Tribunales

El juicio por el crimen de Isabel Carrasco afronta su recta final con las pruebas periciales

Los informes psiquiátricos serán de especial relevancia ya que la defensa de Montserrat González, autora confesa del asesinato, tratará de que se le aplique la eximente incompleta de enajenación mental

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El juicio por el crimen de la dirigente del PP Isabel Carrasco, que murió tiroteada el 12 de mayo de 2014, afronta desde este lunes su recta final con la declaración de los últimos testigos y las pruebas periciales, así como los informes psiquiátricos sobre las acusadas. Dichos informes psiquiátricos son de especial relevancia ya que la defensa de Montserrat González, autora confesa del asesinato, tratará de que se le aplique la eximente incompleta de enajenación mental y que su condena sea de ocho años y medio de prisión y no los 23 que reclama la fiscalía.

En el caso de otra de las acusadas, la policía local Raquel Gago, el objetivo de la defensa en demostrar que no comunicó que había visto a Montserrat González y a su hija Triana Martínez, con la que mantenía una relación de amistad, el día del crimen porque se bloqueó y sufrió lo que en términos psiquiátricos se denomina disonancia cognitiva, que equivale a una negación de la realidad.

El letrado José Ramón García, que representa a Montserrat González, de 60 años, y a su hija, admite que la primera es culpable de un delito de asesinato pero reclama una reducción de pena por la eximente que enajenación mental.

Para la hija de Montserrat, Triana Martínez, de 36 años, el letrado José Ramón García, que representa a ambas, pide la libre absolución.

Montserrat González declaró ante el tribunal que es la única responsable de la muerte de Isabel Carrasco y admitió que estaba “obsesionada” con ella porque había echado a su hija de la Diputación de León, donde ocupaba una plaza interina como ingeniera de telecomunicaciones, e igualmente consideraba que había cercenado su carrera política en el seno del PP.

El letrado Fermín Guerrero, que representa a Raquel Gago, también solicita la libre absolución para su patrocinada y sostiene que en ningún momento conoció ni participó en el plan urdido por Montserrat González, y que las pruebas que la incriminan son fruto de fatales casualidades.

Tres semanas de juicio

En las tres semanas que se han celebrado de juicio, lo único que habría quedado claro es que Montserrat González fue la que apretó el gatillo y acabó con la vida de Isabel Carrasco, pero persiste aún la incógnita del papel que jugaron Triana Martínez y Raquel Gago.

Mientras la Fiscalía las acusa de colaboradas necesarias en el crimen y pide para ellas la misma pena que para Montserrat González, sus respectivas defensas sostienen que en ningún momento conocieron el plan urdido para acabar con la vida de Isabel Carrasco y reclaman su libre absolución.

La defensa de Montserrat González y Triana Martínez ha denunciado que la Policía las engañó para conseguir una confesión, mientras que los agentes que participaron en la investigación defendieron su actuación y aseguraron que en ningún momento les ofrecieron un pacto.

Les acusadas han declarado les prometieron que Triana quedaría libre si les decían dónde estaba el arma homicida porque estaban convencidos de su inocencia y se le aplicaría una eximente completa de encubrimiento, ya que no está penado encubrir a un familiar.

En esa primera declaración en Comisaría, Montserrat González explicó que entregó el bolso con el arma a su hija en un pasadizo de la plaza de Colón y le pidió que lo hiciera desaparecer. Días después, ante la jueza instructora del caso, Sonia González, sostuvo que había tirado el bolso a la rampa de un garaje nada más abandonar la pasarela peatonal sobre el río Bernesga, donde tiroteó a Isabel Carrasco.

La importancia de cuál de las dos declaraciones tenga en cuenta el jurado radica en que el objetivo principal de la defensa de Montserrat González y Triana Martínez es demostrar que la primera recogió al bolso cuando vio a su madre tirarlo porque en ningún momento conoció en plan para matar a Isabel Carrasco ni participó en su elaboración, como sí defiende la Fiscalía.

Raquel Gago entregó el arma homicida en Comisaría treinta horas después del crimen, aseguró que no sabía cómo había llegado hasta ahí, si bien explicó que la debía haber dejado su amiga Triana Martínez, con quien se encontró “casualmente” minutos después del crimen.

Tras prestar declaración en Comisaría quedó en libertad, aunque dos días después la jueza la envió a prisión el considerar que había numerosas evidencias de su implicación en el crimen y, tras ocho meses en la cárcel, quedó en libertad provisional hace un año.