Bernardino León pone fin a su tarea como mediador en Libia envuelto en el escándalo

El hasta ahora enviado de la ONU para Libia, el diplomático español Bernardino León, ha dejado el cargo para dirigir la academia diplomàtica de Emiratos Árabes Unidos por un suculento sueldo de unos 49.000 euros al mes. Su decisión es polémica porque el país árabe apoya a una de las partes del conflicto bélico libio, lo que pondría en duda la imparcialidad de León, como él mismo ha admitido. "Las apariencias no son buenas, lo puedo aceptar", ha asegurado.

bernardino-leon-448

La polémica estalló el pasado miércoles cuando trascendió un posible caso de conflicto de intereses durante los últimos meses de la gestión de León, que lleva trabajando en funciones públicas desde hace más de dos décadas en España, en la UE y en la ONU. Ese día, ‘The Guardian’ publicó que, al menos desde junio pasado, León estuvo negociando las condiciones de su nuevo empleo como director de la Academia de la Diplomacia de los Emiratos Árabes Unidos. Entonces aún seguía siendo enviado especial de la ONU, puesto para el cual inicialmente se había comprometido por un año y que, en principio, iba a abandonar el pasado 1 de septiembre, aunque las gestiones aún pendientes justificaron una prórroga.

‘The Guardian’, citando una serie de documentos privados, incluyendo correos electrónicos que el diario atribuye al diplomático, revela acciones de su gestión y algunas de las condiciones económicas de su futuro puesto en Abu Dabi. Esas funciones, según el diario, levantan dudas sobre la imparcialidad de León, teniendo en cuenta que los EAU están indirectamente involucrados en el conflicto armado libio apoyando a uno de los bandos. Según ‘The Guardian’, León negoció un contrato de 35.000 libras al mes (casi 50.000 euros) con EAU el verano pasado, siendo aún representante especial en el Consejo de Seguridad para Libia.

En declaraciones a ‘The Guardian’, León asegura que no existe conflicto de intereses porque ya había dejado claro que quería abandonar ese puesto en la ONU el 1 de septiembre. La controversia centró el jueves gran parte de la rueda de prensa diaria de Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y las declaraciones de León en los pasillos de la ONU. León, que defendió su labor en Libia, anticipó que el escándalo oscurecería lo que, en otras condiciones, habría sido una evaluación final de su gestión, y se mostró dispuesto a responder a todas las preguntas. Así, señaló que en todo momento había seguido los procedimientos de la ONU, y dijo que su nombramiento en la diplomacia emiratí fue un proceso “transparente” pero, sobre todo, afirmó que de ninguna de sus acciones podría derivarse parcialidad en la gestión. Atribuyó las filtraciones a la compleja negociación que lideraba y a algún supuesto intento de afectar las conversaciones para formar un gobierno de unidad en Libia.

León, que entre otros puestos fue secretario de Estado de Asuntos Exteriores hasta 2008, cuando fue designado secretario general de la Presidencia del Gobierno durante el segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que después de una carrera intensa necesitaba un “puesto más calmado” y dijo que el que tendrá ahora es “fundamentalmente académico”. “No hay conflicto de intereses (…). Tengo que trabajar en algún lugar”, insistió el diplomático malagueño.

En otra parte de sus declaraciones, León dijo que había sido contactado con ‘The Guardian’ para explicar las razones que podrían estar detrás de los correos electrónicos que había recibido el periódico, pero al final no hubo oportunidad de hacerlo y el diario publicó la información. El periódico sostiene, por su parte, que León le pidió congelar la publicación y se ofreció a explicar la situación, pero antes de que sucediera se hizo el anuncio oficial de su puesto en los EAU. Según el diario, el pasado lunes León le habría negado haber asumido el puesto emiratí, y el miércoles por la mañana dijo por correo electrónico que no había firmado ningún contrato y sólo se trataba de “conversaciones”.

El portavoz de Ban recordó ayer que los enviados especiales como León deben evitar que la búsqueda de un nuevo puesto “impacte” en sus funciones vigentes, pero defendió totalmente su gestión como mediador.