El Gobierno de Felipe González chantajeó al Rey para que no hablara de corrupción

Alfonso Guerra niega la presunta extorsión tras el escándalo de su hermano y califica la información como "chorradas"

El Gobierno de Felipe González extorsionó al rey Juan Carlos para que no hiciera mención alguna a los escándalos de corrupción en su discurso en la Nochebuena de 1990. El Ejecutivo socialista utilizó las grabaciones del CESID en las que se escucha al entonces jefe del Estado hablar sobre su relación con la empresaria Marta Gayá para coaccionarle y cambiar el signo de su mensaje de Navidad, en el que de hacer una referencia sutil a las presuntas irregularidades por parte de los políticos pasó a reprender a la prensa, informa este viernes El Confidencial.

Sucedió en la etapa más complicada para el equipo de González, tras hacerse público que Juan Guerra, hermano del entonces vicepresidente, cobraba comisiones irregulares en su despacho en la Delegación del Gobierno en Andalucía. El escándalo le costó el puesto al número dos del PSOE, Alfonso Guerra, obligado a dimitir el 12 de enero de 1991, solo tres semanas después.

El asunto, sin embargo, ni siquiera se sugirió en el discurso del Rey. Más bien al contrario. El monarca siguió la línea planteada por Felipe González, quien había pedido leyes más restrictivas que limitarán el trabajo de la prensa, y dijo: “Si la libertad de expresión implica por parte de todos capacidad para aceptar las críticas y las opiniones diversas, el derecho a la información veraz exige de los medios de comunicación social la máxima profesionalidad en el ejercicio de su tarea. Si hay que pedir comprensión ante las críticas a quien las recibe es legítimo pedir también mesura y respeto a la verdad a quienes las hacen“.

En su biografía sobre Sabino Fernández Campo, ex secretario general de la Casa del Rey, el periodista Manuel Soriano asegura que la primera versión de aquel discurso, en la que sí se hacía una mención a la corrupción, fue modificada por el propio Felipe González por otra en la que el ataque se dirigía hacia los medios de comunicación.

El Rey Emérito se desviaba así de su habitual papel conciliador y se producía una ‘injerencia’ en la elaboración de sus mensajes, ya que los de Navidad y la Pascua Militar solían elaborarse en Zarzuela y el resto, de carácter más institucional, en Moncloa. Aquel año, sin embargo, después de la grabación que se había producido el 4 de octubre, se cambiaron las tornas.

Uno de los implicados en este presunto chantaje, Alfonso Guerra, ha negado tajantemente la información este viernes. “Eso es una chorrada, el Gobierno nunca ha pedido nada al rey”, ha declarado, cuestionado por los periodistas. Un tanto desconcertado por la noticia, e interesado por el medio que la había publicado, el peso pesado socialista ha reiterado que se trataba de “una solemne tontería” y ha puntualizado: “Al menos cuando yo estaba”.