Sánchez espera que Rajoy le convoque y el PP arremete contra su defensa de la ‘plurinacionalidad’

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, está a la espera de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le convoque en el Palacio de la Moncloa para hablar de cuestiones de Estado que requieren de colaboración entre el Ejecutivo y el jefe de la oposición. Así lo ha revelado este lunes el portavoz del partido, Óscar Puente, que ha subrayado que ese encuentro es "necesario" y no ha descartado que, si Rajoy no llama a Sánchez, sea el líder socialista el que se ponga en contacto con él para reclamar una entrevista.

El único contacto que Rajoy y Sánchez han tenido desde la victoria del madrileño en las primarias del 21 de mayo fue una llamada telefónica del socialista al líder del PP para garantizarle el apoyo del PSOE “a la defensa de la legalidad frente al desafío soberanista”. Esa llamada fue en su momento bien recibida por el jefe del Estado quien, sin embargo, ha visto ahora cómo el Congreso Federal de los socialistas aprueba un documento político en el que se apuesta decididamente por el carácter “plurinacional” del Estado. Aunque al mismo tiempo se proclama que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español y se rechaza de plano el referéndum de autodeterminación que pretenden celebrar los secesionistas catalanes, la asunción de que España es “una nación de naciones” ha sido recibida con preocupación por el Gobierno y el PP.

El giro en la relación PP-PSOE para el “asunto de Estado” más importante que hay sobre la mesa, la cuestión catalana, ha provocado una reacción tajante del vicesecretario de Comunicación de los ‘populares’, Pablo Casado: “Tenemos que decirle al PSOE que no juegue con la ambigüedad en pleno desafío secesionista”. “S la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto no puede haber plurinacionalidad”, ha insistido Casado y ha acusado al ‘nuevo PSOE’ de caer en los “peores vicios de la izquierda radical” y del independentismo al “no llamar a España por su nombre”.

En cuanto a la oposición “extrema” al PP que anunció Sánchez en su discurso de clausura del congreso socialista, el dirigente ‘popular’ ha constatado que “la tregua se ha acabado, al tiempo que se ha congratulado de que “el PSOE nos ha dejado todo el centro a nosotros, y como partido moderado y centrista responderemos a las demandas del electorado”.

Casado ha comparecido en rueda de prensa en la sede de la calle Génova tras una reunión del Comité de Dirección del PP, que ha presidido este lunes Mariano Rajoy quien, apenas unas horas antes, también se ha referido a la radicalización del primer partido de la oposición aunque de forma más soterrada. Lo ha hecho sin referirse expresamente al congreso del PSOE ni a su renacido líder. Pero sí ha afirmado que momentos como el actual, con todas las cosas que están sucediendo, requieren “concordia, tranquilidad, mesura y moderación”, y no crispación ni enfrentamientos. El “extremismo”, el “griterío” y la “crispación”, ha asegurado, no sirven “absolutamente para nada”.

En el mismo acto, un desayuno informativo protagonizado por Cristina Cifuentes, el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, ha acusado a Sánchez de tener “cierto complejo podemita” y ha señalado que los socialistas plantean “soluciones en forma de nacionalismo o pseudonacionalismo que no van a contribuir a solucionar nada”. Y son propuestas además, ha advertido, “claramente incompatibles con el planteamiento de una soberanía nacional por parte de todos los españoles”.

A las críticas del PP se han sumado con auténtico entusiasmo los dirigentes de Ciudadanos quienes, desde el debate de la moción de censura contra Rajoy de la semana pasada, han demostrado que detestan a Podemos y que abominan de cualquier opción para formar una alternativa al actual Gobierno que incluya a la formación de Pablo Iglesias, tal y como desea el líder socialista. Este lunes, la crítica ha subido de tono y la portavoz del partido naranja, Inés Arrimadas, ha emplazado a Sánchez a que aclare si su propuesta de abrir un diálogo con Podemos y C’s es con el objetivo de “destruir todo lo que hay” o está dispuesto a apoyar reformas como la de la ley electoral o la supresión de aforamientos.

En una rueda de prensa en la sede de Alcalá al término de la reunión de la Ejecutiva, Arrimadas se ha referido a la idea del secretario general socialista de crear un espacio en el Congreso con Podemos y Ciudadanos para derogar leyes puntuales del PP. Arrimadas ha arremetido contra los “bandazos” y “contradicciones” del PSOE en la cuestión catalana por asumir el concepto de “plurinacionalidad”. A su juicio, “hay que tener un proyecto de futuro para todos los españoles y está claro que el PSOE ni lo ha tenido ni lo tendrá”.

Desde luego, no parece que Ciudadanos esté por la labor de sentarse en esa mesa para buscar la alternativa al Gobierno del PP que propuso el domingo el líder socialista. Su portavoz, Óscar Puente, ha insistido este lunes en la idea afirmando que Sánchez quiere crear de forma inmediata lo que se ha denominado una “mesa de coordinación”, fundamentalmente con Podemos y Ciudadanos. Se trata de desarrollar un espacio de encuentro y coordinación parlamentaria con estos dos partidos y con una agenda concreta, que determine una alianza parlamentaria en contra de las políticas del Partido Popular, sin contar con los partidos independentistas, los que plantean una ruptura del país.

Podemos evita descalificar la propuesta socialista pero no la ve viable. “Hay muy poca gente en España que vea a Ciudadanos como una fuerza del cambio, creo que es una opinión de la mayoría de la población que ve que Cs es el máximo soporte del Gobierno corrupto en el Estado o en la Comunidad de Madrid”, ha dicho el secretario de Organización del partido morado, Pablo Echenique. En su opinión, “no es bueno negar la evidencia” de que Ciudadanos es el “soporte de Rajoy, quiere serlo y no quiere dejar de serlo”.

Echenique, que ha recordado que en su calidad de científico es de los que piensan que “si no lo veo no lo creo” ve con buenos ojos el supuesto giro a la izquierda del PSOE pero quiere pruebas y, por eso, le ha planteado un reto al Grupo Parlamentario Socialista: quiere comprobar qué hace cuando se vote en el Congreso el tratado de libre comercio con Canadá (CETA) o cuando en los próximos días los grupos tengan que pronunciarse sobre el techo de gasto. “Creo que las votaciones del CETA y el techo gasto serán un examen para todos, no sólo para el PSOE”, ha dicho tras recalcar que la “realidad aritmética hace que no se pueda aprobar nada contra el PP y su muleta naranja si no es con los votos de Unidos Podemos y el PSOE”.

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