimiento penal que era competencia de la Audiencia Nacional. Y hoy Federico Trillo no ostenta cargo alguno en el Gobierno y solo pretende reintegrarse a su puesto en el Consejo de Estado.

Equivocadamente, la oposición sigue con la cabeza vuelta al pasado, sin comprender que la opinión pública ya ha tamizado los hechos y considera que es un esfuerzo baldío y estéril convertir la política en una revisión permanente de periodos y hechos cerrados.

No parece muy racional pensar que el ministro de Defensa se ocupara personalmente de la contratación de los aviones de transporte de tropas en el desgraciado accidente. Sin duda, la imputación de la negligencia se encontraba situada en la cadena de mando, como ya se sustanció en la investigación que se realizó en su día y se constató en el procedimiento ante la Audiencia Nacional.

Desgraciadamente, los errores sirven para aprender y hoy los controles internos serán mucho más exigentes, como expondrá la ministra.

Con una oposición que se balancea en un estado de crisis que oscila entre el espectáculo de Podemos, el tedio sombrío del PSOE y la irrelevancia de Ciudadanos empeñando en proclamarse liberal ahogando la libre disidencia, no hay otro soporte seguro que el Gobierno de Rajoy que, por lo menos, está empeñado en cometer el menor número de errores posibles, lo que ya es un mérito en sí mismo. Aunque tenga que subir algunos impuestos.

Un veterano e inteligente político, todavía activo que participó en la transición, me decía que Mariano Rajoy es el más listo de todos los Presidentes del centro derecha que ha conocido y tratado desde Adolfo Suárez.

Si hoy además el Presidente compite con los que tenemos como oposición en el ruedo ibérico, le bastará en este tiempo con dirigir un Gabinete cohesionado, aplicar el sentido común y dar largas caminatas a un paso sostenido, pero no muy rápido.

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