Obama apela a la capacidad de lograr el ‘cambio’ en su despedida: “Sí, se puede. Sí lo hicimos”

"Yes, we can. Yes, we did" (Sí, se puede. Sí, lo hicimos"), dijo este martes Barack Obama en su discurso de despedida en el centro de convenciones McCormick Place de Chicago. El 44 presidente de Estados Unidos Barack Obama tiene la piel oscura, pero nunca se consideró a sí mismo como un retoño del movimiento de los Derechos Civiles, ni actuó como tal. No fue un presidente temático obsesionado en la raza, sino un gestor pragmático y reflexivo, con errores políticos, pero sobre todo aciertos, que en sus grandes comparecencias evitó enfangarse en la retórica racial. Sí habló de raza en su discurso inaugural y volvió a hacerlo, amargamente, en su discurso de despedida.

obama-448“Después de mi elección, se habló de una América post-racial”, dijo Obama en clara alusión a la campaña racista de Donald Trump. “Tal visión, por bien intencionada que fuera, jamás fue realista. La raza sigue siendo una poderosa, y a menudo divisoria, fuerza de nuestra sociedad. Tengo edad suficiente para saber que las relaciones raciales son mejores hoy de lo que fueron hace diez, veinte o treinta años; y no es un mero datos estadístico, se ve en las actitudes de los jóvenes estadounidenses en todo el espectro político nacional”.

Obama sacó pecho mostrando la foto del antes y el después de sus dos legislaturas; de un país al borde de la bancarrota por la catástrofe de las hipotecas subprime, el hundimiento de la industria automovilística y dos guerras imposibles, a una nación robusta con pleno empleo y una ley de salud universal, y una resolución pacífica a la crisis nuclear con Irán.

Aunque no mencionó su nombre más que una vez, la caja de resonancia del discurso fue Donald Trump y el culto a la discordia con que ha conseguido ponerse a la cola de la historia presidencial. “La democracia puede quebrarse si cedemos ante el miedo”, dijo. “Por eso rechazo la discriminación contra los estadounidenses musulmanes. Pero eso no podemos abandonar nuestras luchas globales para fomentar la democracia, los derechos humanos, los derechos de las mujeres, los derechos de la comunidad LGBT”.

El presidente estadounidense se opuso con vehemencia a las medidas populistas del presidente electo y profundizó con su estilo escolástico y erudito en los mecanismos de cohesión y destrucción de la sociedad americana. “Si el ámbito de la libertad y del estado de derecho se ven mermados por el mundo, aumentará la probabilidad de que estallen guerras dentro de las naciones y entre ellas, y nuestras propias libertades se verán amenazadas”.

Uno de los desafíos a los que ha tenido que enfrentarse Obama durante su paso por la Casa Blanca ha sido a la creciente amenaza del autodenominado Estado Islámico, que desde 2014 se hizo con el control de vastos territorios en Irak y Siria y que, además, ha perpetrado numerosos ataques en países occidentales, entre ellos Estados Unidos.

En este contexto, Obama ha indicado que la coalición global contra el grupo terrorista, liderada por Washington, ha “eliminado a sus líderes y les ha obligado a retirarse de la mitad de su territorio” y ha agradecido a todos los soldados del Ejército estadounidense. “Ha sido el honor de mi vida ser vuestro comandante en jefe”, ha añadido.

Sin embargo, ha defendido que para defender el modo de vida estadounidense hace falta algo más que un Ejército, ya que la “democracia puede desplomarse cuando se cede ante el miedo”. Así, ha señalado que hay que mantenerse vigilantes ante cualquier agresión externa y ante el debilitamiento de los “valores que hacen” a los estadounidenses “ser lo que son”.

El futuro de Obama

Los Obama planean seguir viviendo en Washington, en una mansión alquilada en el exclusivo barrio de Kalorama, hasta que su hija menor, Sasha, termine la educación secundaria en 2019.

Obama ha dado pocos detalles de a qué piensa dedicarse cuando abandone la Casa Blanca, pero sí ha comentado que le gustaría retomar de algún modo el tipo de trabajo que hacía antes de comenzar su carrera política en Chicago, donde fue trabajador social y organizador comunitario.

Por ello, se espera verlo involucrado en iniciativas de reforma del sistema de justicia penal, algo que ha intentado sin éxito desde la Casa Blanca, y de apoyo a jóvenes de minorías, así como en el proyecto de la biblioteca sobre su Presidencia que se va a construir en Chicago.

A corto plazo, lo que Obama quiere es “dormir durante dos semanas” y marcharse con su esposa de vacaciones, como él mismo ha dicho.

Este martes el portavoz de la Casa Blanca señaló que el matrimonio planea escaparse de Washington “poco después” de los actos de investidura presidencial de Trump.

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