Nuevo revés para Trump: el relevo de Flynn para el Consejo de Seguridad le dice ‘no’

El vicealmirante retirado Robert Harward ha rechazado la oferta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para desempeñar el cargo de consejero de Seguridad Nacional, puesto que quedó vacante tras la reciente renuncia de Michael Flynn. Harward ha alegado motivos personales pero fuentes del Partido Republicano citadas por la CNN afirman que ha rechazado el trabajo al comprobar que no podría formar su propio equipo.

harvard-448Harward, un experimentado militar de la Armada conocedor de Oriente Próximo, ha explicado que su negativa responde únicamente a un “asunto personal”. “Tras 40 años en el Ejército, estoy en una posición única finalmente para disfrutar de algo de tiempo personal”, ha dicho. Sin embargo, la prensa especula a que su renuncia se debe al temor a carecer de la suficiente independencia en el Consejo de Seguridad Nacional.

El diario ‘The Washington Post’ ha publicado una versión parecida sobre los motivos que han llevado a Harward a rechazar el cargo. Además, un amigo del exvicealmirante ha confesado a la CNN que al vicealmirante le parece “caótica” la forma en la que funciona la Casa Blanca de Trump, una de las razones que también menciona el periódico ‘The New York Times’.

En cualquier caso, la decisión de Harward supone un nuevo revés para el Gobierno Trump, que ha vivido cierto descontrol durante sus primeras semanas en la Casa Blanca. Harward formaba parte de una terna de candidatos para suceder a Flynn junto a Joseph Keith Kellogg, un general condecorado del Ejército de Estados Unidos que combatió en Vietnam y que fue nombrado como asesor en seguridad nacional el lunes, y el exdirector de la CIA y general retirado, David Petraeus. Ahora, se especula con que sea Kellogg, que ha asumido provisionalmente la sustitución de Flynn, quien se quede en el cargo con carácter definitivo.

Flynn renunció esta semana a su cargo por no haber brindado información completa sobre una conversación que mantuvo con el embajador ruso en Washington incluso antes de que Trump asumiera la presidencia, y él mismo comenzara a ejercer como asesor de Seguridad Nacional. Según los medios, había hablado con el diplomático sobre un posible levantamiento de las sanciones impuestas contra Moscú.

Trump confiaba en anunciar lo antes posible el nombre del sustituto para tratar de apaciguar la crisis. Como el nombramiento no requiere de la aprobación del Senado, el presidente se ahorra así un largo debate político.

 

 

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