Los ricos también lloran

Llorar se ha convertido en deporte nacional en nuestro fútbol. Quizás es porque el que no llora no mama o quizás sea porque los llorones intentan con sus lágrimas tapar sus errores y confundir al personal buscando culpables fuera, pero el caso es que tanto lloro ya cansa. Porque que los aficionados se entretengan en las redes sociales haciendo gracietas al asegurar con vehemencia que su equipo sufre una persecución y que el eterno rival goza de favores arbitrales o institucionales tiene un pase, pero que jugadores, entrenadores o directivos contribuyan a este circo le hacen un flaco favor al fútbol español.

Comencemos con el Real Madrid, que cuenta con el presupuesto más alto en esta temporada. Diciembre de 2016. Salen informaciones de que varios jugadores madridistas, entre ellos Cristiano Ronaldo, están siendo investigados por Hacienda. ¿La respuesta de Sergio Ramos? Que son informaciones “para desestabilizar” al equipo “ahora que el grupo está funcionando”. Una ‘mano negra’, por tanto, que perseguía al club madridista.

Ahora y tras la derrota de Mestalla, el programa Jugones de ‘La Sexta adelantó que la entidad madrileña va a protestar ante LaLiga porque considera que las transmisiones televisivas que se envían a los operadores pasan por alto jugadas polémicas en las que se perjudica al Real Madrid y sin embargo centran mucho su atención en los errores arbitrales que le benefician. Tras perder anoche el liderato, ¿habrá autocrítica o comenzarán a cuestionarse más las actuaciones arbitrales?

Piqué, jaleado por sus acólitos de las redes al grito de ¡presidente, presidente!, es el más crecido en esto de los lloros en la parte del Barcelona. El central azulgrana es tan pródigo en esto de los soponcios que hasta se dedica a hacer capturas de pantalla con los errores arbitrales y a hacer cábalas con los puntos que -según él- las incorrectas decisiones de los trencillas le han costado a su equipo.

Bartomeu también ha sido un mar de lágrimas. ¿Que Messi ha cometido un fraude fiscal? Persecución del Gobierno ¿Que la Fiscalía te trinca por los chanchullos en el fichaje de Neymar? Persecución del Gobierno o de alguien relacionado con el Real Madrid. ¿Que la FIFA te sanciona por el caso de los menores? Mano negra del Madrid. ¿Que sancionan al Madrid? Silencio. ¿Que al Madrid le reducen la sanción que no le han reducido al Barça? Otra vez mano negra. Eso sí, errores, ninguno. Pero manos negras por todas partes.

El tercer presupuesto más alto es el del Atlético. Y ahí encontramos a Simeone, quien habitualmente insinúa persecuciones a su equipo. Sólo hay que buscar en la hemeroteca para encontrar hace menos de un mes tras el choque copero del Camp Nou un par de frases en los micrófonos de Gol: “Desde todos los lados se ven las cosas que más convienen a cada equipo, pero sí tengo claro por qué en Champions tenemos más opciones que en Liga o en Copa del Rey”, afirmó, además de declarar “Felicidades al Barcelona por manejarlo todo”.

Habría que recordarle al ‘Cholo’ sus palabras hace menos de un año en el mismo escenario tras la ida de los cuartos de final de la Champions, cuando se sintió agraviado por el arbitraje de Brych tras la derrota ante el Barça. “En Europa, como en la Liga, empezamos a molestar a algunos. Estoy tratando de pensar lo más posible, no puedo decir todo lo que pienso. Me siento orgulloso de los futbolistas que tengo, que se reponen ante situaciones de dificultad, de desigualdad… Cuando hay árboles en el camino, tratan de saltarlos”.

Gil Marín fue más allá: “El Barça no necesita este tipo de ayudas. Cosas como las de esta noche nos quitan la ilusión de poder competir en igualdad de condiciones. “Rummenigge quiere unas semifinales entre los que él cree que mandan, y terminará consiguiéndolo”. ¿Saben qué pasó en la vuelta del Calderón? Que un error arbitral en los últimos compases (Rizzoli señaló fuera del área una mano de Gabi que había sido dentro del área) privó al Barça de un penalti que podría haber supuesto el 2-1, que habría llevado la eliminatoria a la prórroga.

Fernando Roig ha conseguido un milagro con el Villarreal hasta convertirlo este año en el sexto presupuesto más alto de nuestra Liga, pero esta semana ha estado de actualidad por su victimismo tras el partido ante el Real Madrid. ¡La que ha liado! Ya podía preguntarle la reportera por lo que fuera que él, erre que erre. Que si es más fácil equivocarse contra los de amarillo que contra los de blanco, que vaya penalti, que si mañana hablará todo el mundo de la reacción del Madrid pero nadie del penalti… No Fernando no, si no tiene que hablar nadie más porque ya sales tú hasta en la hoja parroquial hablando del penalti mal pitado. Eso sí, del fuera de juego de Bakambu en el segundo gol o la mano de Bruno en el primero no hablas.

Y luego, el incendio que provocó el sr. Roig con sus palabras a la Cope con lo de que el árbitro llevaba bolsas del Real Madrid fue de aúpa, sabiendo como sabía que lo de los obsequios es una práctica habitual en el mundo del fútbol. No se le conocía llorera semejante. Serán cosas de nuevo rico.

Y no sé si englobarlo como lloro, frustración o demagogia, pero no salía de mi asombro al ver el lunes en ‘El Día Después’ a Jaume Costa abroncando a los aficionados del Estadio de la Cerámica que abandonaban sus localidades en el minuto 88 del Villarreal-Real Madrid. “¿Es tarde?, ¿es tarde, os vais ya? ¡Quédate ahí hasta el último minuto!”, gritaba a los aficionados.

Imagino que Jaume Costa habría pagado a esos hinchas por acudir al estadio porque de cualquier otra forma no logro comprender por qué les exige quedarse hasta el final. O quizás tiene pensado indemnizarles cada vez que falle una ocasión clara. Aunque después de ver cómo ahora son los jugadores los que llaman “hijos de puta” a los aficionados poco nos queda ya por ver.