Decepcionante sentencia del caso Nóos

No sorprende que Miguel Roca, el abogado de la infanta Cristina de Borbón en el caso Nóos declare al conocer la sentencia absolutoria de su defendida que estaba ‘levitando’. Motivos tiene él y el resto de los abogados de la trama Nóos de corrupción organizada, empezando por el letrado de Iñaki Urdangarin condenado sólo a 6 años y 3 meses de prisión, para levitar porque esta sentencia resulta muy decepcionante, y producirá un amplio malestar en la ciudadanía y la sospecha fundada de que todos los españoles no somos iguales ante la ley.

Como lo proclamó el rey Juan Carlos I en un mensaje navideño y en alusión al caso Nóos, que fue una causa de la abdicación del Rey, ante el riesgo de que su persona pudiera verse afectada en la trama Nóos por su presuntas gestiones a favor del negocio de su yerno Urdangarin ante las Comunidades de Baleares y Valencia, y los ayuntamientos de Madrid y Valencia. Como se desprendía de las reuniones que los gobernantes de esas instituciones y los miembros de la trama habían mantenido en los Palacios de Marivent y La Zarzuela en Madrid. Cuestiones estas que llevaron al rey Felipe VI a retirarles el título de Duques de Palma a sus cuñados.

Si a los cabecillas de la Gürtel de Valencia les acaban de condenar a 13, 12 y 9 años de cárcel por amaño de un solo contrato de la Comunidad de Valencia en la Feria de Fitur, parece asombroso que al primer autor de la trama Nóos, que es Iñaki Urdangarin por su especial condición de miembro de la Familia Real, lo que constituía la base del negocio, sólo se le haya condenado a 6 años y 3 meses de prisión, mientras que a su socio Diego Torres que era el administrador le han caído 8 años y seis meses de prisión.

Como asombroso resulta que los cómplices de los contratos de Nóos con las administraciones públicas de Valencia y Madrid hayan sido absueltos, a pesar de su ‘necesaria colaboración’ en los delitos que se han juzgado. Con la excepción hecha del expresidente balear Jaume Matas, que confesó su delito y al que le han dictado condena de 3 años y 8 meses de prisión, a pesar de haber colaborado con la Fiscalía.

En cuanto a la infanta Cristina la sentencia la declara inocente y sólo le aplica una multa de 265.00 euros como beneficiaria del negocio de su esposo, dejándose fuera su presunto delito fiscal. Aunque parece claro que su colaboración con la trama y el uso de su nombre y de la Familia Real formó parte decisiva del negocio delictivo. Otra cosas es que no se haya podido demostrar una relación directa de la infanta Cristina con las actuaciones de la trama y con su esposo Iñaki Urdangarin, una vez que Cristina declaró desconocer lo que hacía su esposo, a pesar de ser ella una accionista del 50 % la sociedad Aizoon que facturaba a Nóos. Una actitud la de la infanta que recuerda las excusas recientes de Ana Mato esposa de Jesús Sepúlveda o Rosalía Iglesias a la esposa de Luis Bárcenas en el caso Gürtel.

Y a no perder de vista que esta trama delictiva también estafó a varias empresas de la cúpula del Ibex, que no quisieron querellarse contra la trama por estar implicada una parte de la familia del rey Juan Carlos I. Empresas de las que Urdangarin y Torres recibieron altas cantidades económicas a cambio de supuestas asesorías y presuntos trabajos no realizados, o de informes copiados de Internet, lo que de haber llegado a juicio habría supuesto más delitos y ahí incluido otro delito fiscal.

En suma, y a la espera de conocer los detalles de la sentencia, podemos decir, como el abogado Roca, que es para ‘levitar’. Y no sólo él sino todos los españoles que esperaban una sentencia justa y ejemplar, al estilo de las de otros muchos casos de corrupción.

En todo caso, nuestro reconocimiento al juez José Castro que instruyó el caso Nóos por encima de las presiones políticas y en contra de la actitud intolerable del fiscal Horrach.