Primera rueda de prensa del presidente electo de EEUU

Donald Trump admite por primera vez el ‘hackeo’ de las elecciones: “Sí, creo que fue Rusia”

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado las "noticias falsas" publicadas en las últimas horas sobre él y ha deslizado que, "quizás", la información sobre el supuesto chantaje de Rusia a raíz de haber documentado, presuntamente, un escándalo sexual suyo ha procedido de los servicios de Inteligencia norteamericanos. Trump ha ofrecido la primera rueda de prensa en más de cinco meses, cuando faltan nueve días para que tome posesión de la presidencia, y su revelación más importante ha sido admitir que hubo 'hackeo' de las elecciones y que Rusia pudo estar detrás.

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La información en manos del Kremlin, según lo que ha trascendido, incluiría pruebas recogidas e incitadas por los servicios de inteligencia rusos sobre una supuesta “perversión sexual” de Trump en una suite de un hotel de Moscú. Según el documento, Trump habría contratado a varias prostitutas para que orinasen mientras él miraba en el colchón de la misma suite presidencial del Hotel Ritz Carlton en la que se habían hospedado el presidente Obama y la primera dama, Michelle Obama, durante una visita a Moscú. Y lo primero que ha hecho Trump nada más presentarse ante la prensa ha sido referirse a este asunto.

“Las agencias de inteligencia no deberían haber permitido la filtración de estas noticias falsas entre el público. El último disparo ha sido en mi contra. ¿Es que vivimos en la Alemania nazi?”, había escrito el republicano en un mensaje en Twitter y en su declaración inicial ha incidido en esas críticas. “Nunca”, ha dicho, tuvieron que haberse filtrado esos informes. “Nunca tendrían que haberse escrito, nunca tendrían que haberse ‘hackeado’ y nunca tendrían que haberse difundido”, han sido sus palabras exactas. “Desgracia absoluta” y “escándalo total” han sido otras expresiones utilizadas por Trump para referirse al mismo asunto.

“Yo soy una persona de alto perfil y cuando salgo del país siempre voy con mucho cuidado porque sé que puede haber cámaras. ¿Alguien se cree esta noticia, de verdad?”, ha insistido. “Es un sinsentido”, ha añadido y ha calificado de “mancha” para algunas empresas periodísticas el haber publicado esa información, al tiempo que ha alabado a las que no lo han hecho. Ha cargado sobre todo contra el portal que filtró la noticia, BuzzFeed, del que ha dicho que “es un contenedor de basura, que se lo ha inventado todo”. Más adelante, en otro momento de la rueda de prensa, se ha negado a darle la palabra al periodista de CNN Jim Acosta para que le hicera una pregunta. Esa cadena de televisión también se apresuró a hacerse eco de la información sobre el dossier de las agencias de inteligencia estadounidenses.

Trump ha aprovechado este episodio para defenderse de las críticas que le han llovido sobre su cercanía a Rusia y a Vladimir Putin. “Rusia nunca ha intentado tener influencia sobre mí”, ha dicho. “No tengo nada que ver con Rusia: Ningún acuerdo, ningún préstamo, nada de nada”, ha insistido en la misma línea de los mensajes que ha publicado en las últimas horas en su cuenta de Twitter para contrarrestar las informaciones sobre el supuesto informe.

En ese punto, ha lanzado la acusación contra Rusia que, además, ha sido el reconocimiento expreso de una de las sospechas que de forma recurrente han empañado la campaña y las elecciones presidenciales. “Sí, creo que fue Rusia”, ha respondido a una pregunta sobre quién pudo estar detrás del ‘hackeo’ de las elecciones. Esa acusación la ha hecho extensiva a China: “Rusia no debería haber ‘hackeado’ nuestra campaña y no lo va a volver a hacer. China también nos ‘hackea’. No puede seguir sucediendo. Les aseguro que Rusia nos va a respetar mucho más (cuando él gobierne)”.

La declaración de Trump cambia sustancialmente la postura que ha venido defendiendo el republicano, que siempre se ha mostrado reacio a aceptar que Rusia estuviera detrás de estas acciones de pirateo informático, que afectaron especialmente al bando demócrata y que le beneficiaron a él. El presidente electo no ha respondido a la pregunta de si puede negar categóricamente que miembros de su equipo estuvieran en comunicación con agentes del servicio secreto ruso. El informe de Inteligencia sobre el ‘hackeo’, en cambio, asegura que hay pruebas de que tres miembros de su círculo más cercano contactaron con agentes de Rusia en Praga antes de las elecciones.

Desde el punto de vista político, ha instado a no dar nada por sentado. El presidente electo ha afirmado que el Gobierno de Barack Obama ha tenido una “muy mala relación” con el rival de Estados Unidos durante la Guerra Fría y ha adelantado que él no sabe “cómo se llevará” con Putin. “Gustarle a Putin es un punto a mi favor, no un problema”, ha apostillado, ante las preguntas de los periodistas. El magnate espera lograr alianzas con Moscú para colaborar, por ejemplo, en la lucha contra el terrorismo. “No olvidemos que el Gobierno actual creó el Estado Islámico al salir de Irak en el momento inadecuado”, ha apostillado, recuperando una de las críticas más duras que ha pronunciado contra Obama y su equipo.

Los negocios de Trump, en manos de sus hijos Don y Eric

Sobre su relación comercial con Rusia, ha admitido que “podríamos hacer negocios (en ese país), pero no me parece oportuno porque podría tener muchos problemas”. Al hilo de este comentario ha revelado que ha rechazado este mismo fin de semana un contrato de 2.000 millones de dólares en Dubai “porque no puedo tener conflictos, soy presidente”. Su doble papel de empresario y presidente también ha ocupado una parte de la comparecencia. Concretamente, ha sido su abogada, Sheri Dillon, quien ha explicado que los bienes de la Trump Organization, que incluye centenares de empresas, serán transferidos a un fideicomiso antes del 20 de enero, que será supervisado por sus dos hijos, Don y Eric. Por su parte, el presidente electo dimitirá de todos los cargos que ocupa en las empresas y lo mismo hará su hija, Ivanka, para mudarse a Washington junto a su marido Jared Kushner, quien formará parte de la nueva administración como asesor presidencial.

Dillon ha aclarado que Trump no venderá sus negocios, pero tampoco establecerá otros nuevos en el extranjero durante su presidencia. Además, las operaciones domésticas serán objeto de una escrupulosa supervisión para evitar conflictos de intereses. Toda esta intervención de la abogada no despeja sin embargo las dudas que han planteado algunos juristas sobre el hecho de que familiares tan cercanos al presidente como sus hijos sean quienes se hagan cargo de sus empresas. En realidad, la única forma de que no existiera ni la más leve sombra de sospecha sería que el fideicomiso fuera controlado por una persona completamente ajena a los Trump.

Por cierto que el nuevo presidente ha decidido romper una tradición respetada hasta ahora por todos los inquilinos de la Casa Blanca: no publicará su declaración de la renta. “Ya está, he ganado, no creo que a nadie le importe, sólo a los periodistas”, ha sido su forma de solventar la pregunta que le han hecho al respecto.

Los avisos a las empresas automovilísticas y a las farmacéuticas

Trump, por otra parte, ha avanzado que en las próximas semanas se anunciarán “grandes noticias” sobre empresas que van a expandir sus operaciones en el país y ha recordado los planes dados ya a conocer por compañías como Ford. “Creo que muchas industrias van a volver (a EEUU)”, ha afirmado y se ha autodefinido como “el mayor productor de empleos que Dios ha creado nunca”. Tras mencionar a Ford o Fiat como ejemplos de empresas automovilísticas que van a incrementar su producción en Estados Unidos, ha dado un tirón de orejas a General Motors para que haga lo mismo. El aviso que ha lanzado a las empresas que deslocalicen la producción no ha podido ser más explícito: : “Si quieres producir fuera de los Estados Unidos vas a tener que pagar unos impuestos de frontera muy grande. Si te quieres mover, muévete de Wisconsin a Carolina del Norte, hay muchos trabajadores estadounidenses dispuestos a trabajar”.

Junto a las empresas automovilísticas, se ha referido específicamente al sector farmacéutico, lamentando que la mayoría de los medicamentos que se consumen en Estados Unidos se fabriquen fuera y ha señalado que es necesario el retorno de esa producción. Además, ha expresado su intención de reformar los procesos de compra de productos farmacéuticos para ahorrar “miles de millones de dólares”. En cuanto el presidente ha pronunciado estas palabras, el sector farmacéutico ha empezado a ser penalizado en Wall Street.

Obamacare y construcción del muro en la frontera con México

Tampoco podían faltar las referencias al Obamacare y su compromiso de derogar la reforma sanitaria del presidente saliente. “Vamos a aprobar una ley sanitaria para ocuparnos de verdad de la sanidad de nuestro país. El Obamacare es un problema de los demócratas y nosotros lo vamos a solucionar. Vamos a prestar un gran servicio. Vamos a presentar un plan, una sanidad que será menos costosa y mucho mejor”, ha manifestado. A su juicio, “los periodistas y todo el mundo deben de estar muy contentos de que acabemos con el Obamacare, un desastre absoluto que está implosionando. Sinceramente, podríamos simplemente esperar y criticar y todos nos rogarían hacer algo con el Obamacare. Eso sería lo más sencillo, pero lo que vamos a hacer es presentar un plan para derogar y sustituir el Obamacare”.

En cuanto al muro que quiere construir en la frontera con México, tampoco renuncia a la idea y ha insistido en que será el vecino país el que lo terminará pagándolo “con impuestos o pagos” directos. “No quiero esperar año y medio para hacer un acuerdo con México”, ha señalado e inmediatamente después ha hecho una declaración de amor por ese país para evitar conflictos diplomáticos o malos entendidos: “Por cierto, el gobierno de México está siendo muy agradable, es maravilloso, no los culpo por aprovecharse de Estados Unidos (en alusión a la inmigración ilegal). Ojalá nuestros políticos fueran tan inteligentes, pero no deberíamos haber permitido que esto sucediera. Vamos a hacer el muro y luego México nos lo va a reembolsar. Va a ser así”.

Antes de dar por finalizada la comparecencia y en un gesto teatral digno del magnate, Trump se ha acercado a una mesa enorme en la que ha colocado montones de documentos, lo que acreditan su desvinculación de sus empresas y el traspaso del control a sus hijos, y ha proclamado: “Quiero reiterar la importancia de los documentos que presento hoy. Espero volver dentro de ocho años y felicitar a mis hijos porque lo han hecho bien. Si no les diré que están despedidos. ¡Adiós, muchas gracias por venir!”.

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