El PSOE se prepara para unas elecciones anticipadas en junio

El Comité Federal del PSOE no escenificó este sábado la ruptura interna por los pelos. La división sobre la fecha del Congreso fue la excusa para la polémica, pero detrás se ocultaban las dos formas de concebir el futuro del socialismo que encabezan en estos momentos Pedro Sánchez y Susana Díaz y la manera de dar respuesta a lo que consideran una ofensiva de Podemos para fagocitar al partido de Pablo Iglesias senior. De hecho, la batalla por la señas de identidad ha llegado a tal extremo que los dirigentes socialistas diferencian a su fundador llamando Pablo Manuel al de Podemos.

PSOE-900

La tensión vivió momentos extremos hasta el inicio mismo del cónclave socialista. El viernes por la noche, los barones reunidos con César Luena, el secretario de Organización y mano derecha de Sánchez, abordaron la fecha del Congreso del partido sin llegar a ningún acuerdo. Un responsable socialista definió la situación señalando que la reunión entró en una especie de bucle en el que no había manera de que los barones partidarios de adelantar el Congreso al mes de abril cedieran frente a la petición de Sánchez de que se celebrase en junio.

El debate no era baladí, por más que pueda parecerlo, porque la fecha tenía mucho que ver con la convicción generalizada de que el fracaso de Pedro Sánchez a la hora de pactar un Gobierno de progreso forzaría el adelanto electoral y de que la repetición de los comicios será en junio. El retraso del Congreso obligaba a permitir que Sánchez repitiese como candidato a la presidencia. El adelanto, por el contrario, podría facilitar que alguien -sin descartar a la propia Susana Díaz- le sustituyese sobre la base de que los resultados del 20-D fueron desastrosos por más que su candidato asegurase que aquel era “un día histórico”.

La falta de acuerdo del viernes provocó que Díaz convocase a los andaluces del Comité Federal en el patio de la sede de Ferraz y les avisara de que debían estar preparados para una confrontación final de votos entre ambas propuestas. Al tiempo, los miembros de la Ejecutiva, reunidos en la planta alta del edificio, esperaban nerviosos los resultados del último intento de acuerdo porque muchos de ellos, si se veían obligados a votar previamente, tendrían que elegir entre su lealtad a sus barones territoriales y la lealtad debida a quien les nombró, el actual secretario general.

Al final, un acuerdo in extremis evitó la batalla abierta. Cada uno de los dos bandos cedió un mes y se acordó que las primarias para elegir al secretario general se celebrasen el 8 de mayo y el Congreso dos semanas después, el 21 y el 22 del mismo mes.
Cerrado ese punto, todos quedaron relativamente contentos. Pero quedaban abiertos otros dos. El primero, si se le disputará la secretaría general a Sánchez y si se le cortaban las alas negociadoras un poco más de lo que ya se hizo en la resolución del anterior Comité Federal de diciembre, donde se estableció que no se permitiría el acuerdo con el PP ni por activa -con un Gobierno de gran coalición- ni por pasiva –dejando que gobierne el PP absteniéndose en la investidura de su candidato.

Varios destacados barones territoriales y dirigentes andaluces, e incluso miembros de la Ejecutiva próximos Sánchez, aseguraron a República.com que Susana Díaz se presentará a las primarias para ser secretaria general. Ella misma así lo confirmó a algunos responsables consultados durante el Comité Federal del pasado diciembre. Y desde entonces no lo ha descartado.

Lo que no tiene decidido, añaden esas fuentes, es si presentará como candidata a la presidencia del Gobierno de España. En cualquier caso, pacte o no con Sánchez la repetición como candidato para evitar una ruptura abierta antes de los posibles comicios adelantados, lo que considera que les perjudicaría a todos, considera que puede ser la Secretaria General del PSOE y, al tiempo, presidenta de Andalucía. Como hizo José Antonio Griñán siendo presidente de la Comunidad Autónoma y al tiempo del partido. “Si las circunstancias no lo aceleran, Susana considera que puede hacer compatibles ambos cargos -señalan las fuentes consultadas- hasta que pudiera dar el salto definitivo a Madrid en las generales que se celebrasen tras las adelantadas”.

“Casi imposible”

Lo de las circunstancia va estrechamente ligado a la negociación que Sánchez lleve a cabo a diestra y siniestra con Ciudadanos, Podemos e IU y los que los socialistas consideran nacionalistas no independentistas, es decir, el PNV. A lo que añaden que, en cualquier caso, no se puede dar a ERC, DiLL y Bildu nada a cambio su abstención. En eso, incluso los partidarios de Sánchez reconocen que, aunque debe intentar formar Gobierno, el líder del PSOE “lo tiene casi imposible por razones aritméticas”. Sobre todo, si el pacto es con Ciudadanos, lo que consideran que sería la única salida limpia que le queda al candidato presidencial de su partido. “Los números no dan en ningún caso sin que medien los independentistas”, afirmaron las fuentes del Comité Federal consultadas.

La propia presidenta andaluza abrió el turno de las cuarenta intervenciones que se efectuaron en el Comité Federal reafirmando su planteamiento de que no es posible un acuerdo con Podemos ni se puede aceptar la abstención de los nacionalistas catalanes. De hecho, dedicó fuertes descalificaciones a la arrogancia del líder de Podemos y a los que quieren “romper España”. “Estoy cansada -dijo ante los periodistas- de que Pablo Iglesias reparta los carnés de socialistas buenos y malos. Si esta es la nueva política, no quiero esa política”.

Aunque menos contundentemente, el presidente asturiano Javier Fernández y el extremeño Guillermo Álvarez Vara se alinearon con Díaz. Los tres señalaron que no se puede ser presidente a cualquier precio e insistieron en que Sánchez no debe aceptar la abstención de los independentistas catalanes. Públicamente, sin embargo, sostuvieron que la convocatoria de nuevas elecciones sería un fracaso.

Consultar a las bases

En ese apartado, Sánchez, se apuntó, no obstante, su único gran tanto sorprendiendo a la que en Ferraz algunos llaman la Sultana andaluza y a los barones de otros territorios que la apoyan. Frente a quienes pueden ganar el Congreso casi de barrida con la suma de las delegaciones andaluza, valenciana, castellano-manchega, extremeña y asturiana, a las que se sumarían la mitad de Madrid y porcentajes sustanciosos de otras federaciones controladas por Sánchez, el secretario general interpuso a las bases de por medio. Y no solo pensando en las primarias del Congreso sino obligándoles ayer a aceptar que el posible acuerdo de Gobierno que alcance no sólo se someterá al Comité Federal como es preceptivo, sino a los militantes, a los que propuso consultar en toda España.

El cabreo de los barones, por lo bajinis, fue considerable. Y no sólo porque es algo que no recogen los Estatutos del partido, señalaron a este diario, sino porque, a su juicio, destruye la tradición de partido representativo del PSOE ya puesta en cuestión por las primarias. “Pero a ver quién era el guapo que decía que no a la propuesta”, señalaron responsables del sector “susanista”.