La ‘normalidad’ y los ángeles de Rajoy

Dice Rajoy que entra dentro de la ‘normalidad’ el que él tenga que declarar ante el tribunal que juzga la corrupción del PP y es verdad porque él es el presidente del PP y algo sabrá de todo ello y alguna responsabilidad tiene por acción u omisión. Pero si eso es así y tan normal ¿por qué la Fiscalía que controla Rajoy se opuso a su declaración y su partido calificó su cita judicial de ‘abuso de derecho’?

Lo que no es normal sino lamentable es que un presidente del Gobierno se vea en la tesitura de tener que declarar en un juicio sobre la corrupción de su partido. Eso es grave, daña la imagen de Rajoy, del Gobierno y de España. De manera que semejante situación no puede servir para aparentar ninguna normalidad sino para confirmar la gravedad del caso.

Y se cuide Rajoy de decir la verdad ante el juez porque como testigo no puede mentir y porque si lo hace y aparecen pruebas de que mintió entonces pasaría de testigo a la condición de acusado. Y además existe la posibilidad de que algunos de los encausados se hayan guardado algunas pruebas para aportarlas a título de traca final.

O sea que lo normal es que Rajoy declare ante el tribunal y que la Fiscalía no se oponga y actúe del lado de la acusación, aunque esperamos que Rajoy no diga nada extraordinario que lo pueda inculpar.

Pero sabemos que Rajoy es un ‘animal político’ de sangre fría que además viene de superar muchos obstáculos para mantenerse en el cargo y poder continuar sin mayores problemas y ello se lo debe a su paciencia infinita y a sus muy particulares adversarios que en realidad son ángeles de la guardia que lo han protegido en abrumadores trances.

El primero de ellos es Pablo Iglesias quien al no apoyar la investidura de Pedro Sánchez en marzo de 2016 facilitó la permanencia de Rajoy en la Moncloa. Luego Albert Rivera y Javier Fernández, presidente de la Gestora del PSOE, le ayudaron en la investidura y ahora desde Cataluña son Oriol Junqueras y Carles Puigdemont los que con sus amenazas de declaración d independencia garantizan la permanencia y la estabilidad de Rajoy.

Porque nadie en C’s o en el PSOE querrá provocar la caída de Rajoy cuando está en juego el desafío catalán y la unidad de España. Y eso sí puede ser considerado normal ante la gravedad del disparate catalán.

Aunque en un tiempo de espacio y normalidad democrática lo lógico hubiera sido, a la vista del espectáculo de la corrupción del PP, que los partidos de la oposición que son mayoritarios en el Parlamento le presentarán a Rajoy una moción de censura proponiendo otro candidato (incluso del PP como ocurre en Murcia) a la Presidencia del Gobierno.

Para sabido es que España es un país singular y que Rajoy tiene como los gatos siete vidas políticas (aunque ya se ha gastado unas cuantas) entre otras cosas porque cuenta en su guardia pretoriana con unos adversarios que han pasado a convertirse en sus ángeles de la guardia, que lo protegen de sus propios errores y en las adversidades e incluso a su pesar.