Diálogos sobre Europa en Turín y la guerra relámpago de Trump

trump

La Biennale Democrazia de Turín es un acontecimiento singular y admirable. Una constructiva simbiosis entre universidad, instituciones publicas y sociedad civil. Durante 4 días, de jueves a domingo, se celebran conferencias y debates abiertos al público sobre los problemas de nuestro tiempo, y en particular los de la construcción europea. Y todos a los que asistí estaban llenos de gente, de todas las edades, que los seguían con gran interés.

No conozco ninguna iniciativa de este tipo en España. Lástima. Nos vendría muy bien tenerlas.

Fui invitado a un largo debate con unos 200 estudiantes. Me di cuenta de que era medio siglo más viejo que la mayoría de ellos. Las preguntas habían sido previamente discutidas y acordadas en sus grupos de trabajo. Y para que pudiera contestarlas en italiano tuvieron la amabilidad de formularlas por escrito la víspera. No eran nada fáciles. Casi todas reflejaban un cierto escepticismo critico sobre la forma en la que se esta construyendo la UE. Y también un cierto desconocimiento de lo que puede hacer la UE real, la que tenemos y no la que nos gustaría tener. Y de lo que no puede hacer porque los Estados no le han querido dar competencias para ello.

Migración, terrorismo, austeridad, seguridad y defensa común, la autonomía con respecto a EEUU, la ciudadanía europea, el Brexit, el retorno del nacionalismo y la emergencia de los movimientos populistas (en Italia las próximas elecciones las puede ganar el movimiento 5 Stelle), la decadencia de los partidos tradicionales, la impotencia europea frente a la guerra de Siria, la posibilidad de aumentar el presupuesto europeo…..Muchas preguntas, algunas muy precisas y otras de una amplitud cósmica imposibles de contestar de forma concreta, pero en torno a las cuales se produjo un debate enriquecedor. Al menos para mi.

La inmigración y el terrorismo fueron temas estrella. Natural, son los nuevos problemas que más preocupan a los europeos. Y a medida que los atentados terroristas de diversa intensidad vayan proliferando, el último en Estocolmo, lo serán cada vez más. Frente a ello, un cierto “buenismo utópico” que plantea soluciones inviables, como la de abrir las fronteras sin restricciones. Inviables entre otras razones porque los europeos las rechazarían abiertamente.

Les cuento como en la fachada del Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Podemos, hay una gran cartel que dice refugees welcome, sin que se sepa muy bien en que consiste el welcome.

Y les recuerdo como Berlusconi, cuando los inmigrantes subsaharianos desbordaban la isla de Lampedusa , les ponía 50 euros en el bolsillo, les daba un billete de tren y los mandaba a Francia. Hasta que los franceses se dieron cuenta y cerraron la frontera por las bravas contraviniendo los acuerdos de Schenguen.

Desde entonces las cosas han ido a peor por la guerra de Siria , las de Eritrea y Somalia y la desestabilización política del Norte de Africa.

Y tengo que reconocer que la respuesta europea a la crisis migratoria, habría que llamarla de demandantes de asilo, que es lo que realmente es, ha sido decepcionante y en muchos casos vergonzosa.

Si, la canciller Merkel ha salvado el honor de Europa. Pero tuvo que dar marcha atrás ante la presión de su opinión publica, el desacuerdo de sus socios bávaros y la critica de sus países vecinos.

Con la migración y el asilo ha pasado como con el euro. Hemos fallado, como ha fallado la unión monetaria, porque Schenguen y el euro estaban concebidos para funcionar en tiempos de calma. Nada estaba previsto para hacer frente a una crisis. Y cuando la crisis ha llegado, ambos han estado a punto de romperse.

¿Por qué no se aceptan standares comunes de acogida ni el reparto de los demandantes de asilo entre todos los países para ayudar a Italia y Grecia?. Sencillamente, aunque sea una respuesta decepcionante, porque algunos países no quieren. Y la UE solo tiene las competencias que tiene y solo en base a ellas puede actuar y exigir a los Estados miembros que actúen.

Y a veces ni eso.

Si, algunos países del Este se han mostrado insolidarios y no han aceptado las propuestas de la Comisión de asignación de cupos de demandantes de asilo. Peor aun, se han negado a cumplir con acuerdos del Consejo que es quien decide y en los que habían participado. Y no ha habido capacidad política para imponerlos. Otros países, como España, los han aceptado pero no los han cumplido

Ha sido una derrota política de la UE frente a algunos de sus Estados miembros.

Hemos resuelto provisionalmente el problema con acuerdos política y jurídicamente discutibles con Turquía, y peor aún con Libia, cuyos jefes de tribu tuaregs estaban reunidos en Roma al mismo tiempo para firmar un acuerdo para sellar la frontera sur del país. ¿Criticable?. Si, sin duda, desde muchos puntos de vista. Pero, ¿había otra cosa que los europeos estuviesen dispuestos a hacer, bien para parar el flujo de refugiados o bien para recibirlos y atenderlos?. Cuando se critica una solución hay que ser capaz de ofrecer una que sea mejor y que sea factible. Los whisfull thinking dan buena conciencia pero no resuelven nada .

¿Llevar la solución al punto de origen del problema?

Por supuesto, sería mejor. ¿Por qué esperar que un demandante de asilo toque suelo europeo, después de haberse jugado la vida para conseguirlo para poder pedirlo?

¿Por qué no abrimos oficinas en los campos de refugiados en Turquía y les evitamos el peligro de morir en la travesía?

Porque no queremos. Serían demasiados y no sabríamos que hacer con ellos. Y cuando vemos la imagen de un niño ahogado en las playas nos emocionamos. Igual que ahora con los niños gaseados en Siria. Pero en el fondo la sociedad europea en su conjunto no quiere acoger los más de 5 millones de demandantes de asilo que ha producido ya la guerra en ese país.

Aunque económicamente nos lo podriamos permitir y hasta lo necesitamos.

Por supuesto que habría que lanzar un gran plan de ayuda a África. Si no se desarrollan en su tierra vendrán a la nuestra. Pero el problema mayor es crear instituciones. Eso es lo que les falta a esos países, muchos de los cuales son países ricos por sus recursos naturales.

Pero, ¿cómo ayudarles en el difícil tema de crear instituciones de gobierno sin caer en el riesgo del neocolonialismo?

Muy de acuerdo en que la emigración, que necesitamos para compensar nuestra demografía declinante, es vista como una amenaza. Y que de ello sacan ventaja los partidos nacionalista y populistas. El Brexit esta motivado fundamentalmente por un rechazo a la emigración. Le Pen explota este sentimiento y dice bien claro “emigrantes fuera”. No, en España no tenemos este problema. Pero en el Este de Europa, especialmente en Hungría es muy grave. Aunque también en el Oeste, como en Holanda.

Cuando el primer ministro húngaro Orban dice que solo aceptara emigrantes cristianos esta violando abiertamente la carta de los derechos fundamentales que no permite discriminación por genero o religión

¿Qué hacer?. Mucha pedagogía. Mucha explicación y debate político contra los instintos de tribu que vuelven a resurgir en Europa. Pero las decisiones las tienen que tomar los Estados y lo harán si sus gobiernos quieren. Y querrán si creen que sus opiniones publicas están a favor, porque los responsable políticos quieren que les voten, quieren y necesitan ganar las elecciones. Y sin ello tampoco podrían aplicar sus políticas.

¿La seguridad no es solo policía y ejercito?. Cierto. La seguridad tiene una componente política y una componente de carácter policial y militar. Hay que combinarlas todas. Pero cuidado con las actitudes angelicales. Necesitamos urgentemente una policía de fronteras europea, como la Coast Gard americana, bien dotada y de naturaleza comunitaria.

Si tenemos fronteras exteriores comunes tenemos que protegerlas de forma común.

Igual que hemos hecho el BCE para la moneda común, las fronteras exteriores de la UE, que son fronteras comunes de toda la UE y no solo de cada país, deberían estar vigiladas por una institución europea supranacional.

Pero ese representa renunciar a otro elemento de la soberanía y muchos países son reticentes a ello.

Sería más fácil empezar por tener una normativa común para conceder el asilo.

¿Gastar más en defensa?. Pues sí, pero de forma lo más común posible. De las pocas cosas en las que Trump tiene razón es en reprocharnos a los europeos que somos unos free riders de su esfuerzo en capacidades militares. Y los EEUU no van a querer seguir pagando por la seguridad de los europeos. Ya no estamos en la guerra fría, aunque las líneas del conflicto geopolítico pueden volver a instalarse en las fronteras de Europa

¿Europa es una fortaleza asediada?

Es una imagen poco agradable. Pero es una realidad cada vez más grave, nos guste o no. No hay una frontera en el mundo más desigual que la del Mediterráneo. Ni con un diferencial demográfico tan grande. Los europeos somos pocos, relativamente ricos y cada vez más viejos. Nuestros vecinos desde Gibraltar al Cáucaso son muchos, mucho más jóvenes y pobres. Y el cambio climático y las guerras les expulsa de sus casas. ¿Adónde van a ir?

O les ayudamos a desarrollarse en su tierra, o seremos una fortaleza asediada. La solución no será levantar muros y poner en pie de guerra ejércitos que los guarden. Pero tampoco podemos decir ancha es Castilla y abrir las fronteras a todo el mundo. Entre otras cosas porque los europeos no lo quieren y no dejarían que sus gobiernos lo hagan

La pregunta de cómo hay que superar los particularismos nacionales para construir una política exterior y de seguridad común es una pregunta cósmica para la que no tengo respuestas operativas. Lo haremos por necesidad cuando veamos las orejas del lobo más cerca que las vemos hoy.

Cuando hay un problema como el del Sahel, Francia interviene sola y los demás la ayudamos un poco. Alemania se abstuvo en el voto en el Consejo de Seguridad sobre la intervención militar en Libia. Y hay por lo menos 3 países europeos que nunca votaran contra Israel haga lo que haga.

Y como las decisiones se toman por unanimidad, es muy difícil llegar a acuerdos.

¿No depender de los EEUU? Suena bonito aunque refleja un cierto antiamericanismo que no comparto. Para no depender de ellos tendríamos que tener los medios militares que no tenemos.

Cuando las guerras de Yugoslavia a fínales del siglo pasado, se reprodujeron en miniatura los horrores de la II Guerra Mundial a 1 hora de avión de Roma . Y no hicimos nada, no solo porque estábamos desunidos, sino porque no teníamos los medios militares para hacerlo. Solo intervenimos cuando Clinton decidió hacerlo y fuimos de tropas auxiliares aunque el conflicto era un conflicto europeo.

Y seguimos sin tener esos medios. Y si el Reino Unido menos todavía.

Si hubiera que volver a intervenir, no podríamos hacerlo solos. Igual que en Libia. Y no digamos ya en Oriente Medio. Hemos querido ser un soft power, pero en el mundo hard en el que vivimos, puede que no baste.

¿Queremos ser independientes militarmente de los EE UU y de la Nato?. Los países del Este , que son media Europa, no lo quieren. Vayan al despacho de un jefe de gobierno al Este de Viena y verán que detrás de su mesa tiene la bandera de la Otan. Sabe que si tiene un problema no serán los jóvenes de Madrid o de Turin los que irán a ayudarle. Si viene alguien serán los marines americanos.

Y ahora con Trump parecía que ni siquiera ellos.

Pero a mi vuelta de Turin, Trump sorprende a la comunidad internacional con su intervención militar en Siria. El Presidente que había prometido centrar a EE.UU en sus propios problemas y dejar de ser el gendarme del mundo, lanza su primera acción bélica porque Assad ha vuelto a utilizar armas químicas contra su población con consecuencias desgarradoras.

Algo que no hizo Obama cuando en el 2013 los muertos fueron mas de mil. Putin le salvo la cara entonces con un acuerdo por el cual Assad destruiría sus arsenales químicos bajo el control de la ONU. Cosa que parece que no hizo del todo.

Trump ha cambiado radicalmente su posición de una semana atrás cuando decía que Assad podría seguir porque la prioridad no era acabar con el sino con el ISIS. Y, objetivamente hablando, destruir la aviación siria no es la mejor forma de combatir a ISIS. A no ser que el aviso previo dado a los rusos se hiciese con tiempo suficiente para que se bombardease una base vacía.

Ciertamente Trump no es Obama. Y también debe haber querido demostrarlo haciendo lo que Obama no quiso o no pudo hacer. Los europeos reunidos en Bruselas en una conferencia conjunta con la ONU para tratar de encontrar la forma y los medios de mejor ayudar a las victimas del conflicto, han aplaudido a Trump. Putin ha reaccionado violentamente contra su amigo americano. Los rusos denuncian que no esta probado que fuese Assad el responsable del ataque químico. Que el bombardeo con armas convencionales destruyo un deposito de gas de los rebeldes. Tesis poco creíble, pero porque Assad que esta ganando la guerra gracias al apoyo ruso y tenía la no beligerancia del nuevo Presidente americano, iba a correr el riesgo de enajenarse su apoyo?.

Esta por ver hasta que punto el giro de 180° en la actitud de Trump versus Assad esta determinada por razones de política interior. Es muy probable que después de 77 dias de constante ridículo y de fracasos legislativos y judiciales y los peores pools de popularidad de un Presidente de los últimos tiempos, quiera sacar el tomawhak , nunca mejor dicho, de jefe de guerra fuerte y decidido y no como el dubitativo y blandengue Obama. Y de paso hacer olvidar los problemas del Rusiagate.

Esta por ver cual será el alcance y continuación de esta acción bélica. Probablemente sea un acto aislado y por lo tanto de trascendencia mas simbólica que real. Pero tampoco tiene sentido que solo reaccionemos contra Assad cuando mata a su gente con armas químicas pero que le dejemos seguir matándoles con armas convencionales que tienen un inmenso poder mortífero y son las que han causado la gran mayoría de los 300.000 muertos que ya ha costado esa guerra.