Nacho Prendes: ‘Rivera pilotará el cambio en España en menos tiempo de lo que algunos piensan’

El hombre de confianza de Albert Rivera en el control parlamentario del Congreso, el asturiano Nacho Prendes, asegura que Ciudadanos no tiene vocación de bisagra, sino de mayoría. Y en lo referido a los pactos, explica que “no se trata de confiar o desconfiar de un partido sino de fijar pactos claros en base a políticas y no sólo para repartirse cargos”.

prendes-500

- ¿Qué le animó a cambiar UPyD por Ciudadanos?

-UPyD quedó convertido en un puro proyecto personal, incapaz de articular las demandas de millones de españoles que nos dijeron con toda claridad en las urnas y reiteradamente que querían la unión de todos aquellos que defendemos una alternativa al bipartidismo desde el centro, la regeneración y la defensa del constitucionalismo. Un partido que pasó de “defender lo que nos une” a exaltar las más nimias diferencias con los próximos y cuya única herramienta de trabajo era el sectarismo, no podía seguir siendo mi partido.

-Pasadas las autonómicas y municipales y las generales, ¿están más cerca del PP que del
PSOE, como afirman algunos?

-En absoluto, hemos alcanzado acuerdos con el PP pero también con el PSOE, siempre en base a propuestas programáticas y con vocación de ser útiles a los ciudadanos. Ahí está Patxi López, del PSOE, presidiendo el Congreso de los Diputados gracias a un pacto que nosotros promovimos. Nuestras propuestas para combatir la precariedad laboral o en materia de igualdad y conciliación familiar son mucho más avanzadas y en la línea con lo que defienden los partidos socialdemócratas del norte de Europa que lo que plantea el PSOE. Pero no vamos a asumir aventuras territoriales que ponen en peligro la unidad de España, ni a salirnos de nuestro marco político de referencia en materia económica que es Europa.

-O sea, que ustedes son diferentes, tienen marca propia…

-No somos la marca blanca del PP, ni la muleta del PSOE, como algunos se empeñan en señalar. Hay categorías políticas que han saltado por los aires, por mucho que algunos sigan analizando el presente con las gafas del pasado. Y hoy, gracias a C´s, hay un partido nacional, profundamente regenerador, capaz de vertebrar España y defender los valores de la Constitución del 78 sin necesidad de votar a los dos grandes dinosaurios de la política española.

-¿Cuál fue su experiencia de colaboración con el Gobierno socialista asturiano al que apoyaron? ¿Considera de fiar al PSOE?

-Fue una experiencia negativa porque al socialismo asturiano y al presidente Fernández le faltó el coraje político para asumir las reformas que le planteamos y cuando llegó la hora de la verdad prefirió la comodidad que le ofrecía el PP. Aportamos estabilidad para el cambio, pero no para que todo permaneciese igual. Y es que si hay una Comunidad que vive presa del inmovilismo esa es Asturias. Con todo, no reniego de aquel pacto que sacó a Asturias de una peligrosa situación de bloqueo político, a la que se llegó fundamentalmente por la irresponsabilidad del PP y del Sr. Álvarez Cascos, que se preocuparon más de sus querellas personales que de los problemas de los asturianos. El partido más pequeño del parlamento asturiano dio una lección de responsabilidad y altura de miras y de eso estoy especialmente orgulloso. No se trata de confiar o desconfiar de un partido sino de fijar pactos claros, transparentes y en base a políticas y no sólo para repartirse cargos; ese fue mi modelo entonces y creo que sigue siendo válido.

- ¿Hasta qué punto es Ciudadanos un partido bisagra? ¿O aspiran a ser hegemónicos más pronto que tarde?

-No tenemos vocación de bisagra sino de mayoría, aspiramos a articular un espacio donde están millones de españoles, ésa Tercera España que nunca ha tenido en nuestro país el protagonismo que se merece. Fíjese en las encuestas del CIS, el partido que se sitúa más cerca del 4,5 es Ciudadanos. Ideológicamente estamos por tanto donde están la mayor parte de los españoles. En esa posición política sólo podemos aspirar a ser mayoría, no la muleta de nadie.

-¿Ve a Rivera como presidente de España? ¿A qué plazo?

-Si por supuesto. Es el líder que pilotará el cambio en España y en menos tiempo de lo que algunos piensan.

-¿Por qué le han negado grupo propio a IU?

-Se trataba de decidir si hacíamos la vista gorda o no. El día antes de la reunión de la Mesa, el portavoz de IU había manifestado que la formación de este grupo con Esquerra Republicana y Bildu era puramente instrumental, una especie de grupo “técnico” al efecto de cobrar las subvenciones del mailing electoral y disponer de mejores recursos materiales y humanos, pero que no iban a desarrollar ninguna actividad parlamentaria conjunta ya que posteriormente los dos diputados de IU “migrarían” al Grupo Mixto. Ante estas manifestaciones que apuntan a un claro fraude de ley -nada que no se haya visto con anterioridad, es cierto-, decidimos no mirar a otro lado. Hay “costumbres”, malas costumbres, como esta del “préstamo de diputados” que buscan una representatividad artificiosa sólo a efectos de cobrar subvenciones, que suponen una burla a la ley y hay que cambiar. Si el Reglamento de la Cámara es ambiguo o injusto en éste punto, cámbiese. Pero la alternativa no es burlarse de él.

-¿Cree que hay que cambiar el Reglamento para que partidos como IU, con más de 900.000 votos detrás, estén menos representados en el Parlamento que, por ejemplo, los nacionalistas?

-Sí. Esa es una cuestión ineludible a abordar, pero en la reforma de la Ley Electoral, la LOREG. No es cosa del Reglamento del Congreso, que en esto no influye. Nuestra norma electoral es muy injusta con aquellos partidos que tienen un voto disperso frente a aquellos que tienen menos votos pero más concentrado en determinados territorios. Es un modelo hecho al principio de la Transición para favorecer a los dos grandes partidos y a los nacionalistas que han jugado con esa ventaja. Afecta al principio de igualdad en el valor del voto, ya que no todos los votos valen lo mismo, y distorsiona la representación.

-Con todo, ¿hay que reformar el Reglamento?

-La reforma del Reglamento que ya hemos planteado debe buscar un Congreso más abierto, ágil y transparente. Y respecto a la reforma electoral hemos planteado ya la creación de una Comisión Especial No Permanente en el Congreso que empiece a trabajar esta cuestión que nos parece crucial y que necesita de un amplio acuerdo, en ese marco plantearemos nuestras propuestas que van en la línea de defender la igualdad en el valor del voto, mayor rendición de cuentas propiciando la vinculación entre representantes y representados mediante el desbloqueo de listas, democratización interna de partidos con elecciones primarias obligatorias y en general mejora de la calidad democrática. Y, desde luego, ha llegado ya el momento de reformar nuestra Constitución del 78, precisamente para defender sus valores esenciales que algunos hoy quieren arrojar al cubo de la basura.

- ¿Hasta dónde puede llegar la reforma constitucional? ¿Puede afectar al ámbito territorial? ¿Cómo?

-Desde luego, esa reforma tiene que abordar un nuevo modelo territorial para España, clarificando competencias, suprimiendo entes duplicados como las Diputaciones e introduciendo mecanismos de coordinación y cooperación entre el Estado y Comunidades que ahora no existen, y una financiación suficiente que garantice la prestación de una cartera de servicios básicos en condiciones de igualdad en todo el territorio. También debería abordar el reconocimiento, como verdaderos Derechos Fundamentales, de otros derechos sociales como el derecho a la vivienda o a disponer de determinados suministros básicos. Otro reto sin duda es garantizar la independencia del Poder Judicial, la reforma del Consejo del Poder Judicial, de la Fiscalía y en general la independencia determinados organismos reguladores ahora capturados por los partidos políticos. Debe ser la Constitución de la que nos sintamos orgullosos para los próximos 30 años.

-¿Qué hay que hacer con el Senado a su juicio y el de Ciudadanos?

-Suprimirlo y sustituirlo por una especie de Conferencia de Presidentes de Comunidades. El Bundesrat alemán puede ser un ejemplo. Y estamos hablando del paradigma de modelo federal europeo.

-¿La monarquía parlamentaria debe ser intocable?

-En democracia, respetando la soberanía del conjunto del pueblo español y las reglas de juego que todos nos hemos dado, no hay ninguna institución intocable, tampoco la monarquía. Pero a mi modo de ver la monarquía parlamentaria española, como modelo de jefatura del estado homologable a los países más avanzados de Europa, cumple bien sus funciones, ha sido un ejemplo de renovación y ahora mismo no está en cuestión.