Sánchez deja tocados a los barones territoriales con los que rivaliza

El tenso final de la primera jornada del 39 Congreso del PSOE se convirtió en algo parecido a la noche de los cuchillos largos pero con inesperados encuentros cortos e incluso desencuentros entre el secretario general del partido, Pedro Sánchez, y los barones que han adelantado sus congresos regionales para evitar que sus equipos alternativos tengan tiempo de prepararse para disputarles el control de sus aparatos territoriales.

El comportamiento malhumorado que demostraron la presidenta andaluza Susana Díaz, el presidente valenciano Ximo Puig y el castellano- manchego Emiliano García-Page antes y durante la clausura del Congreso fue la mejor prueba de ello.

Todos ellos esperaban negociar con Pedro Sánchez no sólo la inclusión en la dirección –aunque sólo fuera en el Comité Federal y no en la Ejecutiva- de algunos de sus partidarios, de acuerdo con su representación territorial, sino alcanzar acuerdos de no agresión en los Congreso Regionales que han adelantado al mes de julio precisamente para que el nuevo secretario general no tenga tiempo de presentarle a sus equipos alternativas “sanchistas” cuajadas. Pero el nuevo secretario general les sorprendió recibiéndolos sólo para informarles de las personas a quienes iba a proponer de acuerdo con la representación territorial, sin negociación de ningún tipo, según han reconocido responsables de esas tres federaciones y de otras como la asturiana a Reública.com.

A Díaz la recibió pasadas las once de la noche, mucho más tarde de lo que había previsto, y sólo durante algo menos de diez minutos. Con García Page hizo otro tanto. Y en el caso del valenciano Puig incluso llegó al extremo de ni siquiera recibirle en toda la noche aunque habló con él por teléfono esta mañana y los sanchistas dicen que parte del problema fue que el propio Puig tardó en llegar a Madrid porque el Valencia había ganado la liga de baloncesto y él asistió al partido.

El cabreo de los barones

Esa actitud del líder molestó profundamente a los tres. Tanto que Díaz se fue a París nada más terminar las votaciones esta mañana y Puig y García Page acudieron al mitin de clausura visiblemente cabreados. El castellano-manchego siguió el acto de pie, sin aplaudir en ningún momento y Puig se despachó criticando que Sánchez no haya hablado con él sobre el Congreso regional y prepare una candidatura alternativa a la suya que liderará el alcalde del área metropolitana valenciana de Burjassot, Rafael García.

El hecho de que García haya sido nombrado miembro de la presidencia del 39 Congreso como secretario de actas se ha considerado por los seguidores de Puig como una provocación. Sobre todo porque el proceso congresual del PSPV, que se celebra el 23 de julio, empieza el martes y Puig ya ha dicho que se presenta este lunes sin que se sepa todavía si el sanchista García será su candidato alternativo.

García barrió a Puig en la Comunidad Valencia en las primarias en las que Sánchez se impuso a Díaz y José Luís Ábalos, el número tres de Sánchez que ocupará la secretaría de Organización, es valenciano y rival acérrimo de Puig, pero los socios de Podemos y Compromís que han aupado al socialista a la presidencia valenciana no ven con buenos ojos que se abra una batalla que desestabilice al Gobierno autonómico. Puig confiaba en convencer a Sánchez de que no abra ese frente en su Comunidad, pero no ha podido hablarlo con él y se teme lo peor. Es decir, que García, con el aval de Madrid, opte a la secretaría general del PSPV presentándose el martes a las primarias.

El caso de Puig –al que puede sumarse en breve el anuncio de que Susana Sumelzo opte a sustituir al también presidente autonómico aragonés Javier Lambán-, vinculado al trato dado por Sánchez a Díaz y García Page -Javier Fernández ya ha tirado la toalla en Asturias frente al candidato sanchista de Adriana Lastra- les ha hecho temer a todos que el secretario general aproveche la ocasión para lanzar ahora una ofensiva contra los barones aprovechando precisamente el adelantamiento de los Congreso que, en el caso andaluz, por ejemplo, iba a ser en septiembre. Consideran que Sánchez puede ir a por todas aunque ponga en cuestión a los presidentes autonómicos para, si no puede desplazarlos, al menos dejar sentado que cuenta con casi la mitad del partido en sus territorios, lo que les debilitaría para abordar cualquier intento futuro de repetir sus presiones al líder nacional.

De entrada, fuentes susanistas señalaron esta mañana a este diario que confían en que Sánchez “no haga sangre” en el Congreso que el PSOE andaluz celebra el 29 y el 30 de julio como Díaz no lo ha hecho en el 39 Congreso Federal dejando que el secretario general confeccione la dirección a su gusto. Pero el comportamiento de Sánchez los ha alarmado y fuentes del sanchismo andaluz consultadas por este diario han señalado que Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el hombre del secretario general en Andalucía, no ha descartado todavía presentar una lista alternativa que, aunque pierda, visualice que cuentan con casi el 40% del partido en la región. Y, sobre todo, que eso sirva para plantar cara en los congresos provinciales que se celebren a partir de septiembre.

En Castilla-La Mancha, el Congreso regional se celebra también los días 22 y 23 de julio y, de momento, nadie prevé una candidatura alternativa a la García-Page. El temor, en este caso, es más a la ofensiva que los sanchistas lancen en los congresos provinciales de septiembre porque algunos resultados de las primarias nacionales han hecho pensar a los sanchistas que podría desplazar del poder a los partidarios del partido regional.

Sánchez aprovecha la ola del éxito

Al temor ya señalado se ha añadido el hecho de que Sánchez ha demostrado querer aprovechar la ola de su éxito e ir a por todas sin negociar con los derrotados. El hecho de que organizara el mitin de IFEMA, que no estaba previsto- ni pagado- por la gestora, sólo para demostrar que es él quien manda en el PSOE y superar a Díaz en el pabellón en el que lanzó su candidatura arropada por Felipe González y el resto de los líderes del socialismo español de la Transición, preocupó tanto a Díaz que ha optado por no asistir a la clausura del Congreso excusándose en su ineludible presencia en un acto aeroespacial que se celebra a partid de mañana en París.

El ambiente en el Palacio de Congresos Municipal de Madrid y en el Pabellón de IFEMA dejó entrever con claridad el desánimo de los barones derrotados y sus seguidores. El portavoz del Senado, el asturiano Vicente Álvarez Areces, charlando con el guerrista Francisco Fernández Marugán, lo expresó perfectamente con esta frase: “Aquí estoy, sobreviviendo como puedo al terremoto”. Areces también estaba convencido de que en la elección, el próximo martes, de la nueva dirección del Grupo Parlamentario, le echarán de la portavocía del Senado porque en ese ámbito tampoco se ha negociado nada con los perdedores y porque él ya puso su cargo a disposición de Sánchez desde el primer momento y nadie le ha dicho nada.

Algunos miembros de la dirección que va a ser cesada confesaron no saber nada de lo que va a hacer Sánchez aunque piensan que las mejores candidatas para ocupar la portavocía son la catalana Meritxel Batet y la jueza independiente y destacada sanchista Margarita Robles, aunque por encima de la que sea elegida, en la presidencia del Grupo, estará Adriana Lastra en su calidad de vicesecretaria general. El puesto, precisan, siempre lo ha ocupado el secretario general, pero Sánchez no es diputado. Y lo lógico es que sea ella quien lo supla.

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